Everton dio el primer golpe en la semifinal de la Copa Chile

FOTO: MANUEL LEMA OLGUIN/AGENCIAUNO

Los ruleteros ganaron con un penal de Waterman en los descuentos, quien tuvo su duelo aparte con el portero coquimbano: Matías Cano. Ambos se volverán a ver las caras el primero de septiembre y buscarán rival para Unión o Colo Colo.


Había que ser muy fanático de Everton para quedarse en el Sausalito, tras el primer tiempo de la semifinal de la Copa Chile.

Es que los ruleteros eran dominados por Coquimbo y cuando lograron zafar del yugo pirata, no supieron inquietar al portero Matías Cano. Todo bajo una lluvia intensa. Y un frío estremecedor.

Pero como dicen por ahí, “quién abandona, no tiene premio”, y la fanaticada oro y cielo tuvo su recompensa desde el inicio de la segunda etapa. Es que Cecilio Waterman los hizo saltar de alegría, cuando anotó en el inicio del complemento, pero su conquista fue anulada por posición de adelanto.

Luego vino otra vez el letargo, pero los dueños de casa mostraban más ganas y cuando se cumplía una hora de juego, Rodrigo Echeverría anotó de cabeza -su especialidad- y calentó la almas de quienes estaban empapados en el remodelado estadio viñamarino.

La tarea parecía cumplida, pues no había mucho ímpetu de la visita y hasta le anularon otra conquista a los de la Ciudad Jardín. Pero como el fútbol es impredecible, Sergio Felipe también mostró sus credenciales como gran cabeceador y puso el empate para los dirigidos por Héctor Tapia en el minuto 83.

¿Qué quedaba? Ver el duelo aparte que tenían Cano con Waterman, quienes se decían cosas a cada rato y parecía que en cualquier momento se iban a las manos, Disputa que llegó a su climax, cuando el delantero sacó un centro que pegó en la mano de Benjamín Vidal y se cobró penal.

Fue entonces, cuando el portero visitante le gritó al ariete que le pegara a la izquierda y éste le hizo caso y cambió por gol la pena máxima, cuando ya no quedaba nada. “El sabe, porque ahí le pegué el año pasado”, aseguró Waterman en TNT Sports.

Y luego aseguró que Cano “me insultaba, pero yo no le dije nada y me sacaron una amarilla sin sentido”. Tarjeta que no le impedirá jugar el partido de vuelta que se disputará en la ciudad pirata el próximo 1 de septiembre y donde según el técnico de los barbones, Héctor Tapia, “tendremos que hacernos fuertes en la revancha en casa y con nuestra gente”.

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