Demanda de camas UCI ya superó peak de la “primera ola” y Salud proyecta que se necesitarán 300 adicionales la próxima semana

Los cálculos de Redes Asistenciales estiman que en los siguientes siete días el incremento de contagios y, en paralelo, de pacientes requiriendo una unidad crítica será mayor al que se había presupuestado, por lo que se requerirá seguir ampliando la red. Pero la tarea no es fácil ni está asegurada: los jefes de las unidades de paciente crítico advierten que la principal limitante es contar con personal calificado para habilitar más cupos.


La ocupación de las unidades críticas se cifró ayer en 94,2%, al filo del 95% que recomendó la presidenta del Colegio Médico (Colmed), Izkia Siches, como parámetro para suspender los sufragios del 10 y 11 de abril. Sin embargo, llevar a cabo un movimiento de esa magnitud se ve complejo para La Moneda en términos de calendario electoral, la que estaría apostando a la efectividad de las medidas restrictivas impuestas recientemente, sobre todo en la capital, como las cuarentenas y el adelanto del toque de queda a las 22 horas.

Hasta ayer, y con 3.276 camas críticas habilitadas, la red asistencial ya superó el máximo de cupos intensivos abiertos durante la primera ola, peak que se registró el 10 de julio pasado, con 3.216 camas. Asimismo, y en cuanto a la cantidad de pacientes graves internados, ayer se registraron 3.088 personas, lo que sobrepasa el máximo de 2.846 internados en unidades críticas de todo el país, que se informaron el informados el 3 de julio. ¿Camas libres? Aún hay 188 ventiladores mecánicos disponibles; sin embargo, según los cálculos del Minsal, esa holgura no sería suficiente para absorber la cantidad de pacientes que va a requerir una cama crítica de alta complejidad los próximos siete días.

En las proyecciones que se realizan semana a semana en la cartera sanitaria, el subsecretario de Redes Asistenciales, Alberto Dougnac, asegura que la “capacidad proyectiva” es un máximo de siete días, lo que hasta ahora ha permitido ir abriendo cupos críticos según necesidad. Así, y acorde a los documentos que maneja el Minsal, Dougnac asegura a La Tercera que “nosotros estimamos que de aquí a la próxima semana debiéramos tener 300 o un poco más de casos requiriendo camas UCI. Lo más probable es que las camas sigan creciendo, tenemos un plan de crecimiento de camas, además de que existe siempre un porcentaje de ellas que no están ocupadas”.

Y es que el subsecretario explica que si bien el máximo de camas habilitadas de la primera ola se registró en julio pasado, no fue sincrónico en todos los prestadores, lo que, según sus cálculos, permitiría crecer hasta 3.540 cupos intensivos, si se considera de manera desagregada el máximo histórico por cada prestador.

Este es un número superior al récord ya alcanzado durante esta semana, aunque Dougnac reconoce que es “difícil” emularlo, pues la condición epidemiológica ha cambiado: principalmente, porque durante las últimas semanas ha aumentado el número de pacientes graves de otras patologías demandando atención crítica. Por ejemplo: cuadros crónicos descompensados después de un año sin controles regulares a propósito de la misma pandemia.

Sin embargo, la autoridad advierte que “la capacidad de seguir creciendo en camas de (cuidado) intensivo tiene un límite” por lo que “vamos a pasar a otras estrategias”, como la complejización de camas intermedias en críticas y de camas básicas en intermedias.

Con una demanda de 300 nuevos pacientes, la ocupación de camas UCI Covid-19 pasaría de ser de 2.133 -como la cifra registrada hasta ayer- a 2.433. El coordinador de camas críticas para la red público-privada, el exsubsecretario Luis Castillo, detalla que en ese escenario que describe Dougnac, “en los próximos siete días se van a requerir, al menos, 250 camas más, libres, enfocadas para recibir pacientes principalmente en la Región Metropolitana. Los contagios de la capital en los últimos siete días están creciendo a un 18% en promedio y la tasa de hospitalización en intensivo es un 2,5% del total de contagios”.

Castillo añadió que “los próximos 30-45 días van a ser complicados y duros, con alta presión asistencial y con las unidades muy presionadas. Y se va a crecer en número de camas, pero si no hay una contención de los contagios, el crecimiento tiene su límite”.

