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Actualizado el 13/09/2017

Blog de Soledad Alvear. Es Abogada

Soledad Alvear

Soledad Alvear

Abogada
Después del Tribunal Constitucional

Después del Tribunal Constitucional

Sin duda alguna varios efectos “colaterales” podría dejar la aprobación del proyecto de aborto en tres causales luego de su declaración de constitucionalidad. Sin perjuicio que el gobierno y un amplio grupo de parlamentarios nos indicaban que su motivación se fundaba en la necesidad humanitaria de “despenalizar” causales específicas de aborto y en caso alguno afectar el estatus constitucional de seres humanos no nacidos, cinco de los 10 miembros del Tribunal Constitucional sostuvieron lo que ni siquiera el parlamento democrático ha sido capaz de decir: “No todos los seres humanos son titulares de derechos humanos”. Aquello lo hicieron, además, a pesar de que el mismo Parlamento actuando como “constituyente” había sostenido en varias oportunidades que los derechos humanos tienen su fuente no en una mera declaración legal, sino en el reconocimiento de la dignidad de todos los seres humanos cualquiera sea su edad, sexo, estirpe o condición, por lo que reconocían su titularidad. La perspectiva contraria ofrecida por parte del Tribunal Constitucional produce un “efecto colateral” al proyecto de aborto que la mayoría democrática no estaba dispuesta a aceptar, ya que incorpora una duda sobre las bases políticas de nuestra sociedad, que debe ser abiertamente rechazada. Los efectos en las interacciones sociales, serían devastadores. Solo un ejemplo en práctica médica.

El fallo del Tribunal Constitucional, al igual que lo hizo la discusión sobre el aborto en Estados Unidos, puede llegar a tener enormes repercusiones en el plano de la ética médica.

Desde hace 30 años, con el advenimiento de las hoy rutinarias técnicas diagnósticas, se nos permitió la visualización completa del cuerpo humano del hijo no nacido, sus movimientos e, incluso, su cara y sus expresiones. Frente a la disyuntiva de si el médico estaba frente a dos pacientes, se reveló en toda su misteriosa belleza que la mujer embarazada no era portadora de un “posible”, sino derechamente de un ser humano distinto. Para el actuar médico aquella evolución tecnológica fue radical, dos eran los pacientes.

En Estados Unidos, luego de la legalización del aborto que tuvo como fundamento que el ser humano no nacido tiene valor en la medida que represente un interés para su madre, los médicos debieron modificar su práctica. Estos se vieron impedidos de poder aconsejar o desaconsejar (principio de beneficencia) determinadas terapias fetales, bajo la sombra de vulnerar la autonomía materna.

Así, en adelante, solo mediando requerimientos legales, se pudieron salvar vidas de sus hijos, mediante una cesárea o utilizando terapias maternas.

Si se acepta la tesis de cinco miembros del Tribunal Constitucional -que representa una limitación relevante a la teoría de los derechos humanos en todos los ámbitos- , ¿ se acabará condicionando el primer y más importante principio de la medicina, al menos, desde Hipócrates en adelante: “No hacer daño a otro”?

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