Javier Goldschmied, director de programación y producción de CHV: “Ahora hay muchas cosas que no entran en nuestra pantalla”

Felipe Vidal, Jean Philippe Cretton y Pamela Díaz conducen La noche es nuestra.

El ejecutivo habla de la nueva línea editorial que intentan impulsar en la señal y de haber perdido el Festival de Viña: “Quién sabe si en cuatro años llega el momento de volver”, dice.


Cerca de las oficinas de los productores ejecutivos de CHV, esos que crean y encabezan los distintos programas, está la de Javier Goldschmied, director de programación y producción del canal. A diferencia de los otros ejecutivos de la señal, Goldschmied optó por quedarse de ese lado, porque para él “es ahí donde está la cocina de todo, donde pasan las cosas”.

Lleva cinco años en CHV y poco más de cinco meses en la Dirección de programación y producción, área que en los últimos meses ha sabido de buenas cifras de sintonía -en lo que va de 2018 el canal sigue en el segundo lugar tras Mega, con 6,9 puntos de promedio en abril- y de cambios diversos. Muestra de ello es el alto rating conseguido por la transmisión de la Copa América femenina y el nuevo día de emisión que sumó el estelar Pasapalabra. Además, el bloque prime ha ido subiendo gracias al aporte de La divina comida y Alerta máxima, entre otros espacios.

Pero, en contraparte, al ejecutivo también le tocó enfrentar el cambio de identidad que instauró el canal en febrero, así como los despidos que vinieron luego de que la estación de Turner optara por dejar ir el Festival de Viña. En su primera entrevista, Goldschmied cuenta a La Tercera cómo han sido estos cinco intensos meses detrás de la parrilla programática del canal, relativiza el fin del programa Espías del amor y da detalles del regreso de su área dramática, en alianza con la productora Parox.

¿En qué fase se encuentra el cambio editorial de CHV? ¿Se ha materializado completamente?

Mi postura es que esto parte pero no termina nunca. Es un proceso que uno determina y que luego hay que monitorear. No termina nunca, las audiencias van cambiando. Aquí, hay un cambio conceptual de cuáles son los contenidos que entran, que es una definición más bien editorial y, aunque puede ser flexible, ahora hay muchas cosas que simplemente no entran en nuestra pantalla, aunque en el pasado les haya ido bien. No nos vamos a traicionar. Después de esa determinación, el trabajo es constante, eterno.

¿Y qué no entra?

Mucho está asociado a la composición de audiencia y al tipo de color que uno busque sobre los programas. ¿Qué no entra? Oscuridad, formas muy sangrientas de ver la vida. Una cosa es la contingencia y otra muy distinta es querer editorializar policialmente los contenidos. Sobre eso, nosotros hemos hecho un trabajo muy robusto en el matinal, en prensa y un caso concreto fue La jueza, que no es un contenido que a nosotros nos interese. Si bien es un contenido de servicio público, tenía un techo que ya se había tocado hace cinco años. No permite un crecimiento mayor del que ya tenía e incluso iba a la baja. Y su composición de audiencia estaba muy lejos de la afinidad que nosotros buscamos con esas audiencias. No es sólo que tenga rating. Hay programas que no tienen tanto rating pero tienen una composición de audiencia muy buena.

Hablando de rating, Caso cerrado, que también dejó CHV, ahora en Canal 13 marca muy bien.

Sí, es cierto, pero hay cosas universales que dependen de terceros, que son licencias. Son negociaciones que tienen que ver con terceros y si no hay acuerdo, y más encima hay otro participante que se lo quiere llevar y pagar lo que le estén cobrando, es problema del tercero, no nuestro. Caso cerrado, sí, le va bien, no sé cómo se vende, pero no es un contenido que permita un crecimiento. La doctora Polo no está en Chile, es un envasado. Entonces, entre tener Caso cerrado por equis plata, o ser un poco más creativos, y darle la vuelta, buscamos Casado con hijos. Y, de pronto, es otro canal.

Mencionó lo de los contenidos policiales, pero el matinal ha dedicado varias horas a ellos, subiendo su rating. ¿Cómo explica eso?

