Chile tiene un Castillo

Foto: Agencia Uno.

La Roja se devuelve de México con un triunfo por la mínima, gracias a la conquista postrera del Nico, quien le regala a la Selección su revancha de la caída ante Perú. Los aztecas se quedaron con las ganas de responder al recordado 7-0 de la Copa Centenario. El triunfo de la Selección le devuelve la calma al proceso de Rueda.



México: H. González 5 (90’+3’, R. Gudiño -); L. Rodríguez 5, D. Reyes 5, N. Araujo 4, J. Gallardo 4; E. Gutiérrez 4, J. Güemes 5 (62’, E. Aguirre 4); J. Corona 4 (62’, J. Damm 4), M. Fabián 4 (62’, I. Brizuela 4), H. Lozano 5 (81’, H. Martín -); R. Jiménez 3. DT: R. Ferretti 4.

Chile: B. Cortés 5; M. Isla 6, E. Roco 4, G. Maripán 5, A. Parot 3 (46’, E. Mena 5); G. Medel 5, A. Vidal 5; A. Sagal 4 (78’, N. Castillo 5), D. Valdés 3 (65’, E. Pulgar 5), J. Fernandes 2 (70’, P. Díaz 5); A. Sánchez 5. DT: R. Rueda 4.

Gol: 0-1, 89’, Castillo, anota capturando un rebote de González ante un remate del mismo delantero.

Árbitro: Joel Aguilar (ESA) 4. Amonestó a Fabián, Araujo (MEX); Parot, Medel (CHI).

Estadio La Corregidora, Querétaro. Asistieron 35 mil personas, aprox.


Nicolás Castillo le pegó fuerte y después la peleó con el alma. A lo guapo, con rabia, así llegó al área chica y pasó por encima de todos. Así, con el espíritu que se le exige a un seleccionado, se convirtió en el héroe del triunfo de Chile sobre México, en Querétaro. Un resultado importante, no porque dé la clasificación a algo, sino porque sirve para limpiarse la profunda herida que dejó la derrota contra Perú, en Miami. Para recuperar la vergüenza deportiva tras una tormenta.

Algún pacto tiene Reinaldo Rueda con Ángelo Sagal. Solo así se explica que el jugador del Pachuca se haya mantenido en el equipo titular después de pobre nivel ante Perú. Lo mismo para Junior Fernandes, que salvo un zurdazo que casi fue gol, no justificó su presencia en el cuadro estelar.

Así, sin aleros desequilibrantes, el fútbol ofensivo de la Selección se concentró exclusivamente en la inteligencia de Arturo Vidal, las subidas de Mauricio Isla por la derecha y la movilidad de Alexis Sánchez, centrodelantero en el papel, generador en la práctica, ante la opaca presentación de otro regaló del DT: Diego Valdés.

Chile levantó su rendimiento, en comparación con el papelón en Miami. Nunca para decir que su partido era sólido, brillante o esperanzador. Su falta de gol en el primer tiempo se mantuvo y los ripios para salir jugando se multiplicaron. México tuvo más la pelota y por momentos entusiasmó a la parcialidad local, aunque su dominio tampoco se tradujo en grandes ocasiones.

Brayan Cortés, el sorpresivo arquero titular de la Roja, igual tuvo que trabajar en la primera mitad. Y respondió a la presión del debut, especialmente por un disparo bajo de Marcos Fabián.

Lo cierto es que a la Roja le falta funcionamiento. Es un problema serio, que entre tanta prueba de jugadores se ha acentuado. Pese a esa preocupante realidad, el conjunto nacional se vio un poco más punzante en la segunda mitad. Un poquito, eso sí, nada para decir que era dueño del partido.

La mano vino desde la banca mexicana. Ferretti hizo tres cambios de una y el dueño de casa se desordenó. Minutos que Chile aprovechó para generar una muy clara: Sagal exigió una tapada brillante de González.

Rueda también movió su esquema. Armó una línea de tres, con Paulo Díaz como último hombre. También mandó a Pulgar a reforzar la zona media, algo que el volante del Bologna cumplió. Chile, incluso, gritó gol tras un zurdazo de Díaz, pero el salvadoreño Aguilar lo anuló por una intervención de Maripán en posición de adelanto.

Vidal, más cerca de los de los delanteros, se hizo más protagonista. La revancha mexicana del 7-0 no llegó. Todo lo contrario. Fue Chile el que terminó festejando, gracias a la conquista de Castillo. Un gol valioso, que ojalá encienda al delantero del Benfica y también a una Selección que necesitaba este golpe de ánimo. Queda mucho por hacer, mucho por mejorar, pero siempre es más fácil ganando. Desastres como el sufrido ante Perú no pueden volver a ocurrir.

Seguir leyendo