“Gracias, gracias, no se molesten”: la frase que Ricardo Meruane sigue repitiendo

FOTO: PABLO VERA LISPERGUER/AGENCIAUNO

Cinco años después de su última participación en el Festival de Viña del Mar, el humoristaprefiere guardar silencio y no recordar la rutina con la que activó las pifias del monstruo que lo devoró.



Cuando al humorista Ricardo Meruane se le contacta para poder extraer algún recuerdo de sus traumáticos shows en Viña, lo primero que dice es que no quiere hablar del tema. Que se resta de cualquier opinión. Porque, diga lo que diga, para bien o para mal, puede ser usado en su contra. “Prefiero no decir nada, abstenerme”, subraya una y otra vez.

Es como si en su discurso se quisiera seguir perpetuando esa frase con la que habita desde hace años la memoria colectiva chilena, símbolo del comediante que ante un chiste fome intenta zafar con tres a cuatro palabras que puedan evitar la catástrofe mayor: “Gracias, gracias, no se molesten”

Igual, como si fuera poco, dentro una lógica muy Meruanista, se atreve a contar un chiste. Dice que lo único que puede aportar es eso: un chistecito. Así que ahí vamos: “Para los que van a extrañar el Festival (este año), se pueden conformar con el logotipo del canal de fútbol TNT Sports. Viste que parece una gaviota”.

De nuevo: gracias, gracias, no se molesten.

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Fueron dos las oportunidades que tuvo Ricardo Meruane para hacer reír al público de la Quinta Vergara. Primero fue la penúltima noche de la edición 2011 del certamen, y cinco años después la última jornada de Viña 2016.

Conocido es el fracaso de ambas rutinas, así como la fuerte recaída personal que tuvo el comediante luego de sus presentaciones, según él mismo ha confesado.

Durante su primera visita, fue abucheado por un público que quería a Sting de vuelta en la tarima y que no disfrutaba sus chistes, cargados de remates débiles y sin un orden estructurado. Esto es parte del oficio, la rutina la hice en muchos festivales durante el verano y creo que la gente no enganchó nomás” comentó Meruane durante la conferencia de prensa posterior, agregando que no era su culpa que antes de él estuviera un artista de la envergadura de Sting.

“Gracias, gracias. No se molesten” fue -otra vez- el grito de guerra con el que el humorista respondió a las pifias durante su espectáculo. La frase fue incluso trending topic en Twitter, y a pesar de no haber triunfado, tuvo uno de los ratings más altos de todo el evento, marcando 42 puntos.

Luego de cuatro años, se confirmó el retorno de Ricardo Meruane al Festival de Viña, buscando una revancha que le permitiera superar el trago amargo causado en primera instancia. Volvía con un humor diferente y ligado a lo social, o al menos eso era lo que promocionaba en entrevistas previas al evento.

“Quiero que la gente sintonice, que entienda la ironía y la visión que uno tiene. Todo tiene un doble sentido y las cosas no se dicen porque sí” sostuvo Meruane en Cooperativa, acerca de lo que esperaba del público de Viña 2016.

A pesar de esto, durante su presentación fueron pocos los minutos que dedicó para abordar temas de carácter más crítico.

Lanzó un par de chistes sobre las colusiones del confort y de los pollos, así como de la crisis interna de la ANFP, mencionando a Sergio Jadue, pero al poco tiempo, la rutina se convirtió en algo similar a la del 2011.

Volvía el humor básico, con remates poco atractivos y la presión de un Monstruo que comenzaba a demostrar nuevamente su aburrimiento. Intentó salvar como pudo la rutina, pero nada funcionó. Ni siquiera su nueva frase “apaga la luz”, con la que volvió a ser trending topic. A pesar de la mala recepción, el público pidió Gaviota por la actitud y la perseverancia del artista -y también con un poco de burla y sadismo-, pero todo acabó en el minuto 25 de la rutina, cuando los animadores salieron al rescate de Meruane, valorando su valentía por haber vuelto al escenario.

FOTO: PABLO VERA LISPERGUER/AGENCIAUNO

Sin duda, el fracaso de ambas rutinas fue un golpe inesperado para el humorista. Esto le significó graves problemas de estrés, por lo que recurrió a un centro de sanación mental en el Cajón del Maipo, donde tuvo que permanecer sin conectividad, para así no leer algo que le trajera más recuerdos negativos.

“Tiene orden estricta de desconexión total de medios y celular, porque su cabeza tiene que volver a equilibrarse. El estrés mata y por voluntad no te vas a sanar. Tiene que hacer un tratamiento médico y espiritual” explicó en su momento el mánager del humorista, Martín Rogers, a La Tercera.

Luego de recuperarse anímicamente, comenzó a ceder entrevistas para hablar sobre Viña 2016, en las que explicó su problema de estrés, además de analizar la rutina y sus fracasos.

Actualmente, para Ricardo Meruane sigue siendo complicado recordar esas noches en que tan mal lo pasó.

Aunque se había alejado de la pantalla durante un largo periodo, durante el 2020 volvió al humor de manera online, con su show “Hay que entrar a picar”. Un espectáculo en el que prometía contingencia con temas como la pandemia y la nueva normalidad, la tecnología y los problemas entre Estados Unidos y China.

Finalmente, el trago amargo de sus rutinas en Viña parece haber sido superado y aceptado. Incluso, existe la posibilidad de aceptar una nueva participación en el festival en un futuro no muy lejano. Ahora no, pero más adelante capaz que me entre el bicho y si encuentro que hay algo digno de mostrar, yo estaría feliz de hacerlo” fueron parte de sus declaraciones a La Cuarta.

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