El básquet vuelve en zona convulsionada

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Cerca de 300 personas llegaron al Gimnasio Municipal de Puente Alto para ver al local contra Quilicura.

La Liga Nacional retomó la competencia después de tres semanas de para, por las movilizaciones en el país. En Puente Alto se jugó el primer partido de la vuelta, en Santiago.




Sábado. Medio día en Santiago. 22 noches han pasado desde el inicio del estallido social en Chile. El sol pega en Puente Alto, una de las comunas que ha sentido el paso de las manifestaciones, pero también de incidentes. El fuego afectó sus cinco estaciones de metro. Todavía siguen cerradas. Las micros colaboran a la gente con su recorrido. Una que otra presta servicios de acercamiento desde el centro. También la municipalidad ha ayudado con buses. Y ahí, al sur de la capital, el básquet trata de seguir su curso.

La Liga Nacional de Básquetbol volvió luego de tres semanas de suspensión. A mitad de semana se jugó en Puerto Montt, Puerto Varas y Quilpué. Pero ayer, en un inédito horario, se retomó la naranja en Santiago, con la primera localía de Puente Alto, recibiendo a Quilicura en el gimnasio municipal Irene Velásquez, por la 11ª fecha, ante cerca de 300 personas.

Por dos horas la situación del país quedó pausada a un costado de la Plaza de Puente Alto, pese a que desde la llegada se ven los accesos al metro homónimo enrejados y, en uno de ellos, el letrero de tres rombos destruido arriba de las escaleras. Algo del ambiente de las calles se trasladó a la cancha. No mucho, pero, por ejemplo, cuando comenzó el partido, la primera broma de un asistente contra un rival que estaba adolorido en el suelo tuvo que ver con las lacrimógenas.

Y pese a que el partido los ocupó, la situación del país ha sido un tema para jugadores y técnicos. Han debido suspender entrenamientos y acomodar horarios a unos en los que no siempre estaba todo el plantel, pues hay quienes trabajan y estudian. "Esta semana entrenamos tres de siete veces. Hemos pensado en cambiar la localía, si sigue", dice Pablo Ares, técnico de Puente Alto. "El equipo que depende de la Municipalidad, no pudimos entrenar en la noche. Fue complicado, pero nos preparamos para jugar", añade Diego Retes, coach de Quilicura.

El retorno de la Liga generó opiniones dispares. "Está funcionando la hípica, se jugó la final del vóleibol... El fútbol ha querido tomar la bandera de lucha de los problemas, pero si bien el básquetbol es profesional, para la mayoría es un ingreso extra y es importante que se juegue, pero sabiendo la situación del país", expresa Ares. "Estábamos entrenando y queríamos jugar, pero siempre apoyando la causa", cierra Retes.

Por su parte, el exseleccionado, Pablo Coro, expone: "Vengo del sur y sé que si no se juega no se paga. Hay colegas y clubes que deben estar complicados con la para, solidarizo con ellos. Estoy cien por ciento con las demandas sociales, pero hay que separar las cosas.

En tanto, Raimundo Cannobio, de Quilicura, comenta: "No creo que estén las condiciones de seguridad para que se desarrolle con normalidad. Jugamos a las 12 del día, que es inédito. Jugamos el miércoles en Quilpué y a la vuelta estuvo difícil por el paro de camioneros".

El partido terminó 80-69 para Puente Alto. También se jugaron los otros cinco partidos de la fecha. Y a la salida del Irene Velásquez, una pequeña concentración bajo el lema "No + AFP", comenzaba a juntarse.

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