Tomás Ianiszewski: “En Chile a nadie le pagan por jugar rugby”

El fullback entrena para un deporte que no le genera réditos. El autor de la patada en Uruguay, convive con el amateurismo del rugby y los estudios.


La patada que lanzó en Uruguay, en mayo, en el épico triunfo de la selección chilena de rugby fue el punto de éxtasis para los Cóndores. Tomás Ianiszewski (26) decretó con su derecha el 20-22 con que se rompieron 47 años sin victorias en Montevideo. Un día en el que Chile reafirmó su crecimiento en un deporte que aún mantiene tintes amateur.

El fullback de los Old Locks es el menor de cinco hermanos, “todos rugbistas”, por lo que no le quedó otra opción que dedicarse a la ovalada. Sin embargo, la ingeniería comercial es parte de su doble vida, pues Chile aún está en vías de profesionalizarse. El 15 de los Cóndores XV atiende a La Tercera en la cancha donde dio sus primeros pasos, en el Wenlock School de Las Condes.

¿Es posible dedicarse a esto?
Sí, pero no es ciento por ciento nunca. Tiene un lado amateur en Chile y por eso tenemos que estudiar. Para mí, el rugby ha estado toda la vida, me crié en familia rugbista.

También estudia.
Estoy terminando ingeniería comercial y también trabajando, es como una doble vida al final. En Chile es imposible dedicarse profesionalmente, no hay nadie que le paguen por jugar, por lo general la gente paga para hacerlo.

¿Y cuando juegan por la Selección?
Nos pasan la ropa para jugar, los pasajes y la estadía en los viajes. No pagamos nada cuando viajamos.

¿Chile está lejos de profesionalizarse?
Sé que hay planes e ideas de gente que quiere profesionalizar. El camino es largo, hay que partir con pequeñas cosas, como la indumentaria o mejorar las facilidades que tenemos los jugadores. Nosotros trabajamos como profesionales, entrenando casi todos los días, pero ajustando los tiempos a nuestras vidas.

¿Ha pensado salir a jugar al extranjero?
Nunca lo he descartado, he tenido ofertas de equipos o mánagers interesados, pero como estoy terminando mis estudios me enfoqué en eso. Me queda este año, estoy casi trabajando, entonces irme ahora no sería bueno para mi lado profesional.

Es decir, tiene que elegir entre estudios o el deporte.
Sí, pero elegir el profesionalismo en el rugby sería irme de Chile. Soy amante de mi país, me encanta vivir acá y sería tomar otra decisión. Cuando juego por los Cóndores, es un orgullo enorme. Lo mejor que puedo tener, lo que me llena y emociona. Juego por la gente, mi familia, amigos y mi club. Es algo que me completa.

¿Qué le entrega el rugby?
Es un deporte de muchos valores, de caballerosidad y honor. Tiene muchas cosas que al final te ayudan en el crecimiento personal. Por ser rugbista tengo muchas cualidades que me sirven en hartos ámbitos de la vida. Nos hace más conscientes, con muchos más valores.

¿Es correcta la frase típica: “Es un deporte de hooligans practicado por caballeros”?
Se dice harto eso, pero es verdad. Sería fácil verlo por el lado de la violencia y el roce, pero los valores en son fundamentales. Comparto esa frase y creo que es fundamental, para que siga creciendo, que se viva así: caballeros jugando un deporte de contacto, fuerte, pero dentro de las normas y el honor de respetar al rival y a tu equipo.

¿Eso se lleva a la cancha?
Todo queda ahí, peleas y discusiones. Afuera todos somos amigos, tratamos de hablar lo que más podemos. Hay ciertos equipos con los que te llevas mejor que otros. Nosotros no nos llevamos muy bien con Uruguay, pero todo queda ahí.

¿A qué se debe esa relación?
Siempre hemos tenido una rivalidad importante, es el principal equipo que hay que derrotar para ir a un Mundial. Es como el archienemigo, al que le quieres ganar, sobrepasar y le vas a pelear todo. Los partidos son una guerra.

Entonces, se celebró doble en Montevideo.
Fue una alegría enorme, una de las mejores victorias en años. Sentir haberles ganado allá fue espectacular, todos estábamos felices, la fiesta duró hasta el lunes. Era un sentimiento como de Año Nuevo.

Le tocó hacer la patada en el último segundo.
Pensé mucho en mi familia, en mi gente, en mis sobrinos pequeños de un año. No había otra opción que meterla. Era pasarla y ganar o pasarla y ganar. Se me da el mérito a mí, pero la tocaron todos en la jugada del try, fue algo de todos.

¿Qué le falta al rugby chileno?
Me gustaría que tuviéramos un estadio, algo importante para la Selección, y que se llenara todos los partidos. Sabemos llevar la presión de jugar con mucha gente.

¿Es posible llegar a un Mundial?
Es una meta que tenemos como Selección y para eso estamos trabajando. Todo lo hacemos para dar lo mejor posible y llegar a un Mundial. Es lo que tenemos que hacer como chilenos dentro de nuestro amateurismo y las dificultades de la vida laboral. Tenemos un equipo que se está armando, con mucha gente nueva, joven, lo que es bueno.

¿Cómo está Chile con respecto a las potencias del continente?
Muy lejos todavía, ellos tienen estructura profesional. Los que juegan afuera de los Cóndores traen ese profesionalismo y nos aporta mucho. Argentina tiene una estructura y muchos jugadores de donde sacar; falta harto para eso, pero vamos hacia allá.

¿Cómo se les puede igualar?
Que las instituciones, municipios y colegio lo fomenten. A diferencia de algunos deportes, cualquiera lo puede jugar. El alto, el flaco, el gordo, el chico. Es un deporte súper inclusivo, donde creas valores y carácter, te da muchas cosas para la vida posterior.

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