Juan Cristóbal Guarello

Juan Cristóbal Guarello

Periodista y panelista de El Deportivo.

El Deportivo

El laberinto de Paulo

Foto: AFP

La mano larga y firme de Reinaldo Rueda se ha sentido en la Selección: Tiene a Claudio Bravo en el freezer y por el momento no piensa sacarlo de ahí; jubiló a Esteban Paredes y Jorge Valdivia de la selección con apenas una declaración; subió diez centímetros el promedio de estatura de la defensa, cambiando de posición a Gary Medel después de ocho años (Jara, con su centenar de partidos por la Roja, ya ni figura en los planes)… Como se ha visto, el entrenador colombiano intervino profunda y dolorosamente en un equipo que necesitaba el remezón después de quedar eliminado del Mundial. Absurdamente eliminado, cabe agregar.

Ahora es el turno de Paulo Díaz. El exdefensor de San Lorenzo se había ganado un lugar como lateral derecho. Luego de unos cuantos amistosos, le estaba disputando, y ganando, la titularidad a Mauricio Isla. Pero las condiciones impuestas por Rueda son claras: tener continuidad y jugar en ligas competitivas. Y en la segunda Díaz acaba de desbarrancar. Aceptó los siete millones de dólares que ofreció el Al Ahli de Arabia Saudita, cambiando la exigente liga argentina por la inexistente liga árabe. Sus bonos en la Selección, como la Lira Turca después de que Trump le subió los aranceles a Erdogan o la imagen del ministro Rojas al revisar el archivo de CNN, se vinieron al suelo.

Esto no es especulación de la prensa. Reinaldo Rueda se lo dijo con todas sus letras y tildes: “La semana pasada hablé con Paulo y tiene otras posibilidades. Quizás la tiene de última opción… ojalá sea lo mejor para él y nosotros“.

El defensor no le hizo caso y aceptó la oferta del equipo de Pablo Guede. Económicamente no se le puede culpar, se queda con el 15% del traspaso, más de un millón de dólares de forma inmediata, sin contar el sueldo, la prima y los premios. Con apenas este contrato, Paulo Díaz puede quedar asegurado por el resto de su vida.

En el plano futbolístico no hay mucho que decir: jugar en Arabia Saudita o alguno de los emiratos es desaparecer del mapa. Jorge Valdivia puede dar testimonio de esto. Lo mismo Carlitos Villanueva o Luis Jiménez. Se gana mucho dinero, pero el costo se hace por otro lado: hay que olvidarse de la selección, en algunos casos, para siempre. Más con un técnico como Rueda, poco acostumbrado al regaloneo y las decisiones basadas en las simpatías personales por sobre el rendimiento y la disciplina.

Gran noticia para Paulo Díaz, comienza a asegurar su futuro. Mala noticia para Paulo Díaz, no se va a poner la camiseta roja hasta que pegue la vuelta. Él es responsable de su decisión y debe asumir las consecuencias.

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