Adiós al vértigo: Rueda pone punto final al estilo Bielsa

Rueda

El libreto de Rueda, más elaborado, pausado y de menos riesgos defensivos, rompe con el llamado estilo Bielsa que condujo a Chile durante los últimos diez años.



Cuando una federación sale a buscar a un seleccionador, suele entrar en una disyuntiva: qué cosa realmente quiere encontrar. Ahí saltan de inmediato tres consideraciones: un técnico que conozca el trabajo de divisiones inferiores; que sepa lo que es clasificar a Mundiales; que haga jugar bien a sus equipos. Reunir aquellos tres tópicos en un solo entrenador cuesta muchísimo. Por ello en Quilín creen que con Reinaldo Rueda acertaron. Para la mesa encabezada por Arturo Salah, este hombre nacido en Cali hace 60 años reúne todas esas características antes descritas. En el papel, una mina de oro.

Ahora bien, todos sus pergaminos, conocimientos y experiencia al mando de diferentes selecciones, tendrá que demostrarlo al frente de la Roja, que desde hace ya algún tiempo viene manifestándose como un grupo difícil de gobernar. Y que no transa a la hora de apuntar sus objetivos. "Es muy importante que el entrenador empiece a pensar en lo que viene, en los jugadores, pensar en grande", afirmó Arturo Vidal sobre la llegada de Rueda, en la misma línea que planteó Medel apenas se consumó la eliminación de Chile del Mundial 2018.

La pregunta que correspode hacerse con Rueda es cómo jugará Chile a partir de ahora. Porque con la contratación del técnico colombiano parece acabarse definitivamente con el denominado estilo Bielsa, que tanto apego dejó en el hincha. Aunque tiene cosas del rosarino y otras de Sampaoli, lo cierto es que el exentrenador de Honduras y Ecuador abraza un libreto de juego distinto, más pausado, con mayor elaboración y sin tanto riesgo defensivo que el de sus antecesores en el banquillo de la Roja.

Pese a que durante buena parte de su carrera como DT el cafetero abrazó el 4-4-2 como dibujo táctico predilecto, fue con Atlético Nacional de Medellín en 2016 donde consiguió su máxima expresión futbolística. En los verdolagas, Rueda privilegió el 4-2-3-1 con gran éxito, alcanzando el título de la Copa Libertadores y la final de la Sudamericana, que se vio interrumpida por el fatídico accidente aéreo que sufrió el Chapecoense.

"Ese Atlético Nacional tenía muchas virtudes. Entre ellas, un buen desarrollo de transiciones ofensivas posicionales, generaba amplitud de extremos para atraer y generar espacios interiores, y apoyos posicionales para generar situaciones de uno contra uno en zona de definición", apunta Jorge Bermúdez, entrenador y actual comentarista de ESPN.

Cómo calzar ese módulo con los actuales jugadores de la Roja parece ser entonces el primer "problema" de Rueda. La línea defensiva no tendría grandes modificaciones en cuanto al funcionamiento, aunque por lo pronto se descarta que los zagueros queden mano a mano con los delanteros rival. En ese sentido, el cafetero no suele tomar tantos riesgos en el fondo, privilegiando el equilibrio. Eso sí, sus laterales siempre han sido importantes armas de ataque, características que poseen Isla y Beausejour, los habituales dueños de las bandas en Chile.

En las otras dos zonas del campo es donde vendrán algunas transformaciones. La primera es la salida del pivote único, que por años tuvo como dueño absoluto a Marcelo Díaz. En ese sentido, Rueda ubica a dos mediocampistas centrales para repartirse las labores de quite, pero que sean al mismo tiempo los principales organizadores de juego. "Pero también lo hace para darle mayor libertad a los extremos. En Ecuador, por ejemplo, lo que crecieron Antonio Valencia y Jefferson Montero, fue tremendo", reconoce Armando Osma, entrenador colombiano, quien fue dirigido por Rueda en su última etapa como jugador.

Por delante de estos dos volantes centrales, asoman en el libreto de Rueda tres hombres, todos de buen pie y con desequilibrio en el mano a mano. No es descabellado pensar por ejemplo en que uno de ellos sea en la primera parte del proceso Jorge Valdivia, haciendo el papel que cumplió Macnelly Torres en aquel brillante Atlético Nacional. El pase filtrado entre líneas del Mago seduce al Profesor.

Por su parte, los externos deben llegar al gol, pero también asumir labores creativas, para alimentar al único delantero nominal en este esquema. Una posición más pensada en jugadores como Nico Castillo o Felipe Mora, por características, que en Alexis Sánchez o Eduardo Vargas, los dueños del gol de Chile en la década. Sin duda, acá asoma el principal dilema del nuevo técnico, que tendrá que saber ubicar a los dos principales goleadores de esta generación sin traicionar su modelo predilecto.

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