La guerra como motor

El llanto de Luka Modric, uno de los líderes de Croacia que creció entre balas, marcó la exhibición del documental Vetrani a los finalistas del Mundial. El recuerdo de la guerra de los Balcanes todavía sigue vivo.


Las lágrimas de Luka Modric se toman la concentración de Croacia. Es apenas 14 de junio y el Mundial está pronto a comenzar. Nigeria está a la vista. Será el primer escollo de un sueño que, a esa altura, luce imposible. Así lo dejan en claro las casas de apuestas, que pagan 32 veces el dinero apostado por los atrevidos que confían en un país de apenas 4,1 millones de habitantes. Y que, para peor, no tiene un historial positivo en estos certámenes, salvo el tercer lugar obtenido en el Mundial de Francia 1998.

Pero el llanto de la estrella del Real Madrid no es un simbolismo de frustración, ni menos de nerviosismo por los desafíos que se le avecinan. Frente a sus ojos, en un telón en el hotel de concentración en Rusia, se proyecta una serie de imágenes que lo hacen viajar 27 años atrás. En su mente no deja de repasar la sufrida infancia en la que vivió rodeado de balas y enfrentamientos en los que Yugoslavia comenzó a desintegrarse lentamente.

Es que la idea del técnico Zlatko Dalić de exhibirle al plantel el documental Vatreni, hecho por tres cineastas mexicanos y que relata la lucha de Croacia por independizarse de Yugoslavia a comienzos de los noventa, en la que además aparecen los futbolistas que conquistaron el tercer lugar de la Copa del Mundo en 1998, tocó la fibra más íntima de un plantel que llama la atención de todo el mundo. El filme sirvió para comenzar a cimentar el camino de un grupo que buscará mañana vencer a Francia.

En la cabeza de los jugadores se les vino la imagen que muchos de ellos tienen grabada: el inicio simbólico de la guerra de los Balcanes, que para muchos estalló el 13 de mayo de 1990. ¿El escenario? Una cancha de fútbol. El partido entre el Dinamo Zagreb, de la entonces República Socialista de Croacia y el Estrella Roja de Belgrado, símbolo del pueblo serbio. En medio del caos provocado por las peleas entre ambas hinchadas, el histórico Zvonimir Boban pateó a un policía que agredía a un fanático croata.

Fue un acto simbólico, en el que los croatas se dieron cuenta que podían iniciar el camino a la tan anhelada liberación: “Cuando Boban golpea al policía marca el inicio de la independencia de Croacia de una manera bastante particular. Esa afrenta hizo un clic en el país, en toda esa generación que había vivido reprimida. Ellos pensaron: ¿Por qué soportamos toda esta violencia? ¿Por qué no podemos vivir independientes? Esa patada fue un viaje a la libertad”, explica Edson Ramírez, director de Vatreni, en conversación con La Tercera. Un año después, comenzó la desintegración de la antigua Yugoslavia, que estuvo marcada por las guerras de Serbia contra Croacia, Bosnia y Kosovo.

Ramírez revela la emoción que causó en el plantel finalista la exposición del filme días antes del debut en el Mundial. Hoy se ilusiona con que sirva de motivación para conseguir la primera corona mundial del país balcánico: “Me contaron que muchos de los futbolistas lloraron al ver el documental. Es que les toca la fibra, y es algo lógico. Modric fue uno de los más emocionados porque tiene una historia muy cercana con la guerra. El documental recopila jugadas que marcan su infancia. Él es un hijo de la guerra que fue descubierto. Modric se refugió en el balón. Esos años de sufrimiento lo llevaron a ser el motor de la selección”, revela el mexicano de 35 años.

El filme fue exhibido por primera vez durante mayo en Zagreb. En el lanzamiento, Zlatko Dalić, técnico de Croacia, se sentó en la primera fila a presenciar la historia de un país que busca cerrar las heridas: “Él nos conversó después del documental y nos expresó su satisfacción por la cinta. Se emocionó, se le notó. Eso es una gran satisfacción para nosotros. Él exhibió este video a los jugadores para hacer una conexión del plantel con el pueblo. Quería que todos supieran lo que la gente espera del deporte, que más que un buen resultado espera ser bien representado. Quería ponerlos a jugar con el corazón. Y lo logró: es cosa de ver cómo jugaron esos últimos 40 minutos ante Inglaterra”, agrega el cineasta.

Es que la personalidad de los croatas no ha dejado de llamar la atención. No tuvieron ningún temor para desdibujar a Argentina y ganarle por 3-0. Menos para dejar en el camino, pese a partir en desventaja, a una de las selecciones favoritas para quedarse con el título: Inglaterra. “Los croatas han demostrado su mente ganadora. Son tipos que nacieron en la guerra, que no tienen miedo a desafiar a cualquiera. Fueron formando esa identidad nacional durante la guerra, y sin saber bien lo que era una identidad. No podían expresarse durante todos esos años que vivieron bajo el alero de Yugoslavia. Fue una época terrible”, comenta el mexicano. “Estos jugadores no son tan jóvenes. La mayoría son hijos de la guerra. Nos encantaría contar esa próxima historia: cómo de vivir en la guerra lograron ser campeones del mundo”, agrega.

Croacia sueña. Tiene el derecho a hacerlo. “Pequeño país. Grandes sueños”, dice el eslogan del bus que los traslada en el Mundial. Es la frase con la que se ha identificado desde hace años y a la que se aferran para derribar a su último escollo: Francia.

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