De Australia hacia Austria

Las reflexiones de Nicolás Jarry y Christian Garin tras sus dolorosas derrotas en Melbourne. Ambos quieren cobrarse revancha del sinsabor en Copa Davis, cuando se enfrenten al equipo austríaco que encabeza Dominic Thiem.


Pintado de rojo en su rincón noroeste, Melbourne Park iniciaba la jornada. Las graderías de la cancha 15 eran ocupadas por cerca de 300 fanáticos chilenos que esperaban ver a los representantes nacionales lograr un triunfo en el primer Grand Slam del año, hito que no se registra hace nueve años. La sequía continúa y serán diez, pero la fiesta igual la gozó una hinchada dichosa de volver a notar presencia nacional en eventos de esta envergadura.

Los ceacheís recibieron a Nicolás Jarry, quien luego de su derrota, sin dejar de mostrar tristeza agradeció el apoyo incondicional: “Me gusta jugar con harto público. No soy como a otros jugadores que les incomoda o les genera más presión. Disfruté con el ambiente que armaron los chilenos y traté de usarlo a mi favor”.

Nico no pudo con el argentino Leonardo Mayer, mismo rival en idéntica ronda del torneo del pasado año. Y tampoco pudo con el bravo calor del verano melburiano: los 32 grados que llegó a marcar a la sombra el termómetro le pasaron la cuenta al Príncipe, sobre todo en el cuarto set, instancia en la que evidenció un notorio cansancio. “Jugar con este calor me costó mucho, estuvo bastante difícil. Me pegó fuerte, no sabría explicar por qué. He jugado sin problemas en el pasado con altas temperaturas, en Río, en el US Open pasado, y no sé por qué en Melbourne me afectó tanto”, confesó.

Jarry sabía que sería un partido difícil que se definiría por detalles. “Esos detalles no fueron a mi favor esta vez, pero estoy satisfecho con el esfuerzo hecho hasta ahora y el haber podido incorporar aspectos técnicos a mi juego que me beneficiarán los meses que vienen”.

Nico permanecerá al sur de Australia para disputar el cuadro de dobles con su amigo trasandino Machi González y buscar un pequeño consuelo en una disciplina en la que siempre dice pasarla muy bien.

Quien se marcha de Oceanía es Christian Garin, luego de su inapelable derrota frente al belga David Goffin. Un partido en el que reconoce haber comenzado tenso y haber desaprovechado la oportunidad de ganar un set, cuando comenzó el tercero con quiebre arriba. “Partí apurándome mucho y Goffin contrapuso un nivel de juego muy alto. Es una lata, porque se me fue muy rápido el partido. No pasó por un tema de actitud, la derrota fue netamente tenística”.

En el cemento de Melbourne demostró inexperiencia y nerviosismo, sin embargo, sus palabras dan cuenta que él mismo sabe dónde está y que conoce qué tiene que realizar: “Me estoy enfrentando a otro nivel de tenis, por lo que tengo que hacer cambios para estar a la altura. Me hubiese gustado jugar como lo venía haciendo, pero hay días malos como los tiene cualquiera y hay que olvidarse rápido”.

El chileno insiste en que ahora le ve la cara linda a todo y que de este debut y despedida encontrará algo que le aporte: “No sé ahora cuáles son esos aspectos positivos, pero seguro que hablando con mi entrenador los voy a descubrir. Se viene una buena gira de torneos en Sudamérica -dos en Argentina y dos en Brasil-. A casi todos estoy inscrito y a los que no, lo más probable es que corra la lista y entre. Vuelvo a la arcilla, la superficie que me gusta”.

El Tanque quiere mostrar su mejor versión en el polvo de ladrillo y está convencido y confiado de hacerlo, gracias a los buenos resultados con los que remató 2018.

Los nuevos líderes del tenis chileno ya dan vuelta la página, con el desafío ante Austria de Dominic Thiem por Copa Davis entusiasmándolos bastante. El equipo se reúne nuevamente a fin de mes.

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