Candidato bloqueado

Brasil, el mismo que domina las apuestas para ser el campeón del mundo, tuvo un deslucido debut en Rusia. Pese al golazo de Coutinho, Suiza encontró el empate con polémica (Zuber empujó a Miranda) y le cerró los caminos a Neymar y compañía.


La expectación era alta en Rostov del Don. ¿La razón? La presencia de Brasil. El pentacampeón del mundo llegó a Rusia con una mochila pesada: cumplir con las altísimas expectativas que hay cifradas en su selección, porque el cartel de candidato que tiene es transversal. Además era necesario, más bien obligatorio, lavar la cara desastrosa que dejaron hace cuatro años, en su Mundial. El estreno fue apenas con un empate 1-1 ante Suiza, que fue capaz de bloquear al favorito de la mayoría.

La presencia de Neymar en la cancha era un pronóstico alentador, rodeado también de un circuito de jugadores que le dan perspectiva a los sudamericanos, independientemente a la complejidad que significó el choque ante los helvéticos, que se acostumbraron a meterse en las competiciones relevantes en el último tiempo (Mundial o Eurocopa).

Suiza empezó presionando, apelando a la rapidez en ofensiva, mientras que Brasil se tomó su tiempo para adecuarse al partido. Fue un inicio lento, pero con el correr de los minutos el gigante del continente tomó mayor protagonismo. En los 11’ tuvo la primera, cuando Paulinho falló en la definición tras una lucida combinación entre Coutinho y Neymar. El hombre del PSG fue imán para los volantes suizos, sobre todo Behrami (de gran despliegue), quienes trataron de cerrarle los caminos.

Un primer tiempo poco lucido tuvo el Scratch, aunque le alcanzó para irse al descanso en ventaja con un golazo de Philippe Coutinho. El jugador del Barcelona sacó un tremendo remate con la derecha. El efecto y la estirada del portero Sommer hicieron más espectacular la postal.

Brasil cargó su ataque por la izquierda, con Marcelo y Neymar, a diferencia del lado derecho, en el cual Willian trató de desbordar constantemente, pero Danilo no fue tan activo en materia ofensiva. No es Dani Alves.

Lo que ha brindado este Mundial, hasta la fecha, es una paridad entre los rivales. Ya no se juega exclusivamente con la camiseta ni con el peso de la historia, ni tampoco amparándose en las individualidades. Salvo el anfitrión ante Arabia Saudita, no ha existido una gran diferencia en los partidos. Aquel fenómeno también se vio ayer, porque Suiza fue capaz de bloquear la estrategia brasileña. Bueno, también el mismo cuadro verde y amarillo mostró poco de aquello que le permitió brillar en las Eliminatorias.

Los europeos encontraron un gol mediante el balón detenido, aunque con polémica. Tras un córner de Shaqiri, cabeceó Steven Zuber en el área chica para batir a Alisson. Eso sí, hubo un evidente empujón del ariete sobre Miranda, que el árbitro mexicano César Ramos no advirtió.

El golpe lo sintió Brasil, porque el partido le fue muy incómodo desde ese instante. Lo pudo ganar en el final, con tres opciones de desnivelar, pero la impericia y la actuación de Sommer impidieron la victoria. Otro resultado que arruina las apuestas. Habrá que esperar para que Brasil, el candidato de casi todos, imponga su estirpe.

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