Desde su aparición en los torneos atléticos de 1953 hasta sus últimos días, todos vieron en Marlene Ahrens Ostertag el gran ejemplo del deporte chileno. Su figura trascendió desde antes de Melbourne 56, pero fue en la cita olímpica donde se posicionó en el podio de las leyendas, algo que siempre se le destacó.

“Podrían llevarla a la Escuela de Medicina, presentarla a los alumnos y decir: ‘He aquí el organismo humano perfecto, donde todo funciona bien. Si alguna vez los hombres alcanzaran este mismo nivel de perfección física, la medicina no tendría razón de ser’”.

Pepe Nava (José María Navasal), revista Estadio, 28 de diciembre de 1956

“Marlene Ahrens es una de las atletas nuevas que han causado sensación; lanzadora de jabalina, de muy primaria técnica, ha cumplido marcas reveladoras. Fuera de competencia, lanzó 43,32 metros, superior al récord sudamericano”

RON (Carlos Guerrero), Revista Estadio, el 20 de marzo de 1954

“Jamás ha entrenado siquiera dos meses seguidos, nunca soñó, incluso, con llegar a ser cultora de primera fila ni menos representante internacional. Sin embargo, tiene en su poder lo principal para triunfar: es pura chispa, sus condiciones naturales resultan francamente desbordantes y de ahí que sin técnica, estilo, ni preparación, haya llegado de un solo brinco al plantel que nos representará en Sao Paulo”,

Revista Estadio, 10 de abril de 1954, previo al Sudamericano de Sao Paulo

“Un día tomó una jabalina como quien lanza una piedra y casi bate el record chileno; luego, ya entusiasmada e inducida, en un par de años fue estrella sudamericana, y todos tenemos la esperanza de que en Melbourne se clasifique entre las primeras del mundo. Así, sin una preparación adecuada, sin un estilo definido, nada más que con las dotes físicas con que le regaló la naturaleza”

Don Pampa (Carlos Guerrero), Revista Estadio, 3 de agosto de 1956

“Viéndola todos los días, en el estadio, en la calle, en el hogar, no comprendíamos lo que realmente valía. Sabíamos que era la mejor lanzadora de la América Latina; que poseía una personalidad burbujeante, como espuma de champaña; que escondía en su figura grácil reservas insospechadas de vigor y energía; que era de esas personas que rinden más mientras más importante y difícil es el compromiso. Todo eso lo sabíamos, pero no atisbábamos siquiera su verdadera estatura”

Don Pampa (Carlos Guerrero), Revista Estadio, 7 de diciembre de 1956

“En la cancha, con su rubia cabellera ondeando al viento, las piernas lanzadas en rauda carrera y los brazos extendidos en el movimiento de la más clásica de las pruebas, nos había parecido una personificación del deporte atlético. Lo que soñaron los griegos al venerar la belleza; lo que señalaban los romanos como el ideal humano, al hablar de ‘mens sana in corpore sano’”

Don Pampa (Carlos Guerrero), Revista Estadio, 7 de diciembre de 1956

“Todas las miradas convergieron hacia una figura: Marlene Ahrens. Fue unanimidad tácita. Nadie mejor que ella para encabezar la marcha. La mujer y el deporte chilenos no podían tener mejor abanderada”

Julio Martínez, Revista Estadio, 7 de diciembre de 1956

“Por primera vez una mujer de nuestra tierra ha subido a la tarima olímpica. Cuando me hablen de Ámsterdam y Plaza, cuando me recuerden a Cristi y Helsinki yo lanzaré a la palestra, con la unción con que se pronuncia el nombre de lo que no se olvida, a una figura y una ciudad. Con la delicadeza de las flores, Marlene Ahrens. Con la alegría de los escenarios perdurables, Melbourne”.

Julio Martínez, Revista Estadio, 14 de diciembre de 1956

“Su dardo hizo vibrar a Chile entero con su segundo puesto y con el orgullo de contar con una mujer deportista de calidad excepcional”

Julio Martínez, Revista Estadio, 14 de diciembre de 1956

“Posee innato lo que se denomina ‘clase’ en jerga deportiva. Esa cualidad que es aureola de astros y estrellas y que da capacidad extraordinaria para rendir siempre bien, y más cuando la ocasión es importante y estremecedora. Atleta de campeonato. Por ello sorprendió al mundo en la pista olímpica, dejando atrás a una docena de lanzadoras de más pergaminos y mejores marcas que ella”.

Don Pampa (Carlos Guerrero), Revista Estadio, 13 de agosto de 1959

“Nunca la vi perder. Era siempre favorita, imbatible en Sudamérica. Éramos generacionalmente distintos, pero recuerdo que una vez fuimos a Perú, en la época en que se hacían torneos binacionales y ahí competí con ella. No éramos cercanos, pero para mí era ver una leyenda, un ídolo. Teníamos una relación de maestra a discípulo”,

Jorge Grosser, ex fondista y entrenador de atletismo

“Ella abrió este camino para nosotras, junto a Anita Lizama. Denunció un hecho de acoso y le costó no ir a los JJ.OO. del 64, prácticamente su carrera olímpica se cortó ahí. Era la única mujer dentro de los equipos. Fue una mujer muy valiente, no se calló y eso la hace una mujer muy importante”

Érika Olivera, ex atleta y diputada

“Su medalla caló hondo en quienes presenciaron esa proeza, pero también en todas las otras generaciones posteriores, como la mía. Era una persona de gran calidad humana, muy sencilla. Su rol como persona traspasó los años y mantiene su legado. La inspiración de todas es ser la segunda Marlene Ahrens”

Francisca Crovetto, tiradora de skeet

“Siempre tuvo palabras para los más chicos. Era muy cariñosa, felicitaba siempre a los deportistas jóvenes. Siempre tiradora para adelante”

Pablo Squella, ex atleta y ex ministro del Deporte

“Su influencia es enorme y no la acotaría solo a los lanzamientos, ni al atletismo, porque ella representa todos los deportistas. Si pensamos en mujeres olímpicas, ella es la primera que se viene a la cabeza”

Gert Weil, ex atleta