El desolado reino de Arsenio

Alexis deberá seguir en el Arsenal obligado por su técnico y por un contrato. El City era ideal para proyectar una nueva etapa.



Le contó a todos que quería irse. Hizo público su deseo de partir. Luchó por convencer a su jefe que lo dejara libre y, en el último día del mercado de transferencias, estuvo a punto de cumplir su deseo. Pero no se dio y Alexis Sánchez deberá seguir defendiendo la camiseta del Arsenal. ¿Obligado? Sí, por su técnico y por un contrato.

¿Por qué tenía tantas ganas de cambiar de aires el chileno? Lo obvio indica que sus deseos de jugar Champions League y mejorar sus perspectivas competitivas hacían del Manchester City un lugar ideal para proyectar una nueva etapa en su carrera. Sin embargo, hay una razón más de fondo y que tiene que ver con la realidad actual de uno de los clubes más importantes de la Liga Premier: hoy el Arsenal parece a la deriva deportiva, con Wenger como amo y señor.

21 años lleva el francés en su cargo. Toda una vida para cualquier parámetro, una eternidad para los futbolísticos. Una continuidad que habla de la solidez de un proyecto institucional y deportivo. El problema es que hace 14 años que no gana una Liga, toda una vida también. Hoy el club parece atrapado, tal como quedó Alexis ante la obligación de permanecer en el Emirates, por la voluntad de un entrenador que claramente ya agotó su ciclo en el club.

Es cierto, Wenger plasmó un estilo y una manera de ver el fútbol que hizo escuela en Inglaterra, pero hoy, cuando no gana la Premier League desde 2004, la sensatez indicaría que llegó el momento de un cambio. Precisamente ese cambio era el que buscaba Sánchez con su partida a los brazos de Guardiola, pero la operación se cayó porque un tercer involucrado en el traspaso, la joven promesa del Mónaco Thomas Lemar, no aceptó su traspaso a Londres porque entendió lo que todo el mundo, salvo Wenger, tiene claro hace rato: hoy el Arsenal no parece el lugar correcto para buscar la gloria.

Lemar, con tan solo 21 años y sin saberlo, sintonizó perfectamente con la desmotivación que debe sentir Alexis cuando escucha a su jefe repetir el mismo discurso todo el tiempo. Al final la eterna novela del traspaso de Alexis no terminó en un final feliz. Ahora el tocopillano tendrá que demostrar que es un crack de tomo y lomo para mantener la motivación arriba y no desmoronarse ante su frustrado viaje a Manchester. No es menor el desafío; vamos a ver cómo lo saca adelante mientras su jefe, don Arsenio, seguirá reinando como amo y señor del Arsenal.

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