Sonia Dauger: “El nacionalismo es cada vez más visible en Francia”

La realizadora del documental Les Bleus, que retrata al multicultural seleccionado galo de 1996 a 2016, revela los conflictos que subsisten en el finalista de Rusia 2018 y el impacto social que ha tenido en el país.


Las banderas flamean en las calles de París. La participación del seleccionado que conduce Didier Deschamps tiene en vilo a los 67 millones de franceses, quienes se ilusionan con repetir la historia de 1998, cuando de la mano de Zinedine Zidane sumaron su primer título mundial.

Hoy, el extremo nacionalismo que divide al país parece haberse tomado un descanso. Francia, por un momento, parece ir en una sola dirección.

El documental Les Bleus, une autre histoire de France (Los Azules, otra historia de Francia) resume los conflictos que ha enfrentado el aspirante al título desde 1996 a 2016. Exhibe diferentes experiencias que oscilan entre el éxtasis de conseguir la Copa del Mundo, hasta el ridículo cabezazo de Zinedine Zidane en la final ante Italia, en Alemania 2006. En esta cinta, los creadores Pascal Blanchard, Sonia Dauger y David Dietz, intentan reflejar que el fútbol no es un circo inocente, sino una herramienta más de manipulación social. “El deporte es política” afirma Lilian Thuram. “Si ganan son los negros, blancos y árabes. Y si pierden son chusma extranjera”, se lamenta Eric Cantona.

En conversación con La Tercera, Sonia Dauger (39 años), directora y escritora del guión del documental que exhibe Netflix, analiza el momento de la selección de Francia. No deja atrás las diferencias que hoy siguen acechando a un país que llega lleno de ilusión a la cita del domingo en Moscú.

¿Cuáles son las conclusiones que saca del documental con el actual momento de la Selección?
Mis conclusiones: el deporte, y particularmente el fútbol, son muy políticos, porque es el reflejo de nuestra sociedad. Nuestro filme, creo, muestra sobre todo cómo el equipo de Francia ha visibilizado el tema identitario que ha estado presente a nivel político y social durante estos últimos 20 años.

¿El triunfo de Deschamps es un triunfo del nacionalismo extremo?
No, no lo creo. Los franceses jamás han sido muy nacionalistas. Ellos son muy críticos respecto de Francia. Y antes de la Copa del Mundo, muy críticos respecto del equipo de Francia y de Deschamps. Los franceses son bastante pesimistas, gruñones, nunca están contentos. Ellos no se quieren mucho… pero el nacionalismo es cada vez más “visible”. Se ven cada vez más banderas francesas en las ventanas, las personas que cantan La Marsellesa sin razón aparente… Antes, no se veía eso. Pero no es extremo. No todavía.

¿Puede profundizar el tema de las diferencias entre Deschamps y Zidane?
En principio, el primero es un ‘besogneux’ (’hombre que trabaja duro’), el segundo es un genio!! El primero habla y grita mucho, el segundo habla muy poco. Ellos son de personalidades diferentes. Deschamps tiene menos carisma que Zidane, él es menos querido por los franceses. Ha tenido que trabajar y ganar para imponerse. Zidane es adulado en Francia. Es un Dios. Como Maradona en Argentina. Lo que él ha hecho con el Real Madrid como entrenador refuerza esta admiración sin límites de los franceses por ‘Zizou’. Ellos tienen, de todos modos, un punto en común: pertenecen a la generación que ganó la Copa del Mundo en 1998 y la Euro en 2000. Ellos son actores muy poderosos hoy en el seno de la Federación Francesa de Fútbol (en especial si jóvenes como Thierry Henry han sido descartados).

¿Por qué Benzema fue marginado? ¿Racismo? ¿Nacionalismo?
Creo que Benzema tiene razón cuando dice: ‘Deschamps cedió a la presión de una parte racista de Francia’. Los franceses no lo quieren mucho (a Benzema). Él viene de los barrios pobres, del ghetto. Él es de origen argelino y habla del amor por el país de sus padres. Además, no es muy agradable, pese a que es un gran jugador. Deschamps no quiso problemas con la prensa, con la opinión pública francesa, con la Justicia. Él ha preferido separar del equipo a aquél que puede generar problemas, pero concretamente, Benzema nada ha hecho. La Justicia lo ha declarado inocente (N. de la R.: por el caso de extorsión sexual que afecto al delantero Mathieu Valbuena). Deschamps ha considerado que la presión alrededor del jugador era demasiado fuerte. Pero esta ‘presión’ revela, desde mi perspectiva, un racismo latente muy grave.

¿Qué simbolismo les da a las banderas de Argelia que están presente en los partidos de Francia?
Esas banderas argelinas son un símbolo de que Francia es un país multicultural, un crisol cultural, con muchas personas que vienen de otros lugares y en particular de África. Los argelinos son personas muy orgullosas de su país, y yo encuentro que está muy bien que ellos saquen las banderas en los estadios de Francia. Ellos quieren decir que se puede ser francés y argelino al mismo tiempo; se puede ser francés y venir de Argelia. Se puede amar a Francia y amar a Argelia. La mezcla es el futuro del mundo. En Francia, muchas personas no lo aceptan, pero es inevitable.

¿El éxito de Deschamps le permitirá a una figura como Zidane dirigir a Francia en el futuro?
Zidane será seguramente el seleccionador de Francia en 2020, pero no creo que lo sea gracias a Deschamps. Los jugadores que ganaron en 1998/2000 son muy bien vistos en Francia. Son héroes. Y entre ellos, Zidane es Dios. Cuando él sea seleccionador, el trabajo de los medios de comunicación será complicado : Zidane es intocable. Pero es verdad que Deschamps es el primer seleccionador nacido de esa generación que ha sido tan eficaz, porque Laurent Blanc estuvo muy mal antes que él.

¿A Deschamps le importa más tener un buen futbolista o un futbolista cantando la Marsellesa?
Deschamps quiere ganar, por lo que él pone todas las chances de su parte. Para evitar los malentendidos con la prensa, con los polemistas de derecha, con la fachosfera a la que la gusta hacer embrollos… Él pide a sus jugadores comportamientos ejemplares, como cantar La Marsellesa, pero es algo calculado, es para tener un ambiente pacífico, para poder trabajar tranquilamente y para que la polémica permanezca fuera del equipo de Francia.

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