Llega a salas Albert Nobbs, filme donde Glenn Close interpreta a un hombre
<p>Con casi un año de retraso, en noviembre se estrena en Chile la cinta por la que recibió su sexta nominación al Oscar. </p>
Aparentemente luce como un clásico filme de época. Lámparas de vela, vestuario pomposo y un lenguaje culto y formal funcionan como primer gancho narrativo. Aunque, como se verá tras un par de escenas, este relato no hallará en el decorado y la elegancia visual su leit motiv. Albert Nobbs, drama protagonizado por Glenn Close que llega el 15 de noviembre a salas nacionales, tiene en la ambigüedad de las apariencias el eje central de su propuesta.
A casi un año de su paso por festivales y premiaciones, el filme que significó la sexta nominación al Oscar para la actriz desembarca en salas comerciales. Esta vez, Glenn Close encarna Albert Nobbs, una mujer que, necesitada de trabajo e inmersa en la sociedad victoriana, se vistió con el ropaje de un mayordomo para servir en un hotel en el Dublín del siglo XIX.
Dirigida por Rodrigo García (Con sólo mirarte), hijo de Gabriel García Márquez, el conflicto se desencadena cuando Albert Nobbs, el tímido camarero, debe compartir su dormitorio con un pintor que llega a remodelar el hotel. Teme que se revele su verdadera identidad, pero Albert verá en este personaje una chispa de vitalidad de la que su existencia carece. No será difícil notarlo: el nuevo visitante también es mujer y se trasviste para sobrevivir. Pero a diferencia de Albert, tiene una pareja femenina. Con ese antecedente, Albert comenzará a proyectarse amorosamente con una de las mucamas del hotel (Mia Wasikowska), pero sus planes conyugales no serán correspondidos. "(Albert) no tiene una identidad sexual, no entiende qué es el lesbianismo. Y esa idea de encerrarse en un armario es muy de ahora. Incluso hoy día, en sociedades como la nuestra, es común ver cómo la gente oculta aspectos de sí mismos para caer mejor", explicó el director del filme a la revista española Fotogramas, subrayando la vigencia de este crítico retrato de la mujer en la era victoriana.
Inspirado en una novela corta de título homónimo, escrita por George Moore, el proyecto estuvo en la mira de Glenn Close desde principios de los años 80, cuando la actriz protagonizó en Nueva York la adaptación teatral de aquel relato. Después de una década, Close, quien también oficia como coproductora y coguionista del filme, sumó al novelista John Banville (El mar) para que le diera un toque irlandés al guión. Además, fichó al realizador húngaro István Szabó para que dirigiera, pero la producción tuvo que postergarse debido a problemas de financiamiento. El proyecto retomó su cauce hace cinco años, luego que Close considerara como opción al director Rodrigo García, con quien había trabajado en dos oportunidades en películas donde la mujer era tema central, los dramas Con sólo mirarte y Amor de madres. "Sé que en el mundo hay gente invisible y aislada como Albert. Y creo que merecen que sus historias sean contadas", afirmó la actriz en una entrevista al diario inglés The Guardian.
De la tormenta a la calma
Luego de interpretar roles que la consagraron como la villana de turno en las décadas de los 80 y 90, Glenn Close dio vida a un personaje aparentemente pasivo, que guarda en su intimidad la esencia de una historia que la actriz anhelaba representar desde sus inicios frente a las cámaras. La espera no fue en vano, ya que su interpretación le valió críticas como “es el papel que corona su carrera” (Peter Debruge de Variety) o “su caracterización es un objeto de extraña fascinación; con la piel pálida y tensa, cabello corto ondulado, postura rígida y ojos en blanco por el miedo, Close expresa enteramente la vida externa de una mujer para quien mantener las apariencias es verdaderamente todo” (The Hollywood Reporter).
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