Radar: recomendaciones de nuestros cómplices

Ilustración: Milo Hachim

Mientras escribimos Culto en el equipo tuvimos la idea de contar las cosas que vemos, escuchamos o leemos. Acá una selección.


Gente normal

Normal people

Normal people se llama la adictiva serie de Starz Play —señal disponible en Chile a través de Apple TV+— que muestra la ardiente y juvenil historia entre Marianne (Daisy Edgar-Jones) y Connell (Paul Mescal). Ambos son compañeros de colegio, él, deportista querido y popular, ella, solitaria e intimidante. Todos saben que ella vive en una mansión y que la madre de él se encarga de su limpieza, pero nadie sospecha que cada tarde ambos coinciden y dan riendas sueltas a formas extrañas e indelebles del amor oculto. (Lucas García)

Todos mienten

House

Son pocos los pacientes con los que Gregory House interactúa directamente. Usualmente envía a los miembros de su equipo a realizar las historias clínicas, exámenes y preguntas o dar la información de rigor. ¿Por qué un médico se niega a conocer al paciente que pretende diagnosticar? Porque asegura que todos mienten -y porque su personalidad más bien apática lo motiva más a jugar bromas y comentarios sarcásticos a su reducido círculo-. Independiente de los motivos -nobles o no-, House no se equivoca, y el problema radica en que una mentira -por muy inofensiva o irrelevante que parezca- es capaz de incidir en el curso que toma la enfermedad de turno (que rara vez es lupus). La cuarentena da el tiempo para revisitar House M.D., serie emitida por Universal entre 2004 y 2012, y que actualmente está disponible en Amazon Prime. (Mónica Garrido)

Una novela sobre la infancia

nona-fernandez
Nona Fernández

El gran acierto de la novela Space Invaders (Alquimia, 2013), de la actriz, dramaturga y escritora Nona Fernández, es que parece una novela sobre la infancia durante el Chile de los ’80s...pero no es una novela sobre la infancia. Parece que es un relato acerca de la cotidianeidad de escolares en un liceo de Santiago centro, pero no lo es. Amén de su prosa emotiva y con cierto desparpajo, Nona relata la historia de la pequeña Estrella González, quien ve cómo hechos que por su edad e intereses podrían resultarle ajenos, terminan por sacudir su vida. Su padre es carabinero y se ve envuelto en uno de los casos emblemáticos de asesinatos políticos cometidos por la dictadura. Sin duda, una forma diferente de acercarse a un período de la historia reciente del país, y que cruza de alguna gran parte de la obra de Nona Fernández. Organizada de forma intencionada como si fuese una obra de teatro, Space Invaders es un neoclásico de las letras chilenas, imperdible. (Pablo Retamal N.)

Elegante experimento

Cinema tornamesa (2020) se llama el nuevo disco del DJ Spacio, integrante de Cómo Asesinar a Felipes que acaba de ganar el Premio Pulsar a Mejor disco del año por Naturaleza muerta (2019). Cinema tornamesa es su debut en solitario, una mezcla de banda sonora del viejo celuloide, jazz y rap psicodélico que comenzó a trabajar hace una década en una MPC acompañado de Foex. Juntos armaron una serie de bases, las que luego decidió reemplazar por instrumentos tocados por integrantes de CAF y músicos invitados como Raimundo Santander en guitarra, Milton Russell en contrabajo o Sebastián Jordan en trompeta. El resultado es un viaje estimulante hacia las antiguas bandas sonoras del cine italiano con un envoltorio remozado y elegante. (Alejandro Jofré)

