Francisco Sagredo

Francisco Sagredo

El Deportivo

Monos con navaja

Foto: Agenciauno

Lucas Barrios se fue disparando de Colo Colo. La Pantera afirmó que el club “es muy distinto” al que conoció en el pasado y que hoy en la institución “no todos reman para el mismo lado”. Las balas del atacante apuntan claramente al dividido directorio de Blanco y Negro, mesa que protagoniza una disputa fratricida entre Gabriel Ruiz-Tagle y Aníbal Mosa. Un conflicto de poder que no hace más que perjudicar al club con el constante juego de las zancadillas de uno y otro bando.

Aunque en lo deportivo no rindió y claramente el jugador tampoco es el mismo de hace diez años, Barrios no equivoca el análisis, afirmando también que otra de las motivaciones para partir tienen que ver con que para él son cosas que lo incomodan y no se pueden dejar pasar. Aunque no las explicitó, la molestia del delantero apunta al sector más poderoso del camarín albo, un grupo que, según entiende el argentino-paraguayo, goza de privilegios que no se condicen con los de un jugador profesional.

Así está la interna del Cacique en este fin de temporada: un club fracturado en lo dirigencial, sin un proyecto claro, con paupérrimos resultados deportivos en la competencia local y con un vestuario de difícil gestión para el entrenador que llegue.

En ese oscuro escenario, ¿qué pretenden Ruiz Tagle y Mosa con su disputa accionarial? ¿Acaso no entienden que Colo Colo es un patrimonio nacional cuyo manejo no puede estar supeditado a unos pesos más o menos a la hora de arrasar con los paquetes accionarios? La inestabilidad institucional no da para más en el Cacique. Ninguna empresa puede salir adelante con una cúpula de poder en constante conflicto y contraposición. Si los albos quieren ser otra vez una institución insignia del fútbol chileno, requieren con urgencia una tregua definitiva en su línea de mando.

Basta de guerra de trincheras, dejen trabajar tranquilo y denle autonomía al gerente deportivo para que encauce un proyecto a mediano plazo, depure el desbalanceado plantel, potencie las series juveniles y encuentre al técnico “ganador, con personalidad, trabajador e idóneo” que Ruiz-Tagle y Mosa andan buscando.

En todo caso, no se hagan ilusiones. Con ese caos en el directorio, ni Guardiola los saca del hoyo.

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