Nadal es finalista en el Masters 1000 de Roma e irá por su décima corona en Italia

Nadal al servicio contra Opelka, una de las claves de la victoria de hoy. (REUTERS/Guglielmo Mangiapane)

La leyenda de Rafa en el polvo de ladrillo no para de agrandarse. En su partido 500 en tierra, venció a Reilly Opelka por doble 6-4 y jugará su final número doce en la capital italiana.


Rafael Nadal (3°) vuelve a la instancia decisiva del Masters 1000 de Roma. Una marca rutinaria a estas alturas, pero que valida una vez más la leyenda del balear en el circuito. Será la duodécima vez que jugará el partido por el trofeo en la capital italiana, teniendo la gran opción para lograr el doble dígito y lograr su décima corona en la arcilla romana. Lo consigue tras vencer al estadounidense Reilly Opelka (47°) por doble 6-4 en su partido 500 en polvo de ladrillo. Historia pura.

El español jugó con el manual bajo el brazo. Inteligente, oportunista. La lógica decía que con un quiebre bastaba, algo que parece sencillo, pero que ante jugadores como Opelka es todo un desafío. El estadounidense de 23 años es uno de los mejores sacadores del tour, haciendo gala de una escuela capa caída como la norteamericana. Nadal salió mentalizado en aprovechar cuando apareciera la opción y no dudó. Fue en el dos iguales, un premio para el tenis perfecto que venía haciendo el ganador de 20 Grand Slam. Con esa ventaja bajo el brazo, hizo gala de su maestría y solo se preocupo de cuidar sus saques, logrando llevarse el primer parcial por 6-4.

Puño apretado y al siguiente set con la misma consiga. Una que llegó temprano, cuando recién llevaban dos juegos. Rafa trabajólico, respondiendo desde muy atrás e intentando cambiar siempre el plan, obligando a Reilly a tener que improvisar en cada punto. Por su parte el de Manacor extremadamente prolijo con su servicio, un golpe que muchas veces es el que más problemas le da. Solo perdió un punto en sus primeros cuatro juegos de servicio. Una estadística que si das sin nombre, todos apostarían a Opelka. Pero no, hoy era el día del rey de la tierra. Cerró el segundo parcial, al igual que el primero. 6-4, un solo break. Hay puntos que valen mucho más que el resto.

Con esto Nadal vuelve a una final del Masters 1000, tras un 2020 sin alcanzar esa instancia. Allí esperará a Novak Djokovic (1°) o Lorenzo Sonego (33°), la gran sorpresa del torneo. De ganar el domingo, su leyenda se seguirá agrandando en el polvo de ladrillo. Una que parece nunca terminar de sumar capítulos.

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