Música para no detenerse

L'Eclair

Dos días de encierro en una residencia en los Alpes, le tomó al sexteto suizo L'éclair grabar su tercer álbum, el sorprendente Sauropoda (2019). Un nombre improbable que resume el ideario del grupo; grabar largas improvisaciones, sin canto, en que a partir de una sólida sección de ritmo construyen composiciones en que se entrelazan las melodías de guitarras, teclados y bajo, que por momentos cruzan territorios diferentes; los acentos y la dinámica del funk (algo más cerca de la escuela de Sly Stone que la de J Brown), las texturas de la psicodelia y los fraseos intrincados del prog. Las cinco piezas de Sauropoda, un álbum de sonido lo-fi que privilegia el directo por sobre el artificio, son en rigor improvisaciones que el grupo ha pulido en sus presentaciones en vivo (una vez tocaron tres horas sin detenerse). Estas suenan sorprendentemente frescas, a ratos hasta bailables, con el añadido de percusiones y distintos timbres que no se topan entre sí. Cada músico comprende que está al servicio de la composición. Por ello, esta ofrece una permanente sensación de avance, como si el camino fuera más interesante que el producto. Tal vez, ese es precisamente su sello: recordarse permanentemente la sensación de tocar (Felipe Retamal N).

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La historia como campo de batalla

malon
Conflicto mapuche

No es un manual de soluciones, no es una mesa de diálogo: La frontera: crónica de la Araucanía rebelde (Catalonia/UDP, 2015 ), de los periodistas Pablo Vergara y Ana Rodríguez, muestra el laberinto en que se ha transformado el llamado “Conflicto Mapuche”, desde un detallado recorrido histórico y periodístico que ilumina hitos recientes como el crimen del matrimonio de empresarios agrícolas Luchsinger-MacKay, en 2013, o el asesinato del universitario mapuche Matías Catrileo un lustro antes, sin obviar asuntos como los continuos levantamientos al sur del río Biobío o la contrarreforma agraria ejecutada después de 1973. Ambientado en las regiones Octava y Novena, el texto documenta los antecedentes de un pueblo que ya en el siglo XIX fue invadido por el Estado chileno y que durante todo el siglo XX fue amenazado con desaparecer. Y entrega detalles interesantes como que los intelectuales mapuche leen a Frantz Fanon, revolucionario y teórico anticolonialista de los sesenta que escribió Los condenados de la tierra, sobre el fin de los imperios en África. (Felipe Ojeda)

El delicado sonido del sol

Como otros en su generación, el australiano Nick Sowersby (31) prefiere diluir su nombre en el de un proyecto que parece resumir su ideario. Sunbeam Sound Machine es la identidad con la que ha desarrollado una obra musical que en principio tiene una evidente afición por la psicodelia en el cuidadoso trabajo de producción, las ingentes capas de sonido (en su primer álbum, cada canción tiene al menos 15 pistas de guitarra), y las melodías de notas largas, bañadas en eco y entonadas como en un sueño lejano. Tras dos epés, firmó un excelente álbum debut, Wonderer (2014), grabado en el garage de las casas donde residía en Melbourne, y que fue mezclado por otro prócer aussie, Stu Mackenzie de King Gizzard & the Lizard Wizard. El disco de sonido brumoso y de baja fidelidad le dio a su autor una inesperada visibilidad merced a sus paisajes de sonido (como Kevin Parker, trabaja directamente sobre los efectos) y sus letras en que expone dudas (“¿y si es solo un momento en el tiempo?”, lanza en “Wandering I”) y emociones sin aspavientos (“El amor me trajo aquí, el amor me enseñó a dónde ir”, dice en la sentimental “In your arms”). Tras cinco años en que dudó y luchó contra la presión del éxito de su debut, Sowersby editó su segundo largaduración, Goodness Gracious, el que presenta un sonido más pulido, menos abrasivo y que expone algunos cruces con la canción pop. Pero de momento, Sowersby hace honor a su chapa y prefiere presentarse como obseso del sonido, las perillas y las guitarras, más que un hambriento de fama. Y eso, en la era de Tik Tok, no es menor. (Felipe Retamal N)

La realidad supera la ficción (como suele suceder)

