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Actualizado el 05/01/2017

Blog de Alejandra Sepúlveda. Es Directora Ejecutiva de ComunidadMujer

Alejandra Sepúlveda

Alejandra Sepúlveda

Directora Ejecutiva de ComunidadMujer
Brechas de género en la PSU

Brechas de género en la PSU

La fotografía de los puntajes nacionales de la PSU, conocida la semana pasada, trajo novedades. Entre ellas, más mujeres en el grupo destacado: 44 de 163 (27%), notorio avance desde el 11% registrado en 2015 (7 de 65). Dos de ellas, además, lograron doble puntaje nacional en Matemáticas, Ciencias y una de ellas en Lenguaje, alcanzando también el mejor promedio PSU.

Si bien estos triunfos son positivos, también en términos simbólicos, no deben hacernos olvidar que los resultados PSU hace tiempo alertan sobre una anómala brecha de género (Informe GET, ComunidadMujer). Las mujeres sistemáticamente obtienen peores resultados en casi todas las materias, lo que no se condice con ser las que logran mejores puntajes por sus notas de Enseñanza Media (NEM).
¿Qué anda mal? La educación chilena, siendo la PSU reflejo de un sistema segregado y donde los sesgos de género podrían incidir en los menores resultados obtenidos por ellas, según alerta el Informe Pearson (2013).

Las pruebas estandarizadas nacionales e internacionales, en general, comportan más dificultades para las mujeres. En Simce, hasta 4° básico, niñas y niños obtienen resultados similares, pero a medida que crecen ellas se quedan atrás en Matemáticas. En TIMSS (International Association for the Evaluation of Educational Achievement) y PISA (OCDE), las chilenas de 8° básico y 2° Medio tienen en promedio 18 y 14,6 puntos menos en Matemáticas en comparación con los niños.

Estas disparidades no se dan en todos los países. Hay naciones con rendimientos similares entre niñas y niños y otras donde las ventajas son para ellas, lo que revela que de ninguna manera estamos frente a un problema de capacidades.

La evidencia demuestra, además, una mayor inseguridad de las niñas al rendir pruebas estandarizadas y menor confianza para resolver problemas matemáticos o científicos, aun cuando tengan buen rendimiento escolar. Ello nos lleva a preguntarnos sobre los efectos del currículum oculto y los discursos y prácticas llevadas al aula que afectarían la seguridad y autoconfianza en ellas. La misma PISA evidencia que cuando niños y niñas declaran un nivel similar de confianza en sí mismos, la brecha de género desaparece.

Promover una educación igualitaria es determinante para el futuro de las jóvenes, porque al percibirse con menores capacidades para Matemáticas, bajan su participación en carreras vinculas a STEM (Ciencias, Tecnología, Ingenierías y Matemáticas, por su sigla en inglés), predictoras de mayores ingresos futuros.

Un estudio de ComunidadMujer para Conicyt revisó experiencias internacionales para la atracción de mujeres en STEM. Ahí, la mayor parte de las iniciativas se focalizan en la motivación y desarrollo de vocaciones científicas en las niñas y en cambiar sus percepciones sobre Matemáticas y Ciencias. Estas experiencias están presentes en todo el ciclo escolar, siendo partícipes la comunidad educativa, familias y docentes.

La PSU nos recuerda lo mucho que tenemos por hacer en la búsqueda de un modelo educativo más justo desde la primera infancia. Y también la necesidad de revisar mecanismos multidimensionales que contribuyan a un proceso de selección a la educación superior con mayor equidad de género y oportunidades. Para que lo normal sea, año a año, una imagen diversa y representativa de puntajes nacionales, pero también que los logros y talentos estén presentes en todas las áreas del conocimiento, sin que ello esté determinado irremediablemente por el colegio en que estudiaste, el lugar donde naciste o ser hombre o mujer.

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