—Vamos a hacer un tema que está gustando bastante, que se llama "Seguir viviendo sin tu amor".

—Fue según cien críticos y músicos de todo el país el mejor tema del año 1991.

—Bueno..., exageraron.

—Nah, es un temazo. Realmente es un temazo.

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Es un ciclo, a esta altura, más que común: gusta la canción, se escucha cuantas veces sean necesarias y se comparte en Facebook. Se asocia a situaciones personales para sentirla acaso un poquito más propia. Se buscan otras versiones, seguramente en vivo, para seguir ahí, enganchado.

Ritual que, en el caso puntual de "Seguir viviendo sin tu amor", encuentra una soberbia interpretación en enero de 1992, en Hacelo por mí, programa conducido por Mario Pergolini.

Es ahí cuando, antes de que Spinetta cerrase su presentación con el primer sencillo de Pelusón of milk, Pergolini la anuncia como la mejor canción de 1991. Según el Suplemento Sí de Clarín, lo fue. No sólo eso: también se convirtió en el mayor hit radial en la carrera del Flaco.

Y es que la canción carga con una atmósfera popera y un atrapante riff de guitarra sintetizada. Pero lo que realmente llama la atención es esa letra diametralmente opuesta, que refleja el anhelo de un viejo amor: la esperanza de volver atrás.

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Pelusón of milk marca un período de absoluto hermetismo en la carrera de Spinetta: tras dos exitosos discos, como lo fueron Téster de violencia y Don Lucero, el Flaco abandonó su banda para centrarse por completo en su vida familiar.

En medio de esta compleja etapa, de una serie de desencuentros en su relación con Beatriz Patricia Salazar, su esposa, es que nace "Seguir viviendo sin tu amor".

Spinetta

La canción representa el vaivén propio e ineludible de una relación amorosa. Encontrar y perder. Frases condicionales que mantienen la ilusión de recuperar la pasión: "Y si acaso no brillara el sol/ y quedara yo atrapado aquí/ no vería la razón de seguir viviendo sin tu amor".

Y frases que reflejan el dolor de ver por momentos tan lejana la relación: "Y hoy que enloquecido vuelvo, buscando tu querer, no queda más que viento…, no queda más que viento".

"Nosotros (con Betty) estuvimos mal muchas veces. Yo he venido a vivir muchas veces al estudio de grabación, hemos llegado a separarnos durante tres o cuatro meses... Y estas canciones son las que representan la vuelta, el regreso después de esos quilombos", explicó en 2002 el Flaco a Rolling Stone.

Precisamente Rolling Stone ubicó a "Seguir viviendo sin tu amor" como la 33° mejor canción del rock argentino, mientras que el diario Página 12 la incluyó dentro de las mejores 25 canciones de la década de los noventa.