Bala loca

En 2016 CHV estrenó con una serie financiada con apoyo del CNTV que mezclaba el periodismo de investigación, militares, isapres y el terrorismo como método disuasivo. Bala Loca es un acierto de principio a fin: la interpretación de Alejandro Goic de un periodista que añora su trabajo contra la Dictadura y reniega de la farándula a la que dedicó 10 años; provoca una inmersión completa en un complot que cada episodio para ser más grande y peligroso. En el primer episodio, una periodista de investigación independiente -interpretada por Catalina Saavedra- augura en un programa de radio: “Creo que ir en contra del sistema siempre tiene sus riesgos y yo hace muchos años que acepté ese riesgos. Ahora la pregunta para mí es ¿Cuánto tiempo va pasar antes que la gente explote?”. No muy alejado de lo que comenzó en octubre de 2019 ¿No? Una serie chilena con un elenco de lujo, cuya narrativa encapsula la corrupción en lenguaje suspense. (Mónica Garrido)

Una historia familiar

Alejandra Costamagna

El padre de Ania le pide a esta que -a nombre suyo y de la familia- viaje a la Argentina, a un pueblo perdido en la cuenca del río Paraná, para que acompañe en sus últimos días a un primo suyo. El periplo despertará en Ania una serie de recuerdos y vivencias familiares que de a poco van tomando cuerpo en la novela. Con una técnica pulida, la escritora nacional Alejandra Costamagna nos deslumbró con El sistema del tacto (Anagrama, 2018) donde, basada en la vida de su propia familia, cuenta la historia de Ania y la entrecruza con la voz del pasado de su tío a quien va a despedir. Tiempos pretéritos y presentes conviven de manera óptima en la novela, sin hacer ruido. También destaca el uso de otros materiales narrativos que son colocados con un timing preciso dentro de la novela, y que de alguna forma contribuyen a darle cierta unidad a esta sinfonía de dos voces. Finalista del Premio Herralde de novela 2018, es una obra imperdible de una de las escritoras más talentosas de su generación (Pablo Retamal N.).

Retrato africano

Congo

Traducido al español en medio del estallido social chileno, Congo (Taurus, 2019), del arqueólogo e historiador belga, David Van Reybrouck, subvierte la historia de la nación africana como una vibrante protagonista de la historia mundial, desde el calor sofocante de Kinsasa hasta los primeros cazadores de esclavos. El autor se propuso contar la turbulenta historia del Congo cuando el país estaba a punto cumplir los cincuenta años, pero la esperanza de vida de sus habitantes apenas alcanzaba los cuarenta y cinco. Lo que logra es un relato coral con voces de los más variados viandantes, dictadores, niños soldado y artistas. En una crónica al más puro estilo de Kapuscinski. (Alejandro Jofré)

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Al siguiente nivel

Foals

Hace una década, Foals superó la difícil etiqueta de banda revelación con un sorprendente segundo álbum. En las 11 canciones de Total Life Forever, los de Oxford decidieron correr riesgos. Si su celebrado debut Antidotes (2008) metió un par de sencillos que los sudorosos jóvenes millenials bailaron, esta vez su música se hizo algo más expansiva y menos compacta. Por ello, al fan militante se le hizo difícil de digerir (“se necesita media docena de escuchas antes de que la calidad realmente se asimile”, escribió la crítica Emily Mackay de NME). Su sonido se hizo más abierto, menos “de banda”, y les permitió trabajar piezas más confortables, como la monumental “Spanish Sahara” (el vocalista Yannis Philippakis escribió en twitter que la voz de esa tema la grabó mirando la película Koyaanisqatsi). De todas formas hay momentos en que los cruces entre rock, capas de efectos y los ritmos de inspiración funk se cuelan en piezas como “Miami” (cuya letra se inspiró en el reality show Las Kardashians), “Black Gold” (que incluye una cita a Mike Tyson) y “After Glow”. Según Philippakis, durante el proceso de composición y grabación escucharon mucha música disco setentera, clásica. Los Foals tuvieron el acierto de traducirla a un lenguaje propio muy desafiante. Y diez años después, envejeció de forma convincente (Felipe Retamal N).

