Kaepernick no da su pierna a torcer

El jugador de fútbol americano se ha alzado como símbolo de la lucha racial. Inventó una protesta, demandó a la NFL y Trump se ha referido a él en términos amenazantes. Pese a estar cesante, es el rostro de la nueva campaña de Nike.


“Cree en algo, incluso si eso significa sacrificar todo”, tiene como eslogan la campaña lanzada por Nike hace algunas semanas por los 30 años del lema Just Do It (Solo hazlo). ¿Quién es el rostro? Colin Kaepernick, un jugador de fútbol americano que se encuentra sin trabajo desde marzo de 2017. Curioso que sea un atleta inactivo el protagonista, sin embargo esta frase encarna a la perfección los últimos años del mariscal de campo. Es evidente que se ha transformado en el deportista estadounidense más controversial del momento. Uno que va de frente contra el racismo y que tiene demandados a los propietarios de la NFL por un supuesto boicot en su contra.

Durante esta temporada, en todos los estadios de la NFL estará la gigantografía con el rostro Kaepernick, ya que Nike es el auspiciador oficial de la competencia. Una paradoja con mayúsculas, ya que el quarterback está cesante y no representará a ninguno de los 32 equipos de la liga. Una verdadera apuesta que desata polémicas opiniones.

Para comprender la magnitud del suceso hay que remontarse al 26 de agosto de 2016. Este fue el día que cambió la vida de Kaepernick. En pretemporada se midieron los San Francisco 49ers con los Green Bay Packers. Como es tradición, se entonó el himno de Estados Unidos y se izó la bandera. Todos cantaron de pie, menos Kaepernick. El entonces jugador del equipo californiano se hincó con una rodilla en el suelo en forma de protesta y se negó a venerar la bandera. En ese instante, la gente no entendió de qué se trataba. Él lo tenía más que claro.

“No voy a levantarme y mostrar respeto por una bandera que oprime a la gente negra y a la gente de color”, enfatizó Kaepernick luego del encuentro y agregó: “Para mí, esto va más allá del fútbol y sería egoísta de mi parte mirar hacia otro lado. Los cuerpos están en la calle”. Su gesto y declaraciones se enmarcaron en un contexto agitado, en el cual la población afroamericana sufrió de múltiples asesinatos y malos tratos por parte de la policía blanca. Un conflicto político y social con raíces profundas en la historia del país.

La rebeldía de Kaepernick se multiplicó como efecto dominó. Al siguiente partido repitió el gesto, pero ahora con su compañero Eric Read. Luego, se sumaron diversos profesionales de la NFL. Casi todos con un factor en común: eran afrodescendientes o latinos. Figuras de la NBA, como Steph Curry y LeBron James, también lo apoyaron mediáticamente. Con esto, el gesto adquirió un sentido de lucha y protesta. Incluso, el entonces Presidente Barack Obama dijo: “Él provoca que se hable más de temas que merecen más atención”.

Paralelamente, Kaepernick había bajado notoriamente su rendimiento desde hacía unos años. Lejos estaba de ser el mariscal que llevó a los 49ers a disputar el Super Bowl de 2013 ante los Baltimore Ravens. Fue ahí cuando decidió no renovar contrato, sin embargo, no esperaba que hasta el día de hoy no tuviera trabajo. Las planillas de la NFL tienen alrededor de 50 jugadores y son 32 equipos. Según los entendidos, es muy difícil que un atleta como él esté sin club.

La llegada de Donald Trump a la Presidencia y la no renovación de Kaepernick son sucesos contemporáneos. El mandatario ha tenido ácidos comentarios para el deportista y su gesto. “¿No amarían que los dueños de uno de estos de la NFL, al ver que alguien le falta el respeto a nuestra bandera, diga: ‘Saquen a ese hijo de puta de la cancha, ahora mismo está despedido’?”, vociferó Trump en Alabama, en septiembre de 2017. Además lo ha complementado con tuiteos nacionalistas: “El tema de arrodillarse no tienen nada que ver con racismo. Es sobre respetar nuestro país, bandera e himno”.

Ante estas presiones del Presidente y la cesantía de Kaepernick, se instaló la siguiente duda: ¿No encontraba trabajo por su rendimiento o por sus protestas? Lo concreto es que su momento deportivo no era el mejor, sin embargo, sus números son superiores a los de muchos jugadores de su puesto que sí tienen cabida en la NFL. Kaepernick tomó riendas en el asunto e instauró una queja formal a la liga, donde acusó de confabulación a los propietarios de los clubes para no contratarle. La NFL pidió desacreditar la queja, pero el 29 de agosto de 2018, los jueces determinaron que había que investigar. Un pequeño triunfo para el mariscal, sumado al premio de Embajador de la Conciencia, que le otorgó Amnistía Internacional.

Con el comercial de Nike, Trump volvió a arremeter en Twitter:“Al igual que la NFL, cuyo rating han bajado mucho, Nike está siendo absolutamente azotada por la indignación y los boicots. Me pregunto si tenían idea de que sería así. En lo que respecta a la NFL, me resulta dura de ver, y así será, ¡hasta que respeten la BANDERA!”.

Kaepernick no tiene cancha, pero sí una influencia forjada por su lucha, que tiene revolucionada a Estados Unidos y que se revela contra la discriminación. Una que pese a algunos detractores, suma y suma adherentes. Una que subió las ventas en línea de Nike en 31% luego ser rostro publicitario. Una que quiere permanecer para cambiar la historia.

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