Felipe Bianchi

Felipe Bianchi

Periodista, comentarista deportivo de radio y televisión, y presentador de televisión chileno. El año 2006 ganó el Premio Nacional de Periodismo Deportivo.

El Deportivo

Estaba cantado


Tal como adelantáramos la semana pasada en este mismo horario y en este mismo canal, el capítulo “camiseta Baeza” terminó, como siempre, en nada. Igual que el escándalo de la final del torneo hace algún tiempo en Valparaíso (con la patética pelea a fierrazos entre hinchas/delincuentes de Wanderers y Colo Colo, lo que incluso llevó a que no se jugara el partido y no se entregara la Copa). Igual que los “aprietes” contra el cuerpo técnico de O’Higgins. Igual que la búsqueda de los responsables/ladrones que hicieron quebrar a Concepción y nunca devolvieron la plata que les regalaron desde Quilín. Igual que los juicios en contra de los asesores, acompañantes e incluso socios de Jadue en su corrupto directorio (nadie en tribunales cuando han pasado casi tres años). Igual que el cambio de números en las camisetas por parte de varios jugadores en este torneo, algo que está expresamente prohibido por el artículo 36 de las bases. Igual que los balazos en el CDA. Igual que el uso permanente de fuegos artificiales y bombas de ruido en los estadios. Igual que el gallito por los lienzos y los bombos, donde las barras no le doblaron sino que le quebraron la mano a las autoridades. Igual que las denuncias de racismo nunca investigadas en el último clásico. Igual que la firma de planillas de Salvatierra como “preparador de arqueros” pese a no tener ese título. Igual que la mala inscripción del Mono Sánchez en Unión. Igual que los choques en período de concentración de Vidal y de Mena. Todos miraron para el lado (era lo que “convenía”) y nunca fueron castigados como correspondía. Igual que los periodistas que fueron lazarillos de Jadue (o lo premiaron) y hoy siguen trabajando como si nada hubiera pasado y hasta opinan, orondos, de ética profesional y deportiva.

Nada pasa y nada queda. Porque todo es una farsa. El reglamento, las ganas de aplicarlo, la “pacificación” de lo estadios, la prohibición de contacto entre dirigentes, jugadores y barras bravas. Una linda mentira, desnudada una y otra vez.

Ya partió mal la cosa cuando e directorio de la ANFP decidió “investigar” por su cuenta el caso Baeza… cuando lo que tenía que hacer era pasarlo de inmediato -no dos semanas después- al Tribunal de Penalidades para que ellos se encargaran. El directorio, es evidente, no tiene dientes, sangre, tiempo ni interés en meterse en estas cosas. Lo ha demostrado no una sino muchas veces. Su modus operandi es dejar que pase el temporal, evitar conflictos, meter la basura bajo la alfombra. Tapar. Hacerse los lesos. Total, nadie reclama lo suficiente. Ni el Congreso, ni el Consejo de Clubes, ni el Gobierno, ni la gente de Estadio Seguro (que hasta hoy nadie sabe muy bien quiénes son), ni la prensa, ni los hinchas. A todos les da “bastante lo mismo”. Es en otros países más avanzados (Brasil, Argentina, Perú) donde se investiga en serio las corrupciones y se pagan culpas. Acá no. Acá volvieron Ruiz Tagle y Mackenna a Pedreros sin que nadie chistara. Acá nunca cumplió su “suspensión eterna” Miguel Nasur. Acá está a punto de volver como dirigente activo Jorge Vergara. Acá sigue siendo dirigente de la UC Jorge Estévez. Acá, acuérdese, va a volver un día Sergio Jadue en gloria y majestad al Consejo de Clubes, llevado en andas como hijo pródigo, por la gente de La Calera. Total, “venía de abajo, repartió más plata que nadie y hasta nos hizo campeones de América”. Le apuesto lo que quiera.

En Chilito, ese es el punto y la desgracia, o somos todos muy cobardes y tramposos (o ambas cosas a la vez) o a nadie le interesa corregir nada.

Mientras tanto, en la cancha, en Colo Colo vuelve a sonar el espantoso, mediocre y errado concepto de la “dosificación” para este fin de semana. Apenas en una segunda fase de la Libertadores. Cuando ya se quedó afuera de la Copa Chile por lo mismo. Cuando aún está a muchos puntos de los líderes. Y cuando menos conviene futbolísticamente hablando, que es lo importante. El equipo sigue jugando mal y no encuentra la hebra ni la mecanización necesaria… pausa. A Valdivia le faltan más que le sobran minutos de juego tras su ausencia… descanso. Barrios y Paredes tienen que sumar minutos en vez de restarlos para poder alcanzar el mejor entendimiento… sosiego. Los volantes deben sumar memoria cognitiva con los laterales y los centrales… morosidad y descanso. ¿Para qué? Para llegar “mejor” ante Corinthians. Como club chico, incapaz de apostar en dos frentes al mismo tiempo.

A propósito: tendrá que definir Marcelo Espina qué es lo que quiere el club como identidad de juego. En todas sus divisiones. Si Tapia juega con tres volantes centrales ¿los juveniles y los infantiles también lo harán? ¿Ese será el nuevo “estilo Colo Colo”? ¿Va a ser una isla el primer equipo porque… no queda otra? ¿Miradas contrapuestas y divergentes entre los técnicos de las distintas categorías? Bonito desafío profesional, conceptual, futbolístico y hasta ético. Ya veremos.

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