Ignacio Romo

Ignacio Romo

Analista español experto en atletismo y médico.

El Deportivo

Un crono descomunal

Una carrera para la historia. La hazaña de Eliud Kipchoge en el Maratón de Berlín pasa por derecho propio a ocupar un lugar de oro en la historia del atletismo. Batir un récord de maratón por más de un minuto es un logro descomunal, un hecho histórico. La del keniano es una marca que se sitúa al lado de la cabalgada de 9,58 segundos de Usain Bolt (también logrados en Berlín) o del salto de 8,90 metros de Bob Beamon en México 68.

Kipchoge odia los límites. Se mostró muy dispuesto a lanzarse al reto de las dos horas, el experimento que los cerebros de Nike organizaron para tumbar la barrera de las 2.00’00” en el circuito de Monza, una prueba en condiciones artificiales, con liebres que salían y se retiraban, en un recambio imparable, con una pantalla que cortaba el viento. Fue un experimento a tumba abierta, fuera de las reglas de homologación de la IAAF. Estuvo a punto de lograrlo con 2.00’25”.

En Berlín todo ha sido legal. Su crono de 2.01’39” ha sido logrado dentro de las normas de la Federación Internacional y desafía toda la lógica. Nos habíamos acostumbrado a que los récords de maratón fueran rebajados por unos pocos segundos, como cuando Sergei Bubka elevaba, rodaja a rodaja, centímetro a centímetro, la plusmarca mundial de salto con pértiga. Pero Kipchoge, el atleta sin límites, el hombre que ha llevado su descomunal talento de la pista al asfalto, aventajó ayer en medio kilómetro a la plusmarca anterior, un margen sin precedentes.

Su gesta ha sido única. Ha recorrido los últimos 17 kilómetros solo y ha completado la prueba en negativo, corriendo más rápida la segunda media maratón (60’33” frente a 61’06”) que la primera. Eliud Kipchoge ha volado en el tramo final y ha corrido más rápido cuando las liebres le dejaron solo. Es ya el mejor maratoniano de la historia. Sin discusión.

Seguir leyendo