Michael Boys, coordinador de eventos FIFA: “Las condiciones de Chile son buenas”

El chileno, que ha trabajado en sedes de los mundiales de Rusia y Brasil, hace un análisis de las opciones del país para recibir la cita en 2030.


Michael Boys es chileno y en el pasado Mundial de Rusia fue el coordinador general de la sede de San Petersburgo. Antes ya había trabajado en un cargo similar en Brasil 2014. Por eso, habla con propiedad de los sueños chilenos para ser sede en 2030.

¿Qué viene para Chile?
Lo primero es integrarse al grupo de trabajo y preparar la postulación. Luego un proceso formal, cuando FIFA abre postulaciones y fija un plazo para presentarse. Ahí fija los estándares mínimos, garantías, qué se debe presentar, el objetivo del evento.

¿Y los plazos?
Hasta el momento el anuncio de los organizadores se hace con ocho años de anticipación. Por eso es que en torno al Mundial de Qatar se debería estar anunciando cuál es la sede para 2030. Pero antes se avisaba con cuatro, luego seis, ahora ocho y puede cambiar. No hay plazos predefinidos.

¿Qué tiene Chile?
Las condiciones basales de Chile son buenas. Hay una economía relativamente ordenada, un país que va en vías desarrollo, condiciones de infraestructura buenas, capacidad organizativa de eventos deportivos muy buena. Si me dijeras que se juega el próximo año, no es posible hacerlo, porque los estándares, no solo en materia de infraestructura deportiva, si no que generales del país tienen que mejorar.

Hay mucho trabajo.
11 años es un tiempo más que suficiente. Dicho esto, sí obliga a ponerse a trabajar ahora. Porque tras el anuncio se abren dos grandes áreas de trabajo: la técnica para preparar la propuesta, y lo segundo es el trabajo político, el diplomático y el que tiene que ver con las otras 211 otras federaciones que tienen derecho a voto.

Se trabaja codo a codo entre gobiernos y federación.
Lo único claro es que la alianza es público-privada. Uno no puede organizar sin el otro. Esto se traduce en contratos o garantías que firman todas las partes, para decir que es una propuesta de Estado.

¿En cuánto calcula la inversión?
La medición tiene que ver con el retorno. Los eventos deportivos exitosos son los que no se han puesto la meta en el evento mismo, sino que en lo que pasa después del evento, en el legado de todo ámbito. El mejor ejemplo es Barcelona 92. Ahí se ve cómo la meta no fue el evento en sí, sino cómo transformó a la ciudad.

¿Y un aproximado?
Aún hay muchos factores. Quizás los focos difieren de un país a otro en términos de necesidad. Ni siquiera me atrevería a hacer una estimación. Los presupuestos han ido variando.

Técnicamente, ¿qué es necesario para postular?
Si no cumples con los requisitos formales que se plantearán a los aspirantes, por supuesto que quedas fuera. Planteo lo más clásico: los gobiernos tienen que firmar contratos en que se obligan a cumplir con ciertas cosas, como temas aduaneros, de tránsito, de protección de datos personales, que involucran seis u ocho ministerios. Si no se llega con esa firma no entras a postular.

¿Se exige algo concreto en infraestructura?
A estos eventos postulas con ocho años de anticipación y eso es mucho tiempo, por ejemplo a efectos de desarrollo tecnológico. El requerimiento que se firme al año 2022 es probable que cambie para 2030. Se firman compromisos bastante más macros y que luego se transforman en contratos.

Se firman promesas.
No hay que mirar lo que tenemos hoy, que no es nada. Ni Brasil, ni Sudáfrica, ni Rusia, ni Alemania tenían las condiciones para llegar y organizar un evento el mismo día. Se trazan metas.

¿Cuáles son los pisos mínimos para ser electo?
Estamos a 11 años y ni siquiera exite hoy un cuaderno de cargos. Uno podría tomar una referencia como Rusia, Brasil o Qatar, y te lo digo: solamente una parte va a ser aplicable al año 2030. Una Copa del Mundo será el evento que nosotros queramos que sea, más allá de 50 o 65 mil butacas. Eso es irrelevante en este momento de una postulación.

¿Qué significa un anuncio así?
Es una tremenda oportunidad para decir “le vamos a poner un relato a nuestra búsqueda de desarrollo”. Yo te aseguro que si los Panamericanos Santiago 2023 son exitosos, puede ser el generador de un cambio completo para la ciudad. En Brasil cuestionaron que fue caro, pero nadie se fija en el cambio de la infraestructura aeroportuaria, de carreteras, o la inversión en hotelería. En Rusia cambió la cara de la percepción del mundo respecto de ellos.

¿Ve a Chile capacitado?
Absolutamente. No hay ninguna condición de base que a uno le haga decir que Chile no está en condiciones de organizar un evento deportivo así. Y lo mismo se extiende para Uruguay, Paraguay y Argentina. De que se puede hacer, perfectamente se puede hacer.

¿Es complejo organizar entre más de uno?
Hay temas de tránsito entre países, aduaneros, legislaciones distintas, gobiernos distintos, monedas distintas. Pero eso suma un condimento a algo que se debe solucionar y que por supuesto que se puede hacer. El Mundial 2026 será en tres países. Actualmente, que estos grandes eventos se jueguen en más de un país es casi necesario por la cantidad de cosas que hay que hacer. Hoy hay muy pocos países, probablemente ocho o diez en todo el mundo, que pueden organizar estos eventos por sí solos.

¿Es descabellado soñarlo?
Es un sueño grande y esos sueños son los que hacen las grandes transformaciones. Es una noticia extraordinaria que se piense en mejorar para optar a organizar una copa.

¿Qué rol jugará Michael Boys?
Por el momento ninguno. Me enteré igual que todos con el anuncio del presidente. Colaboraría voluntariamente, y si es profesionalmente también lo haría. Somos muchos los que podemos hacerlo.

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