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Actualizado el 19/03/2017

Blog de Axel Buchheister. Es Abogado

Axel Buchheister

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Sillas infantiles

Sillas infantiles

Los chilenos que poseen un auto han tenido que salir a adquirir sillas para niños, pues tenemos una nueva ley al respecto, que fue iniciativa de diversos parlamentarios. Y por cierto, toda ley requiere de un reglamento, que es el que entra al detalle del asunto.

¿Qué dice la ley? Que ahora en los automóviles no podrá llevarse en el asiento delantero a niños menores de 12 años (excluye camionetas de cabina simple). Pero además, los que sean menores de 8 años, tendrán que ser trasladados en el asiento trasero en un “sistema de retención infantil” (la silla); aunque no solo ellos, sino que también los niños de estatura de hasta 135 centímetros o 33 kilogramos de peso, a pesar que sean mayores.

Un primer problema, es que el chofer deberá obtener cédula de identidad para todos los menores que traslade, pues solo así podrá acreditar la edad. El segundo, que los carabineros tendrán que circular con huinchas y balanzas, para además medir estatura y peso. No es exagerado, porque en un Estado de Derecho las infracciones a la ley deben acreditarse fehacientemente: ¿O acaso esa garantía solo rige para los delincuentes y no para el ciudadano común que saca a pasear a sus niños?

El reglamento detalla, como buen reglamento. Habrá dos categorías de sillas: “Mirando hacia atrás” y “mirando hacia adelante”. En cada categoría hay tipos, a saber: “nido”, “tipo mirando hacia atrás con arnés”, “tipo combinado”, “butaca” y un largo etcétera, incluyendo en ambas un tipo que es general, denominado “otro sistema o asiento de seguridad para niños para esta categoría”. Y definiciones para todo. La importancia de precisar es que cada de tipo silla se puede usar según la edad, estatura y peso que determine el fabricante. En consecuencia, los carabineros deberán revisar las especificaciones del fabricante de la silla, y verificar la edad, peso y estatura del menor que las esté utilizando y si corresponde el tipo usado; todo, con las pertinentes cédulas, huinchas y balanzas.

Aparte de los detalles, la nueva ley está costando bastante dinero a los chilenos, porque las sillitas no son baratas. Y si cree que es una inversión por una sola vez, se equivoca: los niños no paran de crecer, en estatura y edad, y engordar, de suerte que, conforme con la reglamentación, habrá que cambiar el dispositivo periódicamente. No solo eso, las sillas traen ¡fecha de vencimiento!, una especificación del fabricante -“era que no”, dijo el huaso- que suponemos también será fiscalizada. Más aún, en la mayoría de los autos, en el asiento trasero caben solo dos sillas, de modo que si usted tiene tres niños chicos o más, tendrá que cambiar su vehículo.

Si usted creyó que ésta sería una columna liberal argumentando en contra de que el Estado le diga cómo y cuándo proteger a sus hijos, se equivocó, pues tiene un objetivo más modesto: que sepa cuánto le cuestan las leyes socialistas que impulsan y aprueban los parlamentarios. Y recordarle que a partir del próximo año aumentará el número de diputados y senadores, y por ende, el riesgo para su bolsillo.

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