Federico Valdés: “Presidir la U siempre es un problema; lo digo porque lo viví”

El extimonel de Azul Azul reconoce estar sorprendido por el arribo de Cristián Aubert a la presidencia del club. Ambos coincidieron desde 2008 hasta 2012, año en que la nueva cabeza estudiantil se desempeñaba como gerente general. "Fue mi mano derecha", dice.



Federico Valdés responde a La Tercera desde su hogar. El primer presidente de Azul Azul, desde 2008 hasta 2012, y uno de los más exitosos al mando del club, pues durante su gestión se consiguió la Copa Sudamericana, reconoce estar cumpliendo un estricto confinamiento. “Estoy encerrado en la casa, a la espera de las medidas del gobierno para iniciar la transición”, comienza diciendo.

Valdés se declara sorprendido por los movimientos que ha generado la cúpula directiva de Azul Azul. Más aún cuando Cristián Aubert, su mano derecha durante su paso por el club, asume la presidencia que dejó vacante José Luis Navarrete. Horas antes, José Yuraszeck, otro dirigente destacado de la época, le pedía a Heller que dejara trabajar a la nueva cabeza azul.

¿Le sorprende la llegada de Cristián Aubert a la presidencia de la U?

Me sorprende, no estaba al tanto de que esto iba a ocurrir.

¿Por qué le sorprende?

Porque no me lo había comentado. Pero Cristián sigue teniendo muy claro lo que pasa en el fútbol. Eso lo tengo claro porque converso frecuentemente con él. Más allá que no estaba en la actividad, él estaba muy al tanto de todo lo que pasa.

Por la industria y los problemas internos que hoy azotan al fútbol. ¿Aubert no se está metiendo en un problema?

Ser presidente de la U siempre es un problema, y lo digo porque lo viví. Pero Cristián está preparado porque conoce bien la actividad. Conoce la gente, conoce a las personas, tiene habilidades que serán tremendamente valiosas para la U, pero también para el fútbol. Es una persona informada, sensata, racional. Eso siempre ayuda.

Muchos le atribuyen a usted ser el formador del dirigente Aubert...

Sería muy pretencioso decir que lo formé, pero sí fue mi mano derecha. Estuvo conmigo en las buenas y en las malas. Cristián es una parte importante de los éxitos que tuvimos. Muchos de esos éxitos se deben a su capacidad de gestión.

Durante su gestión, ¿se imaginó a Aubert como presidente de la U?

No, en ese momento no. Planteado hoy día, reúne todas las condiciones para ser un excelente presidente.

Aubert siempre ha destacado por su bajo perfil. ¿Le costará sobrellevar el protagonismo y la crítica pública?

El presidente de la U es un personaje público, eso es inevitable. Yo tuve un perfil más bien alto como presidente de la U. Cristián puede tener uno menos visible, pero seguirá siendo un personaje público. Eso no se puede evitar en el cargo de presidente de la U.

¿Aubert es el salvador de la U?

Cristián será un gran presidente, eso es. Lo hará muy bien.

¿Pero será el salvador?

No me parece que la U necesite ser salvada.

¿Ve factible el proyecto estadio que comandó Aubert hace algunos años en la U?

No sé cuáles son sus proyectos de Cristián. No sé en qué pondrá los énfasis, pero ese es el más complejo de todos. Me imagino que no será de los primeros que va a abordar.

Aubert era del lado Peter Hiller, enemigo de Heller hasta hace algunos años en el directorio de Azul Azul. ¿No le llama la atención que apuesten por él?

No me llama la atención para nada. Carlos Heller lo tuvo trabajando con él durante años y sin duda él tiene bien calibrado las capacidades de Cristián. Es una buena decisión de parte de Carlos Heller. En el fútbol las diferencias hay que saber dejarlas atrás, uno no puede quedarse pegado en que si alguna vez tuvo una diferencia con otro no puede trabajar con esa persona. Al revés. Hay que trabajar con toda la gente

¿Se sufre como presidente de la U?

Se sufre casi todo el tiempo como presidente de la U porque el gustito de los éxitos dura poco. Cuando ganamos el primero torneo, el 6 de julio de 2009, yo llevaba dos años atendiendo a los periodistas. Esa noche después de hacerme las preguntas de rigor por haber sido campeones, me preguntaron quién llegaba, quién se iba. Les pedí 48 horas de tregua, 48 horas para celebrar. Les dije que pasado mañana hablamos de quién llegaba. Y me lo dieron: estuvieron 48 horas sin preguntarme sobre eso.Y después me dieron de nuevo. Eso es inevitable.

¿Qué consejo le daría a Aubert?

Se lo daré por interno.

¿Pero le escribió?

Sí, le escribí ayer para felicitarlo. No lo he visto por razones obvias, pero sí le escribí para felicitarlo. Me había contado que había entrado como director, pero este escenario de presidente no lo sabía.

¿No le ofrecieron ser a usted presidente?

No me han ofrecido volver ni lo estoy pensando.

¿No volverá nunca más?

Nunca es un tiempo muy largo. No lo tengo contemplado en este minuto.

El hincha también parece entrar en una guerra con los presidentes. A usted lo insultaron dando la vuelta con la Copa Sudamericana...

Así es. Cuando levanté la copa Sudamericana en el centro del estadio, cuando me nombraron, hubo gente que me pifió. Eso no tiene arreglo. Pero uno deja de tomar en cuenta a esa gente. Tenía asumido que pasaría porque en ese tiempo había gente que se resistía a la llegada de la sociedad anónima. Al final era un poco eso, yo representaba algo que no les gustaba.

¿Qué balance hace de la gestión de José Luis Navarrete?

No hago evaluaciones de presidentes de la U.

¿Heller vendió sus acciones de Azul Azul?

No, no tengo idea. No sé nada.

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