Elogio del brutalismo

Un mundo brutal

Un mundo brutal (Phaidon, 2016) se llama el manifiesto visual de Peter Chadwick, un diseñador conocido por hacer las carátulas de Spiritualized y Primal Scream, pero que se obsesionó con la arquitectura brutalista al punto de editar un tapadura de gran formato. Como buen habitante de la periferia, el hombre se empezó a interesar por el paisaje alrededor: las primeras fábricas inglesas que interrumpieron el horizonte de su ciudad, Middlesbrough, eran moles de concreto que proliferaron durante las décadas de la posguerra europea acompañadas de un sonido metálico imposible de obviar. El estilo hizo eco en edificios famosos como La Unité d’Habitation en Marsella, de Le Corbusier, o la Casa Poli, del arquitecto Pezo von Ellrichshausen, ubicada en Coliumo. Según Chadwick, los arquitectos que suscribieron al brutalismo llegaron atraídos por “las posibilidades escultóricas”, la “modernidad incontestable” y las “intenciones socialmente progresistas” en un “clima de declive económico”. (Felipe Ojeda)

Demasiada tecnología

Martín Caparrós

Hábil cronista, Martín Caparrós publicó hace unos meses Ahorita. Apuntes sobre el fin de la Era del Fuego (Anagrama, 2019), una colección de anotaciones breves donde el argentino ensaya en poco menos de cien páginas la velocidad a la que se mueve la hiperconectada sociedad actual. El resultado son lúcidos análisis, con acento en los absurdos en que hemos caído de tanta tecnología y la sarta de temas que han hecho de su firma algo memorable: viajes, comidas, sexo, vejez, entuertos culturales y negocios. (Alejandro Jofré)

El último acierto de HBO

I May Destroy you

La serie I May Destroy You nos pone en la piel de una incipiente autora británica que sufre un ataque sexual. Escrita y protagonizada por Michaela Coel, quien vivió una experiencia similar, sus esfuerzos por ordenar los borrosos recuerdos de esa infame noche y el consentimiento sexual son los motores del último gran acierto de HBO. (Lucas García)

Canción para ir al desierto

Paris Texas

Un hombre, Travis (Harry Dean Stanton), aparece perdido en el desierto de Texas. No parece recordar quién es. Está sumido en el alcohol. Sin futuro, sin nada. Su hermano, Walt (Robert Dean Stockwell), corre desde Los Ángeles a buscarlo. Lleva cuatro años sin verlo. Ni siquiera él sabe lo que ha pasado. Poco a poco, Travis comienza a recordar que dejó atrás a su mujer, Jane (Nastassja Kinski), y a su pequeño hijo, Hunter. Y decide recuperar lo perdido. Con una banda sonora ad-hoc compuesta por el destacado bluesman Ry Cooder, y el guión del escritor Sam Shepard, Paris, Texas (1984) es una de las películas fundamentales de la carrera del director alemán Wim Wenders. Un staff de lujo para un film inolvidable, dentro del llamado género del Road movie, que aborda la paternidad, la soledad y la familia desde la perspectiva del dolor, de lo quebrado, lo agrietado. Paris, Texas está disponible en Amazon Prime Video. Un imperdible. (Pablo Retamal N.)

Sangre, petróleo y abandono

There will be blood

Elegida en 2017 como la mejor película del siglo XXI por The New York Times, There will be blood de Paul Thomas Anderson es una clase de historia y moral protagonizada con maestría por Daniel Day-Lewis. Conocida como Petróleo Sangriento en Hispanoamérica, la historia está protagonizada por Daniel Plainview, un pirquinero de situación precaria que, previo a descubrir petróleo y convertirse en magnate del oro negro, se hace cargo de la crianza de H.W., el bebé de un amigo que fallece en las labores mineras. La cinta relata rápidamente su conversión a importante empresario en la California de principios del siglo XX, pero se enfoca en la compra de una prometedora propiedad con petróleo en sus tierras. El fanatismo religioso, la paternidad y los intereses económicos están al límite constantemente en un tira y afloja que desemboca en la paradoja del éxito versus la soledad. Disponible en Fox Play. (Mónica Garrido)

