Sol Serrano: rigor, intuición y empatía

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El Premio Nacional de Historia es un reconocimiento republicano para quienes, desde la disciplina, han contribuido al conocimiento, al país y a la sociedad en general. La trayectoria, rigor y originalidad de la obra de Sol Serrano, así como su compromiso con la cultura democrática, la hacen plenamente merecedora de este honor.



Desde que se instauró en 1974, el Premio Nacional de Historia había recaído exclusivamente en hombres. Ahora, Sol Serrano Pérez es la primera mujer en obtener este reconocimiento, pero sin duda sus méritos exceden por mucho este dato.

Se trata de un justo premio a su valiosa trayectoria historiográfica, decisiva en aportes sobre temas cruciales de nuestro pasado y presente como nación; de una distinción a una obra de gran riqueza para delinear el futuro de nuestra sociedad. Sus publicaciones son estudios de reconocida relevancia sobre educación, política, historia de las ideas y de la religión en Chile en los siglos XIX y XX. Y su originalidad radica en la creación de una historia interdisciplinaria que en ocasiones trasciende la frontera entre humanidades y ciencias sociales, y que ella ha desarrollado sobre la base de un talento metodológico poco común, en una amalgama de rigor e intuición.

Sol Serrano muestra, además, un profundo compromiso con la disciplina histórica a través de su labor docente, donde se ha distinguido como formadora de nuevas generaciones de estudiantes de pre y posgrado que hoy tienen destacadas carreras en distintos ámbitos de la educación superior.

Quizás uno de los aspectos más relevantes es su empatía con nuestro tiempo, que le ha otorgado protagonismo a los valores de la cultura democrática, incluso más allá de los acotados círculos académicos. En ese sentido, sus estudios sobre la educación pública han tenido un impacto directo en la formación ciudadana de las nuevas generaciones y en la enseñanza de la historia. Una trascendencia dada no solo por la difusión de sus resultados, sino también por su valiosa participación en comités curriculares y su plan de rescate de los archivos de establecimientos educacionales públicos en Santiago y regiones.

Sol Serrano ha sido también una activa partícipe en el espacio público. Con profesionalismo, independencia y muchas veces con audacia, ha sabido construir sólidos puentes entre la comunidad académica y la opinión pública. Como columnista o entrevistada, habitualmente ha buscado aportar su perspectiva histórica a temas de la actualidad nacional. En esta línea, tuvo una relevante participación en la primera Mesa de Diálogo que sentó a civiles y militares en la tarea común de enfrentar y ayudar a resolver los acuciantes problemas derivados de la violación a los derechos humanos.

En el plano académico global, construyó redes internacionales y hoy es una de las historiadoras chilenas más reconocidas en el exterior, con incontables citas en publicaciones científicas y una nutrida participación en conferencias y discusiones en centros universitarios de Europa, América Latina y EE.UU.

El Premio Nacional de Historia es un reconocimiento republicano para quienes, desde la disciplina, han contribuido al conocimiento, al país y a la sociedad en general. La trayectoria, rigor y originalidad de la obra de Sol Serrano, así como su compromiso con la cultura democrática, la hacen plenamente merecedora de este honor.

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