Gabriel Arias saca un 5,9

El arquero que apunta a consolidarse como sucesor de Claudio Bravo, examinado a fondo por sus antecesores en el arco de la Roja. A partir de las 13 características más relevantes propias del puesto, los históricos le diseccionan. El achique y la condición física quedan como sus grandes virtudes. El juego aéreo y de pies, su talón de Aquiles.


Gabriel Arias pasa a disección. En el amistoso de la Selección frente a Corea del Sur, el arquero nacido en Neuquén, Argentina, volvió a dejar una buena imagen. Su actuación llamó la atención , sobre todo por lo que ofreció en la última parte. En los 78’, arriesgó su físico para interrumpir una carga de Ji Dong-Won. Cinco minutos después, contuvo de gran forma un tiro de media distancia de Ki Sung-Yueng. Esas atajadas le valieron el reconocimiento.

El actual arquero de Racing es la principal carta para el puesto ante la incierta recuperación de Claudio Bravo de cara a la Copa América de 2019. “Este proceso obedece a la incertidumbre por la lesión de Claudio, al tiempo que requiere para recuperarse. A Bravo no le buscan reemplazante no por su nivel, sino por la lesión. Es sano buscar opciones, incluso cuando el titular está bien. Es un camino normal pensar en los sustitutos”, enfatiza Roberto Rojas,

En esa condición, La Tercera lo somete al juicio de la historia. Lo examinan varios de sus antecesores en la valla de la Selección. El método es sencillo: los encuestados deben ponerle nota entre 1 y 7 en trece aspectos específicos del juego de un arquero: juego con los pies, ubicación y lectura de juego, personalidad, juego aéreo, atajadas a ras de piso, agilidad, achique, reflejos, fortaleza mental, seguridad de manos, condición física, velocidad y técnica.

Arias pasa la prueba con distinción. El balance roza la exageración: los encuestados le asignan un promedio de 5,9. En la medición sobresalen con claridad dos de sus características: el achique y la condición física, ambos valorado con un 6,6. Casi perfectos.

“Su achique es muy bueno. Es algo que hay que destacar. Es rápido. Lo demostró ante Corea del Sur, saliendo rápido de su arco para evitar problemas. Da un rebote, se recupera y va a buscar el balón. Es una de sus grandes virtudes. Es una condición que maneja bien. Algo tiene que ver su formación argentina. Allá seguimos la escuela de Gatti, que es ir siempre de frente, mirando el balón, jamás al rival. Poner al rival a decidir y no hacerlo uno antes”, evalúa Daniel Morón, nominado por Xabier Azkargorta para un amistoso de la Roja en 1995.

Javier Di Gregorio, quien logró la clasificación a los Juegos Olímpicos de Sidney 2000 e integró el plantel medallista de bronce en la cita de los cinco anillos, resalta su envergadura: Arias mide 1,87 metros y pesa 92 kilos, una talla que se condice con los parámetros que se le exigen a un arquero actual: “Se le ve fino y fuerte, bien armado de contextura. Es alto, grande, pero se le nota delgado, fibroso. Se nota que está trabajado. Si está físicamente apto, todo lo demás se le hace fácil. Llega bien abajo por lo ágil y fuerte que es. Es un arquero con presencia”.

Hay más aspectos del juego de Arias que reciben elogios. Juan Olivares, mundialista en Inglaterra 1966 y Alemania 1974, se fija, por ejemplo, en su personalidad. “Tiene lo de los argentinos que viven intensamente el partido, aunque no es exagerado en esa faceta. Da tranquilidad. Es intuitivo. El físico que tiene es ideal. Impone presencia. Es una muy buena carta en caso de que no se recupere Bravo. Es sobrio y generalmente está bien ubicado”, sostiene el viñamarino, campeón con Santiago Wanderers y Unión Española.

A Marco Cornez, integrante del plantel que en 1982 disputó el Mundial de España, le llama la atención la velocidad de Arias. También su fortaleza mental. “Es algo innato. Se nota cuando achica, toma decisiones rápidas.Y psicológicamente es muy fuerte. Vino a Chile, se posicionó, ganó un espacio, volvió a Argentina. Es de bajo perfil, un tipo maduro. No necesita nada extra para sobresalir. Está en una etapa de rendimiento, por la edad. Es un premio al espacio que se produjo, porque los arqueros chilenos no se prepararon para lo que venía”, dice el ex meta de Universidad Católica, quien aprovecha de criticar la escasa evolución de los porteros locales en los últimos años.

Finalmente, Patricio Toledo, quien custodió el arco de Chile en la Copa América de 1991, aporta una visión más crítica. “Le falta un poco más de rechazo, confianza para salir a buscar centros. A veces lo veo muy metido entre los palos. Es un arquero que no sale mucho. Le veo un problema de timming para salir a buscar el balón con los brazos estirados y no cuando va bajando”, concluye.

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