Drácula: llega a Netflix la última encarnación del conde vampiro

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El próximo sábado llegará a la plataforma la miniserie coproducida por la BBC que mezcla el horror con el humor.


A pesar de que fanáticos victorianos describieron al libro como "la sensación de la temporada" y "la novela más espeluznante del siglo", en la época de su publicación Drácula no alcanzó el éxito que su editorial, Archibald Constable and Company, y su autor, el irlandés Bram Stoker, esperaban. No fue hasta el siglo XX que la novela se convirtió en un referente de la literatura de horror y fuente de inspiración de obras de teatro, películas y series.

La historia consigna que una de las primeras adaptaciones fue la cinta rusa muda Drakula (1920), pero sin duda alguna fue la versión fílmica de 1931 la que comenzó a cimentar su leyenda en pantalla. Con la encarnación de Bela Lugosi para Universal se inició un recorrido por el que han circulado nombres y títulos como los de los estudios británicos Hammer y Christopher Lee; Francis Ford Coppola y su romántica mirada al vampiro de 1992, y Jonathan Rhys Myers como un vengativo Drácula en la serie de la NBC de hace cinco años.

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Una sucesión de piezas para el cine y la TV a la que desde la próxima semana se suma la producción de la BBC y Netflix, que en tres emisiones -de 90 minutos cada una- revive la novela de Stoker bajo la creativa mirada de Mark Gatiss y Steven Moffat, la misma dupla tras una de las adaptaciones literarias más exitosas de la televisión británica: Sherlock. Sin embargo, para esta versión ellos quisieron que fuera el conde transilvano el eje de la historia, que en el libro original era relatada desde la perspectiva de personajes como Jonathan Harker y Abraham Van Helsing.

"El gran desafío que nos planteamos fue hacer de Drácula el personaje central de su propia historia por primera vez", reveló Gatiss a The Daily Express en el lanzamiento de la serie, agregando que: "Si conoces el libro, el personaje es obviamente muy sombrío y pensamos cómo sería si él fuera el antihéroe y para esto además tienes que darle una personalidad que refleje sus cuatro siglos de vida y su inmortalidad".

A pesar de cambiar el eje de la mirada de Stoker, Moffat y Gatiss no quisieron modernizar su relato y mantuvieron la nueva producción ambientada en el mismo pasado en que se sitúa la novela. Así, su primer episodio, The rules of the beast (las reglas de la bestia), lleva al espectador a la Transilvania de 1897, hasta donde el abogado inglés Jonathan Harker (John Heffernan) viajó para encontrarse con un nuevo cliente, el Conde Drácula (Claes Bang).

Después se sumarán los capítulos Blood vessel (vaso sanguíneo), donde el conde viaja a Inglaterra, y The dark compass (la brújula oscura), cuando ya en Londres expande su poderío.

Todos los que tienen como su eje al horror, pero "más transgresor", como lo afirmó Gatiss, y con grandes cuotas de sensualidad -"sí, es malvado, pero también hay mucho más: es carismático, inteligente, ingenioso y sexy", afirmó Bang sobre su papel- y humor, una última característica que difiere de las versiones anteriores de Drácula.

"No quieres que sea una presencia sombría, eso se ha hecho brillantemente muchas veces, pero queríamos hacer algo diferente", afirmó Moffat sobre este giro en su relato. El director de la miniserie, Jonny Campbell, aseguró que esto fue esencial para involucrarse en el proyecto, asegurando que: "Creo que cuando se reinventa o se vuelve a presentar esta increíble historia clásica a una audiencia contemporánea, encontrar ese giro único es muy importante".

Entre las primeras reacciones a Drácula se cuentan las del crítico de DigitalSpy, David Opie, quien afirma que "No es fácil atravesar la delgada línea entre el horror y la comedia sin que uno abrume al otro, pero Moffat y Gattis mezclan aquí el gore y el camp -la corriente artística relacionada con lo kitsh- en un homenaje sumamente entretenido a lo mejor que las cintas Hammer tenían para ofrecer".

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