El futbolista de la Línea 3

Williams Alarcón debutó junto a Colo Colo y se volvió como si nada a casa en Metro. “Prefiero seguir siendo humilde que agrandado como la otra gente”, dice.


Pasaban las 21.30 de la noche del domingo, cuando la expedición de Colo Colo abandonaba feliz Santa Laura rumbo a casa. La mayoría de los integrantes, en el bus del equipo; otros, en lujosos autos. Y uno, Williams Alarcón, 18 años, que justo acababa de debutar como titular con los albos, directamente en Metro.

El juvenil recibió una amarilla, fue reemplazado en el 64’ por Jaime Valdés, esperó el pitazo final, se duchó y se fue caminando luego como un viandante más junto a su familia y amigos. Tres cuadras después, entró en la boca del Metro Plaza Chacabuco y tomó la nueva Línea 3. Vive en la población Juanita Aguirre, de Conchalí, así que se bajó en la estación Cardenal Caro, la más cercana a su casa. Tres paradas. “Pedí permiso para irme con mi familia, ando con ellos”, explicaba el volante a La Tercera ya en el recinto subterráneo. Los hinchas albos transitaban a su lado y aplaudían. Más allá de las selfies que de vez en cuando le solicitaban. Williams parecía uno más. Desconocido para la gran mayoría de los pasajeros.

Alarcón confiesa que, en el fondo, su decisión de ir en Metro proviene de una desgracia. De cuando perdió su auto tras sufrir un portonazo a las afueras del Monumental, la madrugada del 31 de enero. “Me robaron el auto estos ladrones culiaos”, escribió enfadado entonces en sus redes, añadiendo la patente del vehículo, un Kia Cerato 5.

“Ahora siempre me voy en Metro. Todavía no llega la ocasión de que me compre un auto; o sea, tengo auto, pero la suerte no me ha acompañado con él”, señala Alarcón aludiendo al extraviado vehículo. Y sentencia, “Además, prefiero seguir siendo humilde que ser agrandado como la otra gente”.

Williams Alarcón se llama como su padre, jugador de Colo Colo en la década de los ochenta. Los separa la demarcación. El papá era lateral y el hijo, volante. Aunque dicen que su principal virtud es precisamente la polifuncionalidad.

Con la lesión de Jorge Valdivia, Mario Salas pudo haber alineado a Jaime Valdés o Carlos Carmona en el mediocampo, pero no dudó en darle la oportunidad al joven Williams, quien ya jugó en la pretemporada y cinco minutos oficiales en 2018. “Lo primordial es que quiero consagrarme y seguir sumando minutos. Es lo que espero yo y mi familia para darle alegrías al pueblo”, comenta en las escaleras.

Alarcón no se hace problemas por usar el transporte público, como hace después de cada entrenamiento, aunque a veces sus compañeros lo evitan. “Siempre que pueden, me acercan, me ayudan, pero yo les digo que no, que sigan su rumbo, porque voy a otro lado más lejos”, dice.

Antes de la abandonar el vagón en Cardenal Caro, Williams, que tiene por ídolos a Vidal e Iniesta, se viene arriba: “Era lo mínimo haber ganado, porque somos el mejor equipo del fútbol chileno hasta el momento”.

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