Unos All Blacks de pura raza

No es la mejor selección de Nueva Zelanda, pero sí la primera en usar el ‘haka’. Compuesta únicamente por maoríes, solo juega exhibiciones y casi siempre gana. Ayer realizó su primera práctica en Santiago.


Para Chile no es un partido cualquiera, ni una visita que deba pasarse por alto. El próximo sábado, el estadio San Carlos de Apoquindo dejará por un momento el fútbol para concentrarse en el rugby. Los Cóndores XV recibirán a los Maori All Blacks, el equipo étnico de Nueva Zelanda, donde el juego de la ovalada forma parte de la identidad del país oceánico.

Si bien no se trata de la primera selección nacional -los All Blacks-, es un equipo que bien puede plantarse en plano de superioridad ante muchísimos rivales, como lo hizo ante el mundialista Estados Unidos, al que aplastó por 59-22 ante 30 mil personas en Chicago, el 3 de noviembre. O que lo diga Brasil, a estas alturas de similar nivel que Chile, que cayó 3-35 en Sao Paulo ante estos hombres de negro que no pueden jugar partidos oficiales, solo amistosos.

La definición de este quince es simple: reúne únicamente jugadores con pertenencia a alguna de los clanes de la etnia maorí, algo así como que en Chile solo pudieran estar aquellos de descendencia mapuche.

Los Maori All Blacks son un equipo de rica tradición e historia. Surgidos en 1888 bajo el nombre de Nativos de Nueva Zelanda (New Zealand Natives team), en 1910 pasaron a llamarse a como son hoy conocidos. Fueron ellos quienes implementaron el tradicional haka por primera vez, pues es un rito de guerra que representa la tradición maorí más antigua, aquella que formó la actual nación neozelandesa con su influencia polinésica.

Por eso, también, la madrugada del domingo a lunes fueron recibidos en el aeropuerto de Santiago por una delegación de comuneros mapuches, que saludó uno por uno a los rugbistas y pidió a los espíritus ancestrales para que tengan un buen pasar en Chile, además de mostrarles trajes e instrumentos típicos de la cultura araucana.

Tras descansar luego del viaje, que llegó tres horas atrasado desde Brasil, los Maori All Blacks tuvieron su primer entrenamiento. Fue abierto al público y en la cancha principal de la Escuela Militar, adonde llegó un centenar de niños y jóvenes miembros de ramas de rugby de varios colegios de Santiago.

La práctica fue suave, una exhibición para sacarse el vuelo de encima y tener el primer contacto con el público chileno. Cuando la ovalada dejó de moverse, los jugadores se acercaron a la gente a firmar autógrafos y posar para fotos.

El sábado, además, será una oportunidad de ver en qué nivel están los Cóndores. El diagnóstico será más importante que el resultado. Así también lo cree el presidente de la Federación de Rugby, Jorge Araya. “Es muy importante que un equipo de ese nivel haga una gira por acá. Esperamos generarle más competencia a nuestros jugadores, que vivan en carne propia el alto rendimiento”, dice el directivo.

Comparando niveles, los Maori son todos profesionales y es tradicional que muchos integren en algún momento a los All Blacks, como sucede por ejemplo con Nehe Milner-Skudder (campeón mundial en Inglaterra 2015 y autor de seis tries en esa cita), quien iba a participar en esta gira, pero se lesionó un hombro ante Japón, precisamente jugando por la selección absoluta.
En el quince chileno, los rentados son apenas un puñado. “Este es un desafío inédito y un sueño para los jugadores”, explica Araya, esperanzando en ganar roce, porque si de puntos se trata, el ganador del sábado se conoce por adelantado.

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