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Cuentos sobre sótanos y jardines

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Levrero

Si hay un escritor cuyo universo creativo exploró las posibilidades de las historias puertas adentro, ese es Mario Levrero. Un autor uruguayo fallecido en 2004, que además de ser librero -con especial gusto por la novela policial clásica- y fotógrafo aficionado, exploró la narrativa, el humor y el cómic, con un estilo particular en que abundan los giros inesperados, las sensaciones de encierro, las tramas abiertas sobre divergentes laberínticas que a menudo suelen resolverse de manera sorprendente -le suelen comparar con Kafka en ese sentido-. El volumen de Cuentos completos (Penguin Random House, 2019) que recopila la totalidad de su producción en el género del relato breve, es una experiencia de lectura desafiante que parece expandir la tradición del relato de misterio hacia territorios diferentes. Totalmente idóneo en tiempos de encierro. (Felipe Retamal N.)

Jazz, desconfianza, terror

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Carrie

“El jazz es el último refugio de los músicos sin talento”, dice el personaje de Tony Wilson en la película 24 Hour Party People, “los jazzistas disfrutan más escuchándose que quienes los escuchan”. Ah bueno, puede ser. No lo sé. Lo que sí sabemos, al menos quienes hemos seguido cada episodio de Homeland, es que no se puede improvisar sin habilidad ni intuición, y que a veces, en algunos casos, escucharlo requiere aumentar la atención y concentración. Pero… ¿por qué hablamos de jazz y Homeland en un mismo párrafo? Resulta que en la serie —estrenada allá por el lejano 2011 y disponible en Amazon Prime— no solo resuena la música de Tomasz Stanko Quintet o “Airegin” y “My funny Valentine” a cargo de Miles Davis; Carrie Mathison, su protagonista, actúa como la mejor intérprete del género. Como en el jazz, que representa la libertad más absoluta, el trabajo de Carrie depende de su estado de ánimo y de la lectura que hace de su propio universo para lidiar, por ejemplo, contra el terrorismo islámico, la corrupción en las altas esferas del poder y todos sus deleznables entresijos. Habría que escribir un ensayito sobre Homeland y el jazz. Sería algo así como Claire Danes revelándose en todo su esplendor, Damian Lewis corriendo sus propios límites y algunas variaciones de la fórmula “gato-agente-de-la-CIA versus ratón-prisionero-de-guerra-que-regresa-a-casa-convertido-en-héroe + síndrome de Estocolmo”. Aunque nacieron en momentos muy distintos ver por segunda vez Homeland me recordó a otra serie, menor si se quiere, aunque igual de informada, sorprendente y adictiva: 24. Las dos parecen conversar sobre los servicios de inteligencia y desconfiar hasta del gato. Ambas nacen desde el ruido ambiental post-11-S y la respuesta estadounidense con la invasión a Irak, Afganistán y, luego, los secretos incómodos de Abu Ghraib y Guantánamo. Pero, sobre todo, Jack Bauer y Carrie Mathison son obra del showrunner Howard Gordon, y la última, por así decirlo, es la versión macerada, inteligente y mejorada del primero. Hay que ver Homeland. Son 8 ciclos realistas e impredecibles que, como en el jazz —y Carrie Mathison—, pueden ir de los furiosos ritmos Bebop al imperturbable Cool. (Alejandro Jofré)

