Benjamín Walker: "Es súper sano preguntarse si hay que tocar hoy o no"

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El solista sigue adelante con su show de esta noche en el Teatro Nescafé y suma contingencia e invitados. "Entre mis colegas está el susto de ser insensible si seguimos haciendo música", dice.


Benjamín Walker lleva meses trabajando en su recital de esta noche en el Teatro Nescafé de las Artes. El mayor concierto de su carrera -según cuenta- y el único que sigue en pie de una abortada gira por el país. Por eso, hace algunas semanas y ante los hechos que sacuden a Chile, reunió a su equipo para definir si el espectáculo debía continuar o no. Una pregunta que diversos artistas se han hecho en el último tiempo y que en la mayoría de los casos ha terminado en lanzamientos suspendidos o fechas reprogramadas. Walker, uno de los cantautores más destacados de su generación y más activos durante el estallido social, entra desde hoy al selecto grupo de las excepciones.

"Efectivamente había un convencimiento de que no podíamos pararnos arriba del escenario haciendo como que Chile no hubiera cambiado a lo que era hasta hace un mes. Pero encontramos la convicción de la que agarrarnos. Queremos entregarle algo a la gente, que salga mejor del teatro de cómo entró", explica el solista, uno de los pocos músicos nacionales -junto a otros como Joe Vasconcellos y La Combo Tortuga- que ha agendado un espectáculo formal en días de polarización en las calles y en las redes sociales.

La decisión conlleva un riesgo y Walker lo sabe. No pocos de sus compañeros de profesión han sido criticados en los últimos días por sacar una nueva canción, cobrar una entrada o sumarse al Festival de Viña. "Entre mis colegas está ese susto de quedar como insensibles si seguimos haciendo música", reconoce. "Y no creo que haya que tocar a toda costa, hacerse la pregunta es muy sano, ver en qué medida podemos ser un aporte y si uno no se siente en condiciones de sensibilizar con lo que está pasando es súper válido no tocar".

En su caso, ese aporte consiste en un espectáculo que repasará sus dos primeros discos (Felicidad y Brotes), pensado como un "abrazo colectivo" y que dialogará directamente con la contingencia a punta de visuales, una propuesta teatral y un amplio contingente de invitados en escena, como Nano Stern, Francisco Victoria y el colectivo de murga femenino Zamba y Canuta. "El show ya era ambicioso y ahora más", asegura el cantautor sobre el concierto, cuyo título -el mismo de la canción con la que compitió en el último Festival de Viña- luce más actual que nunca: "Y arderán".

¿De dónde surgen estas aprensiones o críticas de la gente a los músicos que siguen realizando conciertos más formales en medio del estallido social?

Siento que es un temor que nace más del artista que del público. Está bien que hagamos el ejercicio de preguntarnos cómo nos sentimos frente a esto, pero el cuestionamiento de tocar o no creo que no está en la gente. La gente está yendo a las tocatas y la veo con más ganas que nunca de cantar las canciones de artistas nacionales. Porque parte de todo lo que está ocurriendo tiene que ver con nuestra identidad, sentimos que las instituciones nos son ajenas, no sentimos que estamos viviendo en nuestro propio país y hay una sensación de impunidad, de que las cosas están condicionadas para que funcionen para unos y no para otros.

Para equipos completos que viven de tocar en vivo, ¿el factor económico también pesa a la hora de tomar la decisión?

Para nosotros es un drama la situación actual del espectáculo. Teníamos ocho shows y ahora sólo este. Para los que vivimos de tocar en vivo esa situación es complicadísima, pero hay que entender que es fruto de las circunstancias absolutamente reveladoras que estamos viendo. En lo personal, pienso que esa duda de si seguir haciendo o no lo que hacemos no puede terminar por inmovilizarnos. Es bueno hacer la reflexión, ser sincero con uno mismo y con el público, porque el espectáculo tiene un rol importantísimo en lo que está pasando.

El nombre del show, "Y arderán", tiene tanto de contingente como de polémica. ¿Pensó cambiarlo o cree que hoy adquiere otro sentido?

Es una metáfora, es la llama que nace desde las cenizas. La canción habla de eso y en estas semanas hemos visto cenizas, destrucción, fuegos consumidos, algo que es violento de ver pero que a todos nos deja la sensación de que de ahí saldrá algo distinto y nuevo.

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