La U es pura incertidumbre

Universidad de Chile
Foto: Photosport.

El equipo laico completó una nefasta semana tras caer 4-0 en el norte contra Antofagasta. Los azules exhibieron un paupérrimo rendimiento. El local se impone y da un salto en la tabla.



Antofagasta 4-0 Universidad de Chile

Antofagasta: P. Garcés; F. Sepúlveda, T. Asta-buruaga, B. Romo, S. Cordero; G. Sandoval, M. Lepe; P. Becker (74', O. Hernández), E. Bello, F. Flores (87', J. Flores); R. Contreras (77', F. Ciampichetti). DT: G. Ameli.

U. de Chile: J. Herrera; F. Schultz, G. Jara, R. Vaz, M. Rodríguez; R. Echeverría, F. Seymour, D. Pizarro (72', I. Díaz); F. Arancibia, N. Guerra, S. Ubilla (54', Y. Soteldo). DT: F. Kudelka.

Goles: 1-0, 46', Contreras, entrando sin marca aprovechando las desinteligencias en la marca de la defensa de la U; 2-0, 50', Contreras, aprovechando un rebote tras una gran jugada de Bello; 3-0', 70', Lepe, definiendo sin problemas ante Herrera después de una buena habilitación de Becker; 4-0, 90+3', Bello, de cabeza, tras aparecer en el segundo palo ante la pasividad de la defensa azul.

Árbitro: P. Maza. Amonestó a Asta-buruaga, Flores, Sepúlveda (A); y a Jara (U).

Estadio Calvo y Bascuñán. Asistieron 8.142 personas.

La Universidad de Chile llegó al norte tras una semana convulsionada. La balacera entre hinchas afuera del CDA alteró el ánimo de todos y, después, las intempestivas salidas de Mauricio Pinilla y Ángelo Araos terminaron de remecer el ambiente.

Y en medio, la obligación de hacer un buen partido ante los Pumas para demostrar la mejoría con la nueva mano técnica de Frank Kudelka. Pero no hubo caso. Nada resultó. El elenco nortino se volvió un escollo insuperable para los azules. Los dueños de casa fueron inteligentes y voluntariosos para sacar provecho de las incontables fragilidades universitarias y consiguieron un triunfo tan importante como contundente.

Los futbolistas laicos jugaron el partido con una disposición impropia de la institución que representan. Y aunque en el primer lapso lograron disputar la posesión y acercarse tibiamente sobre el arco rival, los intentos no pasaron de tímidos remates de media distancia o centros predecibles e infructuosos desde alguno de los costados. Sin sorpresa ni ideas.

En la tempestad, David Pizarro intentó poner la calma, pero lo logró sólo mientras le duró el físico. Echeverría se sumó con buenos argumentos en la zona media, para intentar suplir a Araos, pero no pudo tomar la manija del partido. Arancibia corrió por la banda sin consistencia. Ubilla apenas la tocó. Seymour, en lo suyo, sin el nivel mínimo requerido en un equipo como la U. Y así, les fue imposible competir.

Tras una primera parte pareja en líneas generales, en el segundo lapso el encuentro dio un giro radical.

Antofagasta salió a apretar con mucho ímpetu tras el descanso y encontró premio rápidamente. El impulso local sorprendió a la otra vez dubitativa zaga azul y, en cinco minutos, anotó dos veces y sentenció el partido.

Lo que vino después sirvió solamente para que quedaran en evidencia todos los problemas azules. Un equipo abúlico, timorato, falto de confianza y, lo que es peor, displicente y sin el nivel de juego para competir con buenas herramientas. El tercer tanto antofagastino, entonces, cayó para hacer justicia en el marcador y para dejar en claro, si es que había dudas, respecto de quién quiso ganar el partido y quien simplemente se paró en la cancha a ver qué resultaba. Y el cuarto, al final, para graficar aún mejor la vergonzosa actuación azul.

El conjunto de la Segunda Región se queda con un triunfo clave en sus aspiraciones, que le vale para dar un salto importante en la tabla. La derrota estudiantil, en tanto, desnuda su exiguo rendimiento e instala otra vez las dudas.

El equipo universitario no levanta y tiene una enorme tarea por delante. Más que por el marcador adverso, por el juego que, con uno u otro matiz, sigue siendo decepcionante semana tras semana. Hoyos o Kudelka. Tal parece que da lo mismo: la U versión 2018 no camina.

El porvenir se ve oscuro para el chuncho, que queda lejos de la punta y ahora debe encontrar el amor propio tan pronto como sea posible para intentar revertir la situación. Y su negligente gerencia deportiva, que para su suerte aún tiene tiempo, debe dar un salto cualitativo en su gestión para intentar reparar el descalabro que dejaron, fundamentalmente, las salidas de Araos y Lorenzo Reyes. La U es pura incertidumbre, pero todavía tiene tiempo para encontrar una solución. No pareciera haber otra opción. Debe potenciar su equipo. O esta historia no tendrá buen final.

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