Joan Cruz era uno de los principales proyectos de la cantera de Colo Colo. Uno de los llamados a convertirse en el conductor del Cacique. Talento y juventud parecían dos elementos esperanzadores para quedarse con el puesto. Sin embargo, hoy, esas presunciones ya forman parte del olvido. El mediocampista está más lejos que cerca de los albos y, de hecho, al menos según la interpretación del club, se declaró en rebeldía. En España aseguran que se vinculó al Grupo Pachuca, que tiene participación en el Real Oviedo, que compite en la segunda división ibérica. Sin embargo, su destino inicial sería otra escuadra: el Vetusta, la filial que participa en la cuarta categoría. Ahí realizaría la adaptación antes de dar, idealmente, el salto al equipo estelar.

En términos concretos, a la espera de la oficialización de parte del conglomerado o de alguno de los clubes, el mediocampista suma su segunda jornada de ausencia en el Monumental. Ya volvió a Chile después de su participación en el Sudamericano Sub 20 de Colombia, en el que no logró cumplir con las expectativas respecto de su participación. 100 minutos en tres partidos, ninguno de ellos como titular dan cuenta de su escaso aporte. Una jugada lujosa que se transformó en viral en las redes sociales fue el magro recuerdo que dejó. El técnico Patricio Ormazábal nunca se convenció del aporte que podía realizarle a su escuadra. Y cuando lo mandó a la cancha, tampoco encontró las respuestas que esperaba.

En disputa

La percepción es parecida a la que tenía Gustavo Quinteros, quien en la última versión del Campeonato Nacional lo utilizó escasamente: apenas nueve minutos en un encuentro, el 31 de mayo, frente a Ñublense. En otros tres partidos fue a la banca: ante La Serena, O’Higgins y la U. Una presencia en la Copa Chile (fue titular ante Temuco, aunque solo estuvo 46 minutos en la cancha), cuatro suplencias en la Copa Libertadores y dos en la Sudamericana completan un registro que está muy lejos de las expectativas que se tenían sobre el mediocampista. Para colmo, cuando lo ocupó, el estratega le dio funciones distintas a las que lo han caracterizado en su corta carrera. Cruz se vio incómodo e intrascendente en ellas, principalmente cargado hacia las orillas.

Joan Cruz, en un duelo de la temporada 2021.

Ese resumen es, sin embargo, el centro de la controversia que lo enfrenta con Blanco y Negro: en Macul consideran que esa exigua consideración es suficiente para dar como renovado automáticamente el vínculo entre las partes. En otras palabras, para que Cruz siga siendo considerado como jugador del club. En Pedrero afirman que el vínculo con Cruz se extiende hasta septiembre de este año, según el contrato que está registrado en la ANFP. A Quilín llegó una solicitud por la habilitación internacional y se respondió negativamente, precisamente en atención a ese vínculo.

El futbolista, asesorado por AIM, cree otra cosa: que es libre y que, en esa condición, puede ligarse a otra institución. Por eso, se fue y acordó con los hispanos.

En las últimas semanas, AIM y Blanco y Negro intentaron acercar posiciones. En el directorio del Cacique manejaban la información de que la empresa acercaría la propuesta económica de un club interesado en el futbolista. Esa fórmula, aunque no ideal, se estimaba, al menos, como una vía para obtener alguna compensación económica adicional a los derechos de formación que pueden pedir, considerando que Cruz se moldeó íntegramente en Pedrero. Esa propuesta tampoco se produjo. En la reunión de la comisión de fútbol, desarrollada esta tarde se trató el asunto. “Es un tema que lo tendrán que ver los abogados”, revela un miembro de la mesa.

Sigue en El Deportivo