Un programa que dura cinco horas y media todos los días no puede estar ajeno a la contingencia, llámese policial, explosión del sanatorio en Concepción, etcétera. No puedes, porque la gente también te castiga porque piensa que no le quieres mostrar la realidad, que es algo les escondes. Está en la forma en que uno se la cuenta. La gente que está a cargo de esas noticias las abordan desde otro color, con otra opinión que no es la experta. Hablan desde el sentido común. Si no está cien por ciento justificado a nivel de contingencia, no lo llevamos.

¿Cree que el canal perdió mucho al dejar ir el Festival de Viña?

Raya para la suma, no. Hay una cosa emocional, de épica, de equipo, que obvio que se resiente. Nosotros sabíamos que los inicios de año iban a ser nuestros, muy conectados con la audiencia, pero hay otros productos que también marcan harto rating y que llegarán a nuestra casa para ayudarnos en esa sensación de pérdida, y que mucho tiene que ver con La Roja. ¿Si perdimos? Sí, perdimos por haber sido nosotros los que salvamos el Festival, ya que de alguna forma construimos un discurso distinto alrededor de lo que es el Festival. Lo dejamos muy arriba y esperamos que los que vengan sigan empujando para que crezca. Y quién sabe si en cuatro años más llega el momento de poder volver. Al principio fue duro, pero sabemos que también es el momento de que otros lo puedan hacer.

¿En qué etapa está el regreso del área dramática?

Estamos grabando. Acá en el canal nos gusta mucho ir de menos a más. Entonces, hablar hoy de área dramática es un poco aspiracional, porque no tenemos teleserie. No tenemos urgencias de aires, ni compromisos con contrato de actores que tienen que grabar. Lo que hoy estamos haciendo es ficción, preocupándonos de que los libros nos queden bien, contratando a los actores que quieran sumarse. Estamos preocupados de que nos quede bien esta primera teleserie con Cristián Arriagada, Paloma Moreno, Berta Lasala, Pepe Secall, Luciana Echeverría, Pipo Gormaz, Daniela Nicolás.

Tener en el prime programas de bajo presupuesto, como La divina comida, ¿es el modelo que estaban buscando?

En alguna parte es coincidente, y a veces no hay que ser tan pomposo ni tan grandilocuente para poder acercarse. No es necesario hacer programas tan caros para poder conectar. Hay que buscar programas que estén dentro del presupuesto del canal para que el negocio sea rentable. Y hay formatos como Pasapalabra que no tiene otra ciencia que ser un juego cercano. Hay un equilibrio entre costo y contenido.

¿Y a qué se debe la decisión de poner fin a Espías del amor y desvincular a su equipo? ¿A criterios económicos o el programa se aleja de la línea editorial que están reforzando?

No es que nosotros hayamos decidido ponerle fin a Espías del amor. Este programa cumplió con su proceso de grabación, de postproducción, sigue al aire y es una licencia que hemos hecho durante muchas temporadas. Para nosotros es un programa que sí está en la línea editorial del canal pero no está en lo inmediato en plan de producción. De hecho, hemos conversado que este programa podría tener otra temporada más adelante. En ese sentido, todo es parte de una mala información. Así también lo relacionado con las desvinculaciones, porque parte del equipo que hizo este programa sigue en el canal.

¿La Copa América femenina fue la primera piedra de su área deportiva?

No lo pensamos desde ahí. Para nosotros este era un atractivo independiente de si tenemos un compromiso con Qatar o con áreas deportivas. Fueron mundos paralelos. En un momento decidimos que estábamos muy fuera con temas deportivos. Este es un año importante en lo deportivo para CHV, y este campeonato lo tomamos más por las oportunidades deportivas que tenía estar Roja femenina, más que porque nosotros fuéramos a construir un discurso para empezar a decir ya teníamos un área deportiva. De hecho, nunca lo hicimos. Que estamos en un mundo en que nos estamos estructurando para poder tener todo lo que vamos a tener con Qatar, sí.

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