Si esto requerirá o no de un nuevo decreto que plasme la indicación de Redes Asistenciales, Dougnac y Castillo aseguran que se debe evaluar en función de lo real que puede ser esta meta, pues exigir algo que no se puede lograr podría ser inoficioso.

Clínicas de la RM deben lograr casi mil camas habilitadas

Con la meta de reconversión al 100% del peak de la primera ola impuesta para el lunes -tanto para los prestadores privados como públicos-, la red se ha abocado a cumplir con la meta estipulada acorde a sus propios números. En ese sentido, es en la capital donde la presión de la red está más tensionada. Los hospitales públicos de Santiago ya han instalado 871 camas de un máximo total que podría llegar hasta 1.021, acorde a los cálculos de Salud.

En el caso de las clínicas privadas, el total habilitado -considerando los máximos por prestador- se cifró en 998. Y de ese total, hasta el martes 876 cupos ya se habían instalado. Algunos recintos con mejor desempeño que otros, un aspecto que Salud comenzará a fiscalizar a partir del lunes, en terreno, con recorridos de la Superintendencia de Salud.

Desde Clínica Alemana, el jefe de la Urgencia, doctor Rodrigo Rosas, señala que “logramos las 62 camas UCI el martes, lo que corresponde al 100% que pidió habilitar el ministerio para el 22 de marzo, pero lo adelantamos. En el caso de requerir más cupos intensivos, la limitante para seguir abriendo camas son varias y no solo desde el punto de vista estructural o espacios, pero se requieren más equipos de ventilación mecánica, más redes de oxígeno, monitores, enchufes, más médicos y personal de enfermería”.

Rosas, quien además administra la unidad que actúa como “primer filtro” de los pacientes graves que llegan al recinto, estima que según su apreciación, “la mitad de nuestros ingresos son por Covid-19. Esto es muy distinto a lo que ocurrió en la primera ola, las patologías que no son coronavirus son impresionantes, nos llegan accidentes de tránsito, accidentes cardiovasculares, pancreatitis complicadas. Ese es un factor que no podemos controlar”.

Más lejos de la meta está el Hospital Clínico de la Universidad de Chile que, hasta ayer, contaba con 18 camas menos al máximo habilitado. El jefe de la Unidad de Paciente Crítico (UPC) del recinto, el doctor Eduardo Tobar, explica que, “al igual que todos los centros con alta demanda, hoy (ayer) nuestro hospital amaneció con apenas cuatro camas libres. Y es que la situación antes del incremento de casos Covid-19 es que teníamos mucho paciente de otras patologías admitido en la UPC que ha tenido una evolución más grave, crónica y que cuesta que salgan del ventilador mecánico. Sin embargo, la institución ha ido dando los pasos para seguir abriendo camas UCI”.

Misma opinión tiene el director médico de la Red de Salud UC Christus, doctor Jaime Santander, quien señala que, en proporción, cuentan con más pacientes por otras enfermedades. Como prestador, cuentan con dos recintos: el Hospital Clínico ubicado en Marcoleta, Santiago, además de la Clínica San Carlos de Apoquindo. Ellos optaron por redistribuir la carga: la clínica contará con 20 cupos UCI y Marcoleta contará con 81 de aquí al lunes, superando las 77 camas UCI, pues absorberá parte de la demanda de la clínica.

“Estamos en un ‘punto de equilibrio’ en que todavía vemos que puede haber un aumento mayor de demanda, a la espera de que el efecto vacunas se empiece a notar, que no va a ser antes de abril”, estima Santander.

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La Tercera Noche


En medio de la mejoría de los indicadores epidemiológicos, el gobierno ha anunciado que no renovará el Estado de Excepción Constitucional. Con todo lo que ello implica, en La Moneda y Salud ya alistan ajustes al plan "Paso a Paso", pues el análisis que realizan es que -por ejemplo- tanto la fase de Cuarentena y de Transición no serían aplicables, pues la alerta sanitaria, por sí sola, no permitiría las restricciones de movimiento. Según trascendidos, se mantendría un plan con "fases", pero más acotadas que las cuatro etapas actuales y los aforos podrían modificarse, pero se mantendrían como una medida sanitaria para evitar aglomeraciones.