Orión contraataca

El arquero comparece para desmentir sus presuntos dichos racistas a Beausejour y anuncia acciones legales contra los que le acusan. Cuatro antecedentes registra el fútbol chileno por sanciones ante insultos xenófobos. Eso sí, denunciados.


“Me gustaría informar que iniciaré acciones legales contra todos los que han insinuado que yo he hecho y dicho cosas que no fueron así. Acciones contra los que han mentido y me han querido hacer daño”. El que habla es Agustín Orión (36), arquero de Colo Colo. Y lo hace enfadado. Un elemento disuasorio más con el que cuentan los que creen que el arquero insultó en términos xenófobos a Beausejour el domingo, en el Superclásico, que alimentan dicha versión por detrás, pero que no se atreven a denunciarlo en alto. El jugador presuntamente afectado ya ha dicho que no quiere filtrar ese tipo de cosas, o que no escuchó. La U y la ANFP revisan las imágenes, pero no se atreven a dar el paso.

Tienen dos años para pensárselo, eso sí, el plazo que concede la legislación deportiva chilena para denunciar este tipo de conductas antes de que prescriban. La pena que se arriesga por insultos racistas es de entre cinco y diez partidos, en virtud del Artículo 63, letra D, del Código de Procedimientos y Penalidades de la ANFP. Pero si no hay denuncia, el Tribunal de Disciplina no puede intervenir. Así lo asegura Exequiel Segall, el presidente, que reconoce que el incidente de la discordia no se revisó en la reunión del martes: “Se revisaron con detención las incidencias relacionadas con los hechos denunciados por el árbitro, pero ese episodio en concreto del que usted me habla, no se denunció”.

El caso sigue en el limbo. Y Orión pasa al ataque: “Ahora se van a tener que atener a las consecuencias. Hay gente que se equivocó y va a tener que pagarla. Voy a ir hasta las últimas consecuencias”, dispara. “Lo que yo digo ahí, queda ahí, es mi problema con él, pero no fue en absoluto lo que quieren decir que dije”.

Precedentes

El 27 de mayo de 2007, al término del duelo en el Monumental entre Colo Colo y la UC, el entonces futbolista albo Arturo Sanhueza fue castigado con un partido de sanción por dirigirse a Del Solar, DT cruzado, en los siguientes términos: “peruano concha de tu madre, muerto de hambre”. El árbitro del encuentro, Carlos Chandía, lo hizo constar en su informe, y tras revisar las imágenes el volante albo fue sancionado. En esa época, el código chileno no incorporaba aún la reglamentación FIFA. Y Sanhueza, que pidió perdón reconociendo su error, sólo cumplió una fecha de castigo.

El 27 de marzo de 2010, Matías Manrique, jugador de Ñublense, llamó a Giovanny Espinoza, futbolista de Unión, “mono come bananas”. Tanto el árbitro del partido como la ANFP, presidida entonces por Harold Mayne-Nicholls, elevaron una denuncia al Tribunal. El central argentino, que también pidió perdón, recibió el castigo mínimo incorporado por las directrices FIFA: cinco partidos.

Finalmente, en el aciago mes de noviembre de 2014 y en un lapso de una semana, Iquique, primero, y O’Higgins, más tarde, fueron condenados a disputar dos y un encuentro, respectivamente, a puerta cerrada por los insultos de índole racista proferidos por su hinchas hacia el venezolano Emilio Rentería. Los jueces de ambos encuentros y el directorio de turno de la ANFP, encabezado por Jadue, hicieron la denuncia.

“Sin pronunciarme si hay o no claridad sobre el hecho puntual, el tribunal considera que cuando hay eventuales acciones de cierta gravedad deberían ser denunciadas oportunamente”, acierta a finalizar, en tono salomónico, Segall, antes de reconocer, a la luz de los antecedentes: “Históricamente, siempre que hubo denuncia, fueron sancionados”.

Seguir leyendo