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Actualizado el 21/09/2017

Blog de Sergio Barros. Es Gerente general de Bodegas San Francisco

Sergio Barros

Sergio Barros

Gerente general de Bodegas San Francisco
Infraestructura logística, ¿cómo hacer más eficiente los traslados en Santiago?

Infraestructura logística, ¿cómo hacer más eficiente los traslados en Santiago?

El año 2025, Santiago podría llegar a tener 7,5 millones de habitantes. ¿Puede suponer cómo será su desplazamiento desde su casa al trabajo? ¿Y cuánto demorará? Peor todavía, ¿puede dimensionar cómo será la salida de Santiago un día viernes de fin de semana largo?

Existen condiciones que podrían hacer que todos estos desplazamientos fueran mucho más eficientes de lo que son hoy. Entre ellos, la infraestructura logística.

Las grandes ciudades y centros urbanos necesitan abastecerse de fuentes externas de la mayoría de los productos e insumos que requieren sus habitantes y empresas en el día a día. En el caso de nuestro país, y particularmente de Santiago, estos productos provienen de variados orígenes, teniendo todos en común la necesidad de ser trasladados en camiones a centros intermedios de acopio antes de ser distribuidos al punto de consumo final.

Los principales accesos de estos productos son las rutas que conectan la ciudad con los puertos de San Antonio y Valparaíso, la Ruta 5, el paso Los Libertadores y, con cada vez más preponderancia, el Aeropuerto AMB. Estos camiones contribuyen al 40% de las emisiones de material particulado, a gran parte de la congestión de las calles y avenidas de la ciudad y es fuente principal de su desgaste.

La mejor manera de reducir estos impactos, siendo más eficientes en la distribución y almacenaje de productos, es mediante el uso y desarrollo de grandes Centros de Transferencia de Carga (CTC). Estos combinan las optimizaciones de los Centros de Distribución conocidos, con la convivencia de una gran cantidad de empresas, chicas, medianas y grandes, y con la existencia de múltiples servicios que complementen su funcionamiento y operación.

Por su parte, la creciente penetración del e-commerce como forma de consumo en nuestro país, con un 70% de la población realizando compras por Internet y un crecimiento anual en torno al 20%, necesita de una infraestructura adecuada a su funcionamiento y que le permita reducir los costos de la “última milla” y distribuir en pocas horas o días. Los CTC ofrecen una excelente plataforma para minimizar este impacto en nuestras ciudades y deberán ir adecuándose a esta nueva tendencia.

Estos polos logísticos son un verdadero pulmón para descongestionar la ciudad, pero se requiere más. Se requiere reconocer y apoyar su contribución al permitir “amortiguar” los efectos del transporte de carga en la ciudad.

Y es que, pese a estos beneficios, hoy no existen a nivel gubernamental mecanismos que promuevan su desarrollo. No se han definido áreas logísticas dentro de la Región Metropolitana y en no existen normas específicas que regulen la actividad de este tipo de centros. Es más, en lo que se refiere a permisos y uso de suelo, se les da el mismo tratamiento que a las industrias, siendo que el tipo de actividades e impacto que generan es totalmente diferente

Un tímido avance en este sentido, se esbozó en el Plan Maestro del Ministerio de Transportes 2014-2025 que planteó analizar la construcción de polos logísticos públicos y conformar una red para mejorar la logística de distribución. Sin embargo, no se conocen avances en tal sentido

En cambio, países vecinos, como Argentina, están avanzando en este sentido e impulsando la construcción de centros logísticos, a través de una ley aprobada en 2012. Así, el año pasado el Presidente Macri inauguró el primer Centro de Transferencia de Cargas (CTC) de Buenos Aires, iniciativa del Gobierno porteño -que entregó un terreno fiscal- a la Federación de Entidades Empresarias de Autotransporte de Cargas (FADEEAC).

Diseñar una política nacional en Chile que incentive estos centros podría contribuir al paquete de medidas que está aplicando el Gobierno para mejorar la calidad del aire en la ciudad y reducir los tiempos de viaje que, según proyectan cifras oficiales, aumentarán de 38 a 48 minutos en la Región Metropolitana hacia el 2025.

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