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Actualizado el 14/10/2017

Blog de Juan Manuel Vial. Es Crítico literario

Juan Manuel Vial

Juan Manuel Vial

Crítico literario
Prende velas

Prende velas

Dejando de lado las similitudes evidentes entre sus nombres, los personajes aludidos en el título de este libro de poemas no tienen nada en común. Robert Smithson fue un artista que experimentó con el concepto de esculturas efímeras fabricadas con elementos del paisaje, concepto que posteriormente el británico Andy Goldsworthy llevó a su máxima expresión, mientras que Robert Smith es el vocalista de la banda The Cure. Ambos están citados en un respectivo epígrafe, pero no vuelven a figurar en los poemas. Aún así, el título da una pista importante en cuanto al contenido: Mario Verdugo, el autor, manifiesta interés y placer por los sonidos del habla, por la fonética, y ello viene a ser una cualidad distintiva de su admirable propuesta.

robert smithson & robert smith consta de tres partes. En la primera, llamada “mencionado”, un hablante con aires de perdonavidas se da un festín incontinente refregándole a alguien todo lo que hizo por él. “Es por mí. / No fue otro el que inventó esta teoría / del lenguaje como droga deformante. / Yo lo dije antes que todos lo dijeran / en la helada erudición de petrogrado. // Si te dejan trabajar media jornada / por el monto equivalente a un día entero, / se lo debes a mi estudio visionario / que aún aguarda sus versiones traducidas”.

Entre las exhortaciones favoritas de este profesional del echar en cara se cuentan “prende velas”, “me lo debes”, “es por mí”, “agradece” y “no te olvides”. El tono  con que el tipo se expresa transmite cierta reverberación propia de la lírica latina, y por momentos el lector puede sentir que, a lo lejos, se oyen ecos de las voces de Catulo y Horacio. Aunque, claro, a diferencia de los romanos, nuestro memorioso hablante demuestra una cómica tendencia al delirio, debida tal vez a los excesos del pasado: “Me lo debes: / tus actuales conferencias son las mismas / que yo daba hecho un cohete en los setenta: / mi pasión de doctorado en astronáutica, / orbitando depresiones y adicciones”.

La segunda parte, “bretaña”, consiste en una serie de apreciaciones, la mayoría de carácter urbano, que se desarrollan en diferentes lugares de Europa y en California. La vida de los arrendatarios, el cambio en las costumbres, la llegada de los forasteros, la extinción de los personajes callejeros de antaño y cierto ánimo arcaizante son algunos de los rasgos que dan forma a los párrafos casi idénticos (cuatro versos cada uno, cuatro estrofas por página) que componen la sección. “a los habitantes de holanda está por / despertarlos un rostro moruno que en / el sueño se dirige directamente a sus / entrepiernas”. O este otro: “en dinamarca están enumerando / hasta cincuenta clases de nieve y / más de doscientas palabras para / referirse al césped”.

La repetición forzosa consigue aquí crear un discurso unitario, y tal vez este recurso bien logrado guarde relación con las siguientes palabras: “en definitiva están entendiendo que / el genuino significado de cada frase / deriva más bien de su estructura / profunda”.

La parte final, “p 300”, consiste en una suerte de arenga fragmentada en poemas cortos. El articulador demuestra ser un viciosillo, aunque al mismo practica la abstinencia sexual y el ayuno, que manifiesta una pasión incontrolable por la sonoridad de ciertas palabras selectas. “Coturno. / Hilván. / Cicuta. / Un horror sin bajo vientre, / compañeros. / Pubis romo, nuestra luz / que en su mundo ni siquiera al / mediodía”. En ocasiones queda claro que el hablante dirige la soflama a alguien en particular (“Parsimonia, / compañeros, / partan por raptarlo / del colegio salesiano; / que nunca deje de apestar / a trinitrotolueno; / y que su ética sea / nunca abrir los ojos”), pero sus decires también podrían voltearse en su contra: “Hotentote. / Sinecura. / Anquilosis. / El libro que sus tardes morigera / y el libro que sus tardes magnifica / deben ser pulverizados”.

La poesía de Mario Verdugo apuesta a la sátira, al humor, a la observación insospechada y rápida que, no obstante, estimula sensaciones profundas en el lector. robert smithson & robert smith es un libro intachable que deja ver oficio, riesgo y coraje. Así por lo demás lo expresa aquel entrañable echador en cara: “agradece que escribí para los pocos / que sabrán crestomatía en el mañana”.

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