El camarín que dejó San José

El fulminante adiós de Beñat airea episodios de división en la UC. Roces de la banca y el plantel, y entre algunos jugadores. Diferencias que desgastaron al entrenador.


Se fue Beñat San José. El entrenador ya está en España junto a su familia gozando de un descanso tras un año que en su círculo y Universidad Católica han catalogado como “desgastante”. En este medio y en otros, diversos jugadores así lo han confidenciado.

Ayer, en estas páginas, un miembro de la mesa directiva del cuadro de la precordillera aseguró que la noticia no sorprendió en el fondo (pero sí en la forma), porque a lo largo del semestre “hubo algunos roces y la relación se desgastó entre el DT y parte del plantel como es normal después de un año tan exigente”.

Y es que dentro del camarín, apenas unos pocos días después de conseguido el título, las voces comenzaron a contar lo que se intentó proteger durante el semestre: “Hubo roces, como en cualquier actividad, que fueron cansando”, confidencia un futbolista.

El vestuario cruzado fue una de las aristas que cansó al donostiarra. En San Carlos, por ejemplo, detallan que sí hubo una fuerte discusión con Aued, “pero que Beñat supo diferenciarla de lo que le aportaba en la cancha”. Y justamente, el volante era uno de los líderes del vestuario. Al menos de uno de los grupos, el de los argentinos. Y ese lote, sin tener mayores inconvenientes con el resto del plantel, era un círculo muy cerrado.

Los transandinos Matías Dituro, Diego Buonanotte, Sebastián Sáez, Germán Lanaro y Germán Voboril, además del chileno José Pedro Fuenzalida, componían esa facción que compartía en las concentraciones, que se preocupó de sacarse fotos con la copa de campeón y que quizás en el hecho que más los graficaba, el día anterior al duelo final con Deportes Temuco, decidió no hacerse parte del banderazo que realizaron los hinchas en el hotel y del que sí participaron el propio Beñat o el Huaso Álvarez, otro de los líderes del vestuario cruzado. Líder, por cierto, de otra facción, la de los nacidos en casa y la de los jóvenes.

Justamente, el retirado zaguero se alejó del liderazgo de Aued. “El Huaso es menos cabrón que Luciano”, dice un jugador. El mismo Álvarez confidenció en El Mercurio que en un año y medio de compartir en el camarín de la precordillera a Aued “no lo conocí mucho”. Ayer, en T13 radio, Álvarez volvió a deslizar situaciones del camarín: “Hay cosas que uno no puede transmitir para afuera. Lo que pasa en el camarín se queda ahí”.

En la UC, eso sí, dicen que ese fue uno de los factores, aunque también hubo otros, como las constantes negativas en los pedidos del entrenador. Buljubasich, gerente deportivo, era el responsable de aterrizar todas las solicitudes del DT. En el entorno del técnico asumen que las negativas fueron otras de las razones para irse. “¿Si fue uno de los argumentos para no seguir? Mucho de eso hay. Ustedes (los periodistas) saben mejor que cualquiera cómo se maneja el club”, dice un colaborador de San José.

Beñat se ha querido mantener al margen. Contactado por La Tercera, el español se excusó de dar su versión por encontrarse descansando y ya no pertenecer a la UC.

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