Un ensayo sobre un single fundamental

Bob Dylan

¿Puede hacerse un libro basado solamente en una canción? Greil Marcus (1945) pudo hacerlo. Acaso uno de los mejores críticos musicales del mundo (junto con Simon Reynolds), Marcus despacha un ensayo pop brillante en Like a Rolling Stone: Bob Dylan en la encrucijada (Global Rhythm Press, 2010) en el que explica qué pasaba por el universo de Bob Dylan cuando grabó el tema en 1965, para el fundamental álbum Highway 61 revisited. Cuenta que la canción resultó ser un hito crucial, pues si bien ya venía de lanzar un disco con sonido eléctrico y en clave pop (Bringing It All Back Home, en marzo de ese año), fue con este single el que rompió esquemas. Una canción de 6 minutos que en el disco de 7″ debió ser dividida y fue una de las composiciones que el 25 de julio de 1965 -solo cinco días después de lanzarse el single- interpretó en el legendario show del Festival folk de Newport, donde fue abucheado. Para Marcus, Dylan estaba entrando en el terreno de los Beatles, y tendría mucho que decir. Una lectura absolutamente recomendable. (Pablo Retamal N.)

Scorsese con piel de Hitchcock

Como en el mejor thriller de Alfred Hitchcock —violines incluidos—, en Cape fear —o Cabo de miedo, disponible en HBO GO— Martin Scorsese dirige a Robert De Niro en uno de sus roles más perturbadores: Max Cady, un agresivo violador y exconvicto que, tras cumplir una larga condena, regresa a la libertad con una sola idea en mente: hostigar al abogado a cargo de su defensa. Así, comienza a entrometerse en su vida hasta cultivar una relación con Danielle, su hija adolescente interpretada por una debutante Juliette Lewis. (Lucas García)

Un asesino en serie que usa sus habilidades ¿para el bien?

Dexter

La delgada línea entre lo correcto e incorrecto se corta con el bisturí de Dexter Morgan, un forense especializado en “sangre” -es decir, que puede determinar por el tipo de manchas cómo se perpetró el crimen-, el que a su vez es un asesino en serie. Pero Dexter tiene las cosas claras desde temprana edad: su padre -un expolicía- le explicó que canalizara esa sed de sangre en criminales. Mientras Dexter realiza su labor como detective forense, y lidia con su propia vida como una persona de ciertas dificultades sociales, él hace justicia con sus propias manos haciendo pagar a pedófilos, homicidas y violadores. Dexter está disponible en Amazon Prime Video. (Mónica Garrido)

Los colores de un Radiohead

Earth se llama el primer disco como solista de EOB, o Ed O’Brien, el guitarrista de Radiohead. Un trabajo inspirado en Carl Sagan y Screamadelica, que vio la luz en medio del encierro por la crisis sanitaria y que, al contrario de la primera parte de 2020, asoma luminoso y hasta divertido. En Earth los estilos parecen borrar sus fronteras en razón una paleta “ecléctica”, según comenta The Guardian, por mezclar sin prejuicios ambientes folk, euforia electrónica y pulso dance-rock, y donde participan la cantante Laura Marling, el guitarrista de Portishead, Adrian Utley, el baterista de Wilco, Glenn Kotche, y el bajista de Radiohead, Colin Greenwood, entre otros músicos invitados. Hay que poner atención a las dos canciones por sobre los ocho minutos, “Brasil” y “Olympik”. (Baltasar Daza)

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Psicodelia en el sol naciente

Lo más simple para explicar a Kikagaku Moyo es decir que es una banda japonesa, integrada por cinco jóvenes adustos, cuya sonoridad juega entre las reminiscencias del pasado y el ánimo de explorar ciertas ideas del presente. Pero en rigor, son unos artesanos de una propuesta sostenida en las claves de la psicodelia de sabor setentero, que resulta refrescante: progresiones armónicas que se repiten como una oración, sobre las que trabajan capas de sonidos, que van desde el sitar eléctrico, las guitarras, las percusiones de mano a los riffs filosos de guitarra disparados con fuzz. Con cuatro discos y dos epés publicados desde 2013, son una buena alternativa para oídos inquietos y mentes en expansión. (Felipe Retamal N.)

