Volviendo de las cenizas

Sampaoli gritó los goles de Nigeria, se reunió con sus ayudantes y diseñó cambios para la cita del martes que incluyen un nuevo arquero y una oncena con más juego. El técnico, cada vez más desgastado y sin un gramo de crédito, escenificó un encuentro de unidad con jugadores y dirigentes. Argentina trata de salir como puede de su descomposición.


A unos sesenta kilómetros de Moscú, en un pueblito llamado Bronnitsy, donde Argentina se concentra en este Mundial, un entrenador acostumbrado a cosechar éxitos y a distinguirse por su capacidad de fino estratega se pregunta y no se explica cómo desembocó en esta situación límite: con una de las grandes selecciones del universo futbolero y con el mejor jugador del mundo bajo su mando, se encuentra a un paso de despedirse de un Mundial en primera ronda y con el crédito casi agotado en sus propios jugadores y en la dirigencia de la AFA. “Jorge está destrozado”, decía una fuente próxima a Sampaoli, el hombre en cuestión. Todavía no había empezado Nigeria – Islandia…

Después del 2-0 que festejaron los africanos y que les agranda la posibilidad a los argentinos de saltar a octavos si vencen el martes a Nigeria y si los cálculos de la diferencia de gol le cierran en caso de que Islandia supere a Croacia, el rostro de Sampaoli empezó a entregar un semblante algo más positivo. Observó el Nigeria – Islandia en la cocina de la concentración junto a utileros y empleados de la AFA. Y por supuesto, fiel a su estilo sanguíneo, gritó los goles de Musa con fuerza máxima.

Así como la noche posterior a la goleada recibida contra Croacia eligió no cenar y prefirió irse a dormir a su habitación, esta vez Sampaoli sí comió junto a todos en el restaurant del Bronnitsy Training Centre. Posteriormente, mantuvo la primera reunión con su cuerpo técnico tras la paliza del jueves.

Ahí se consensuó en principio buscar un equipo con más juego y cambiar el arquero, que sería Franco Armani, figura en River, reclamado por los hinchas y citado de última, aunque nunca había sido convocado antes. El error histórico de Wilfredo Caballero, regalando la pelota en la salida, lo condenó y además dejó expuesto a Sampaoli por haberlo elegido como sucesor del lesionado Sergio Romero. Después, hubo una segunda charla entre todas las partes bajando un mensaje de unión: jugadores, cuerpo técnico y el presidente de la AFA, Claudio Tapia.

Sampaoli persigue el milagro de encontrar un equipo en pleno Mundial, aunque desde que asumió en Argentina jamás repitió la formación. Y está en problemas de verdad. Tantas idas y venidas, tantos desaciertos en los once iniciales y en los cambios durante los partidos, han desgastado su imagen al extremo en los propios jugadores y también en los dirigentes de la AFA.

Discusión con Beccacece
Encima, el Zurdo de Casilda también sufre una tensión total en el vínculo con su principal ayudante de campo: Sebastián Beccacece. Esa dupla que volvió a reunirse para esta aventura celeste y blanca no para de sumar cortocircuitos. El último fue en la penúltima práctica previa a Croacia: discutieron delante de los jugadores. Cuentan que Messi, Mascherano y compañía se miraban asombrados y se reían…

Episodios como esa discusión, sumados a la falta de respuestas que viene exhibiendo en decisiones puntuales, ha ido deteriorando a Sampaoli. Se dijo también que en el vestuario luego del 0-3 volvió a cruzarse en forma muy dura con Beccacece y que los jugadores le pidieron al casildense que no dirija contra Nigeria. Todas las fuentes consultadas por La Tercera en Bronnitsy aseguran que ninguna de esas dos situaciones sucedieron.

Los dirigentes de la AFA, a su vez, ya piensan en ver cómo se corta el vínculo con Sampaoli luego del Mundial, aunque se produzca el milagro del renacimiento. El desencanto es profundo. Esperaban a un revolucionario. Imaginaban que en Argentina produciría algo parecido a lo que dibujó en Chile. Y se encontraron con lo contrario. Le dieron todo: le firmaron un contrato a cambio de 2.200.000 dólares (supera los 3 millones si se agrega al cuerpo técnico), sparrings para viajar a cada gira y obviamente al Mundial, un avión exclusivo usado hasta por los Rolling Stones, una preparación previa en Barcelona, suspendieron un amistoso millonario en Israel y desembolsaron unos dos millones de dólares para acondicionar aquí la concentración de Bronnitsy.

Como contraprestación, la AFA y la Selección Argentina hoy padecen a un técnico que nunca dio la talla, que en ningún momento definió un estilo ni logró darle una mano al equipo y que está a punto de quedarse afuera del Mundial en primera ronda con un tal Messi entre los once.

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