Un hundido Maripán se transforma en la imagen del dolor chileno

El defensor, que venía de una discreta actuación en la igualdad frente a Argentina, cometió el penal que le permitió a los bolivianos conseguir la igualdad cuando restaban pocos minutos. El juez Aquino, otra vez en la mira de la Roja.


“No fue penal, no fue penal”, grita un desesperado Guillermo Maripán. Éber Aquino, el juez del encuentro, escuchaba y miraba la pantalla del Var. Y una vez revisada la jugada, con los gritos de un desaforado César Farías, quien pedía la pena máxima, el paraguayo no dudó en cobrar la pena máximaa. El defensor de la Roja desvió el balón con la mano tras un tiro de Martins.

Guillermo Maripán firma su peor doble jornada eliminatoria por la Roja. El espigado defensor estuvo lejos del nivel que exhibe semana a semana en Mónaco. Ayer, pese a no tener mucho trabajo, por la presentación defensiva del elenco altiplánico, cometió un penal que terminó quitándole los tres puntos al equipo de Lasarte.

A Maripán se le veía nervioso. Quería, de alguna manera, recomponer su imagen. En la memoria del Memo aún seguía latente su presentanción frente a Argentina. En la igualdad en el duelo jugado en Santiago del Estero, el defensor ya se había visto superado por la ofensiva transandina. Lautaro Martínez lo hizo ver lento, impreciso y hasta nervioso. Al Toro del Inter de Milán le cometió el penal, que en ese momento significó la apertura del equipo que conduce Scaloni. Luego Alexis pondría el empate definitivo.

En San Carlos, Maripán volvió a ser el villano. Su imagen, una vez finalizado el encuentro, resumió el dolor del Equipo de Todos. Se desplomó en las mismas canchas en las que se formó como futbolista. Se tomó la cabeza y se tapó la cara, como queriendo desaparecer de la cancha. El primer en intentar levantarlo fue Sierralta. Luego fue el turno de Claudio Bravo, el capitán, quien corrió toda la cancha para levantarlo e intentar consolarlo en una jornada que seguramente el defensor querrá olvidar. “Vamos muchacho, con la cabeza arriba”, repitió, en más de una oportunidad, el guardameta.

Maripán, en sus redes sociales, ya había realizado una autocrítica. Sabía que debía levantar su nivel. ”En el alto rendimiento se toman decisiones al límite y a veces cometo errores”, dijo. Gracias a los que apoyan y vamos que esto sigue, jamás ha sido fácil y voy a seguir luchando como siempre! Chile tiene que estar en el Mundial», agregó.

En tanto, la presencia del juez Éber Aquino no pasó inadvertida para los jugadores de la Roja. En la memoria de los seleccionados seguía latente el polémico arbitraje del paraguayo en la caída frente a Uruguay, en Montevideo.

Los jugadores de la Selección, de entrada, cayeron en discusiones con el árbitro. Este último, a ratos, demoraba en demasía el juego, lo que provocaba la molestia de los futbolistas locales. El penal cobrado a los 78′ terminó por desatar la furia de Gary Medel, quien fue amonestado por sus reclamos.

En las redes sociales, el primero que hizo presente su molestia fue Marcelo Díaz. “Estimados señores de Conmebol ¿cómo es posible que, sabiendo los antecedentes e inconvenientes previos con el juez Aquino, nuevamente lo pongan a dirigir un partido de Chile? Mostremos seriedad de una vez por todas, mas allá de las capacidades que él tenga”, señaló el jugador de Racing.

Minutos más tarde se le sumó Iván Zamorano: “Conmebol ¿Otra vez este mismo ladrón del partido con Uruguay? Aquino no puede ser. Más seriedad por favor”, se quejó el otrora goleador.

Una vez finalizado el duelo, Claudio Bravo también se sumó a los cuestionamientos sobre el juez. “Desde mi punto de vista no me parece penal. Me llama la atención es que nos vuelva a tocar el mismo juez que en Uruguay. Fue castigado y nos volvió a tocar”, cerró Claudio Bravo.

Charles Aránguiz vuelve a tomar un rol protagónico en la Roja. En silencio, como acostumbra durante toda su carrera, el Príncipe guió los caminos de una Selección que sufrió más de la cuenta para poder vencer a Bolivia en San Carlos de Apoquindo.

Es que cuando las gambetas de Alexis parecían no incomodar a la Selección boliviana, el nacido en Puento Alto se vistió de habilitador para que apareciera su compañero del mediocampo para batir a Carlos Lampe. Erick Pulgar, el mismo que se asocia continúamente con Charles, aprovechó una precisa habilitación de jugador de Leverkusen para desviar el balón con la cabeza y provocar la locura en la banca de Lasarte.

Aránguiz y Pulgar, más allá de las ganas del equipo de ir siempre para adelante, fueron los dos hombres que siempre.

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