Correr con pulmones prestados

CRISTIAN MULLER

Nombre: Cristián Müller. Edad: 54 años. Disciplina: Maratón.


Cristián Müller dice haber nacido dos veces. La primera fue el 31 de mayo de 1964, en un paritorio de Santiago; la segunda, el 30 de noviembre de 2014, también en la capital chilena, en un quirófano. Quizás la última fecha, la de su renacimiento, es la que más atesora. Fue el día en el que le trasplantaron los dos pulmones.

Este ingeniero nació con una enfermedad congénita llamada déficit Alfa 1, que es la falta de una enzima que protege el pulmón. "No podía ni lavarme el pelo, porque me ahogaba, estaba totalmente dependiente", recuerda.

Y fue tras su operación, a cargo del doctor Mauricio Fica, cuando todo cambió. Su evolución fue tan positiva que decidió comenzar a correr maratones como una simbólica forma de dar las gracias mediante lo que para muchos resulta un milagro. Su desafío era terminar los 42 k en Santiago y lo logró.

"No es sencillo con mis antecedentes. Tras el problema en los pulmones, mi musculatura disminuyó bastante. Pero igual hago lo que hace el resto: entreno cinco a seis veces al día, completando unos 40 kilómetros a la semana", explica.

Ahora, su motor son sus cuatro hijas. Y su cruzada, la de promover la donación de órganos.

En agosto del año pasado participó en el Mundial de Trasplantados de Málaga, ayudado junto a otros seis chilenos por la Corporación del Trasplante. Compitió en el salto alto, y aunque lo importante no era conseguir medalla, se quedó con la de bronce.

En Chile, son 2.000 personas que esperan un trasplante. Por ello, Cristián visibiliza el asunto. "No es solo una vida la que se salva, es toda una familia".

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