George Clooney llega a los 60: viaje por sus otras caras en el cine

Sólo George Clooney puede ser George Clooney, pero todos podemos aprender de él cosas simples, como la importancia de la sonrisa. Foto: Getty Images

Despegó como estrella más tarde que otros contemporáneos pero ha mantenido intacto su estatus como astro de Hollywood durante al menos dos décadas. Una marca conseguida a punta de roles en filmes como La gran estafa, Michael Clayton y también en otros títulos más modestos que vale la pena volver a mirar. Aquí, una revisión de Culto por papeles quizás no tan recordados pero sí igualmente valiosos.


Tom Cruise va en los 58, Keanu Reeves en los 56. Todos tienen carreras en la primera línea de Hollywood más extensas que las de George Clooney, un tipo que despegó como estrella de la industria tardíamente, pasados sus 35.

Pocos, sin embargo, concitan la admiración unánime del intérprete que este jueves 6 cumple 60 años. Un estatus construido a costa de una carrera que se volvió estelar y no siempre consistente en la que ha timbrado como un sello de la casa un carisma y un registro que se acomoda a casi cualquier tipo de historia. Puede amoldarse a la introspección de la Solaris (2002) de Steven Soderbergh o al desenfado de Quémese después de leerse (2008), su enésima colaboración con los hermanos Coen. O a una irregular aventura familiar de Disney como Tomorrowland (2015).

Los papeles que revisamos no son los que les han reportado más premios ni aquellos que se han quedado más fuertemente grabados en la memoria. Pero por una u otra razón guardan algo valioso y ayudaron a cimentar la trayectoria del actor, productor y director estadounidense.

Un día inolvidable (1996)

Cuando Michelle Pfeiffer era una estrella enorme en Hollywood hizo esta película modesta con el actor de Michael Clayton. Una comedia romántica plagada de coincidencias que permiten que los dos protagonistas se encuentren, discutan y finalmente vivan los tiras y aflojas del amor. Clooney, un tipo que ha puesto pocas veces su carisma al servicio del romance, brilló como un columnista divorciado.

Welcome to Collinwood (2002)

Clooney le inyectó financiamiento y una breve pero simpática actuación al segundo largometraje de los hermanos Anthony y Joe Russo (Avengers: Endgame), una comedia negra con ribetes delirantes sobre la búsqueda de un botín en la que encarnó a un experto en cajas fuertes. Tuvo a William H. Macy y a Sam Rockwell en los roles principales y una crítica decente pero quedó olvidada.

The Good German (2006)

Al lado de la montaña rusa que muchas veces semejó la franquicia La gran estafa, esta colaboración con Steven Soderbergh pudo lucir como un intento algo desganado y sin muchas luces. Al menos tuvo una estupenda fotografía en blanco y negro y a un buen Clooney en el rol de un corresponsal estadounidense que se sumerge en la Berlín de finales de la Segunda Guerra Mundial para investigar a una antigua amante.

The American (2010)

Clooney se alió con el director Anton Corbijn para ponerse en la piel de un asesino a sueldo que se plantea una última misión después de fallar en una tarea previa y optar por recluirse. Es la clase de papel que Liam Neeson ha monopolizado en los últimos años, pero que le viene particularmente bien al actor de 60 años. ¿Alguna vez se probará el traje de estrella de acción madura? Esta es una efectiva muestra de lo que podría ser.

The Ides of March (2011)

Es probablemente la más pesimista de las siete películas que Clooney ha hecho como director y también una de las mejores. Aquí le cede el rol central a Ryan Gosling –en un momento decisivo de su despegue en la industria– y encarna al gobernador demócrata de la historia, un tipo que viene de vuelta en el negocio. El actor de 60 años se mueve a su antojo en las luces y sombras de la trama, ante un Gosling que debe interpretar la decepción pura de una mirada fresca en el fango de la política.

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