La promesa pendiente

BELGICA

Bélgica quedó al debe en Brasil 2014 y en la Eurocopa 2016. Hoy inician ante el debutante Panamá.




La generación dorada de Bélgica se estrena en Rusia. Un grupo de jugadores que triunfa en los mejores equipos del mundo, pero que ha quedado al debe cada vez que un torneo de selecciones se cruzó ante ellos. En el Mundial 2018, ahora dirigida por el español Roberto Martínez, tiene una nueva oportunidad de reparar la deuda y de alcanzar su mejor resultado histórico, la semifinal en México 1986.

El camino parte contra Panamá en Sochi. Una oportunidad de comenzar bien y de reafirmar la excelente clasificación que hicieron, donde aseguraron su pasaje a Rusia a dos fechas de terminar las Eliminatorias. Nueve triunfos y un empate le dieron el liderato.

Hazard y De Bruyne son dos de las figuras a destacar en Bélgica. El volante del Chelsea anotó 12 goles en la pasada Premier League, dentro de una floja campaña del equipo de Stamford Bridge. De Bruyne por su parte, marcó ocho, pero dio 16 pases de gol, el mayor asistidor del torneo inglés.

Nombres, sin embargo, a los belgas no le faltan. Courtois, en portería. Kompany, Vermaelen y Vertonghen, en defensa, aunque los dos primeros no podrán estar en el debut por lesión. Fellaini, Witsel y Carrasco, en el medio. Mertens y Lukaku, en ataque, por mencionar algunos.

Ahora, el desafío de los belgas es superar sus últimas actuaciones en torneos internacionales, donde también llegaron con el rótulo de selección a observar, el de promesa, pero que en cancha se fueron más temprano de lo previsto. En Brasil 2014, Argentina los eliminó en cuartos, misma instancia que en la Eurocopa de Francia 2016, donde cayeron ante el debutante Gales.

En Rusia, otro primerizo se cruza en su camino. Panamá hace su estreno en mundiales con el volante de Universidad de Chile, Armando Cooper, como titular. Es el duelo más importante en la historia del fútbol panameño, que consiguió su clasificación en un polémico partido ante Costa Rica, en la última fecha del hexagonal final de la Concacaf, gracias a una pelota dada como gol, pero que nunca atravesó la línea.

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