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Actualizado el 10/01/2017

Blog de Eugenio Rivera.

Eugenio Rivera

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Chile hoy: otra mirada

Chile hoy: otra mirada

SEBASTIÁN Piñera y Lucía Santa Cruz presentaron la mirada de la derecha sobre la sociedad chilena. Santa Cruz sostiene que las derechas en el mundo son defensoras de las libertades individuales y que en Chile el Partido Conservador fue el primero en tomar conciencia del problema de la pobreza. ¿Qué más lejos de la verdad histórica ignorar el rol de las izquierdas en el impulso de las luchas populares por el perfeccionamiento de la democracia, el derecho a organización sindical, a la huelga y a un sistema de protección social, bases de la libertad de las mayorías ciudadanas? Todo ello contra la oposición de la derecha. La reforma agraria es otro ejemplo. Solo llamando a la dictadura de Pinochet una “anomalía” puede ella, hablar sin más, de la trayectoria democrática de la derecha.

Solo un gran empresario como Sebastián Piñera puede acusar al gobierno de haberle arrebatado a los padres la capacidad de elegir la educación de sus hijos. ¿Cuál es la posibilidad de los chilenos, excepto los más ricos, de llevar a sus hijos a los colegios no subvencionados, cuando el ingreso promedio en agosto del año pasado alcanzaba 505 mil y la mediana, 340 mil pesos? Esta cifra es menor a una mensualidad en un colegio particular pagado. La real libre elección solo es posible asegurando que el sistema público, al cual acceden los menos ricos, sea de gran calidad.

El expresidente acusa al Ejecutivo de gobernar con la CUT, la Confech y el Colegio de Profesores, cuando un problema central del gobierno ha sido su reticencia a concertarse con su base social. Lo más reciente, el rechazo de Hacienda a negociar el reajuste salarial con los empleados públicos. El problema es más bien el contrario. Mientras la derecha concuerda con el mundo empresarial las distintas iniciativas, el gobierno se resiste a llegar acuerdos con las organizaciones que representan los grupos medios y populares. El gobierno al considerar los organismos sociales como expresión de un mero interés corporativo, desvaloriza la acción colectiva, y con ello se enajena su principal base social.

Ambos personeros han enunciado su ideario: organización basada en mercados libres y competitivos, sin colusión o uso de información privilegiada, un sistema basado en méritos que defiende la privacidad y la autonomía individual. Eso es “capitalismo utópico”. El capitalismo real en Chile – y que algo se ha domesticado con la creación del Sernac, el fortalecimiento aunque insuficiente de la regulación y el desarrollo de las políticas sociales-, es aquel en que el 1% controla el 32% del ingreso; donde reina la mayor desigualdad dentro de los países de la Ocde, la colusión reiterada, abusos cotidianos a consumidores y Pymes, y una legislación laboral que restringe, según los parámetros internacionales la organización laboral. También hay problemas de competitividad expresados en la baja capacidad de innovación y en el bajo gasto en investigación y desarrollo. Ignorar estos problemas fue una de las principales debilidades del gobierno de Piñera. Por ello, para lograr una sociedad más igualitaria y una economía más eficiente es necesario continuar el proceso de transformaciones.

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