El terror de la U crece

caputto b ok

Frustración y silencio. Pena. El camarín de los azules sigue recibiendo golpes, con la amenaza de la B encima. La nueva derrota en el Monumental refuerza los fantasmas




La frustración era evidente en el rostro de todos los azules. Roberto Tobar acababa de marcar el final del partido y el resultado era el de siempre. O el que ya es costumbre en las últimas dos décadas: derrota en la casa del archirrival y un maleficio imposible de romper. Los laicos ofrecieron una mejor cara. Al menos mejor que en este pálido y olvidable 2019. Pero fueron nuevamente incapaces de ganar en Pedreros, como no ocurre desde aquella recordada tarde de septiembre de 2001, hace ya largos 18 años.

El encuentro, eso sí, fue disputado en todas las zonas de la cancha y no se decidió hasta la última jugada, con el cabezazo de Barroso. Fue un segundo maldito para los universitarios, suficiente para acrecentar la pesadilla estudiantil. Tras unos instantes de reunirse en el centro de la cancha, prácticamente en estado de shock, todos los azules dejaron la cancha mirando el piso, masticando la rabia. Jean Beausejour (el único que fue a saludar a Paredes) maldecía al aire junto a Johnny Herrera. La imágenes de TV lo delataron encolerizado por los descuidos finales. Recriminando al que se le cruzara. Tal vez por una nueva caída ante los albos. O tal vez a sus propios compañeros. A esas alturas no importaba. Lo único que retumbaba en los oídos de los jugadores azules era la voz unida de 40 mil colocolinos: "¡El que no salta, se va a laB!".

Pero la U jugó bien a ratos, aunque terminó sucumbiendo. De hecho, por primera vez en 30 partidos contra Colo Colo en el Monumental se fue al descanso en ventaja. Un dato relevente: 16º partido del campeonato en que la U se pone en ventaja y no gana. Por lo mismo, la desazón se hacía más evidente en cada paso rumbo al túnel de salida.

Ya en el vestuario, el silencio se apoderó del plantel azul. Nadie habló ni se recriminó nada. No había palabras. Pero el rostro desencajado y apesadumbrado de la directiva presente en el lugar (Navarrete, Conca y Goldberg) daba luces claras del sentir institucional.

"El resultado es inmerecido. Fuimos, empujamos, buscamos. No merecimos perder", dijo Hernán Caputto después del duelo, pasando de cualquier autocrítica. "El equipo tuvo coraje y carácter. Eso es lo que buscamos", añadió el director técnico, intentando destacar las cosas positivas.

"Estamos en zona de descenso, pero tenemos que seguir luchando. Hay que pelear todo lo que queda", agregó el estratega, dando cuenta de que sí sabe dónde está y que, en los próximos siete encuentros, se juega junto a la U la permanencia en la Primera División.

El momento es crítico para los universitarios, pero todavía queda una esperanza. Así al menos lo dejó en claro también Beausejour, el único con lo necesario para enfrentar a los medios tras una nueva aventura fallida por el Monumental. "Jugamos mejor, pero perdimos. El análisis es malo", dijo el zurdo con sensatez. "Nos duele mucho, pero tenemos que pasar página. Tenemos partidos muy importantes. Yo todavía creo que podemos quedarnos en Primera", sentenció.

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