Discos como boletas

La cuenta de instagram @albumreceipts colecciona imágenes con una premisa sencilla: llevar al formato de un recibo de compras la información de un álbum musical. Un fan art curioso cuya inspiración vino desde un post de reddit que hizo eco entre estudiantes de la Universidad de Boston. En pocos meses se hicieron virales gracias a las redes de varios artistas y sitios musicales adaptando carátulas de gente como Tame Impala, Odesza o Frank Ocean. (Baltasar Daza)

Un libro hecho vinilo

Libro

Jorge González sólo escucha música en acetato. Desde su retiro, no ha querido saber nada del streaming y la música condensada en forma de archivos. Mucho menos en CD, dice que le “rompen los oídos”. Con el último libro del periodista Emiliano Aguayo Independencia Cultural, Conversaciones con Jorge González (2005-2020) como excusa, volví a revistar las canciones que el compositor grabó en el invierno alemán del 2012. Nada de Spotify, había que hacerlo como a él le gusta: en 12 pulgadas, un domingo en la mañana con tostadas, café y luz colándose por las persianas. Invierno chileno del 2020. (Raúl Álvarez)

Manufactura nacional en un grande del streaming

-El Reemplazante- es la nueva producción
El reemplazante

Entre tantas opciones extranjeras gracias a la facilidad de los servicios de streaming, a veces es bueno revisitar las producciones nacionales, más aún cuando tienen reconocimiento internacional. El Reemplazante, emitida originalmente en TVN en 2012, fue adquirida por Netflix en marzo de 2017, y con justa razón. Un exitoso ingeniero comercial hace perder millones a la empresa para la que trabaja, lo que es considerado como una traición por su jefe y lo acusa de fraude. Tras cumplir una condena de tres meses, intenta rehacer su vida y no le queda más alternativa que regresar a la casa de sus padres en San Miguel. Allí su progenitor le sugiere que acepte el trabajo de profesor reemplazante de matemáticas en el colegio municipal Príncipe Carlos. Si bien en un comienzo no le agrada la idea, al tiempo de conocer a los alumnos y sus realidades, se propone motivar sus sueños y enseñarles a creer en sí mismos. (Mónica Garrido)

El cantar de los marginales

Allen Ginsberg
Allen Ginsberg

Es un clásico de la literatura de los Estados Unidos, y sus primeros versos son como un mantra que cualquier amante de la poesía debiera repetir una y otra vez. “Vi las mejores mentes de mi generación destruidas por la locura…”. Aullido y otros poemas (1955) fue el debut del poeta Allen Ginsberg, uno de los puntales de la llamada “generación beat”. El poema principal -que da el nombre al libro- es un poema largo, épico, en verso libre, muy al estilo de Walt Whitman, donde pone en una dimensión heroica a drogadictos, escritores malditos, homosexuales, vagos y marginales. Algo así como el Cantar de mio Cid pero con mucho olor a callejón oscuro, sucio y abandonado de la costa oeste. Recomiendo la edición bilingüe de Anagrama, con la excelente traducción de Rodrigo Olavarría. (Pablo Retamal N.)

Un timelapse de la vida

A ghost story

A ghost storydisponible en Netflix— es un extraño artefacto en días de scrolling y zapping acelerados: cada escena se toma su tiempo, sin prisas, para contar que alguien que estaba dejó de estar y su espíritu queda prisionero de la casa que lo vio dormir. Una historia reposada que exige complicidad en el acto fílmico de ver una película filmada en un añejo y hermoso 4:3 con las esquinas redondeadas. (Lucas García)

Recuerdos de Luis Cheul

Una tarde viñamarina llegó hasta la escuela de periodismo una camioneta cargada con equipos. Era una actividad de extensión sin promoción alguna. De inmediato, un trío de jazz-rockero enchufó sus equipos y comenzó a desplegar el vigor de sus canciones sin presentación. Se trataba del Luis Cheul trío, grupo liderado por un músico de exquisita técnica para el bajo eléctrico que dio uno de los buenos discos del instrumento: Luis Cheul Band (1999). El guitarrista Eduardo Valle y su hermano, el baterista Daniel Cheul, completan la formación. Vale la pena darse una vuelta por su discografía en Spotify. (Alejandro Jofré)

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