La historia de Chile la cambió un joven desobediente
<P>Fabián Orellana no era un niño modelo. El fútbol siempre fue su norte, desde que era figura del Defensor Berna hasta cuando se fue de Colo Colo por su físico. Luego, en Audax le enseñaron a soltar la pelota y le pusieron como espejo a Alexis Sánchez. Es la vida del autor de dos goles clave.</P>
Para Audax Italiano el 16 de octubre de 2008 fue distinto. Cuando el entrenamiento en el Nacional ya había empezado, sintieron una ovación. Era Fabián Orellana Valenzuela, quien el día anterior había anotado el gol del triunfo en la histórica victoria sobre Argentina, por las Eliminatorias, y recibía los aplausos de los trabajadores del estadio. "Le dije 'vas a tener 80 años y van a seguir dando ese gol por la tele'. Y él se reía", recuerda el técnico Raúl Toro. La vida del ahora delantero del Xerez había cambiado.
En el London College, de la avenida San José de la Estrella, era común escuchar a un profesor gritar "¡Orellana!". Y es que Fabián era desordenado. Además, junto con otros compañeros, entrenaba en las inferiores de Audax lo que llamaba la atención de las compañeras, pero también, los hacía sentirse con poder para molestar.
A los 14 años había quedado en Colo Colo, pero luego le dijeron que no, por su físico. "Tuve que sacrificarme mucho para estar donde estoy, como la familia y los amigos. Hubo cosas difíciles, como cuando me echaron de Colo Colo, pero después tuve la suerte de irme a Audax", recuerda el delantero.
Pero su primera casa futbolística fue Defensor Berna, de la población El Pinar, en San Joaquín. En la sede está enmarcada la camiseta con la que hizo el gol ante Argentina.
En el Berna jugó desde los seis años, siguiendo la tradición de la familia materna. Aún se recuerda una semifinal ante Juventud Norambuena, de La Legua, de Luis Núñez y Francisco Huaiquipán. Orellana, aunque no anotó, fue la figura del triunfo por 2-1. Soportó las patadas y salió ovacionado.
Pero ya era tiempo de otras historias. "Cuando llegué a Audax, Fabián jugaba de creador y me llamó la atención. Pero quería empezar y terminar la jugada solo. Y me costó sacarle ese defecto. Era muy duro y le costaba aceptarlo", recuerda Toro.
El DT optó "por Carlos Villanueva como el enganche, porque era más obediente. A Fabián lo ponía en los segundos tiempos. Hasta que una vez me dijo: 'Sabe, profesor, me gustaría jugar de atacante, para así no tener que bajar a buscar la pelota y llevármela solo'. Justo se lesionó Rodolfo Moya y empezó a jugar de delantero".
Toro dice que "a Fabián le gustaba mucho el juego de Alexis Sánchez. Así que lo comparaba con él para que se superara. Le decía: 'Fíjate como corre Alexis, en su potencia, cómo juega. Tienes más técnica, puedes hacerlo".
Ante Argentina, jugó por la ausencia de Sánchez, al igual que en Colombia, cuando anotó el 4-2 y Chile clasificó al Mundial.
"Cuando supe que jugaría ante Argentina empecé a ponerme nervioso. Me dicen que a lo mejor no me doy cuenta de lo que hice. Cuando grande voy a entender más su importancia. Ese gol ha sido lo más importante en mi carrera hasta ahora. Ojalá que después del Mundial sean otros goles", dice Orellana entre risas.
Después, vino el tanto a los colombianos. Ese día gritó a la cámara que el gol era para su hermano. Se refería a César, quien había sido detenido por microtráfico y vio el duelo en el penal Santiago 1.
Así, cerró el primer gran capítulo de su vida. Y si se encuentra con Toro, quizás le diga lo mismo que después de ganarle a Argentina: "Ve, profe, aproveché mi oportunidad ¿o no?".
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