Columna de Óscar Contardo: Bitácora de un descalabro

Carabineros lacrimógena

Cuánta razón tenía el Presidente Piñera cuando en su discurso del martes 10 de diciembre nos alertaba sobre la facilidad con que, al menor descuido, la historia puede volver sobre nosotros, repitiendo los horrores de un pasado que de golpe se vuelve presente.



El martes 10 de diciembre el Presidente Sebastián Piñera encabezó la conmemoración del Día Internacional de los Derechos Humanos. Luego de hacer un rodeo retórico sobre el desarrollo del concepto en distintas legislaciones, el Primer Mandatario hizo un llamado a "fortalecer una cultura de derechos humanos que se anide en el corazón y en el alma de todos los chilenos, porque la naturaleza humana y la historia nos muestran que cada vez que dejamos un espacio o damos una facilidad se vuelven a repetir hechos dolorosos".

Eso dijo en la mañana del martes.

En la noche de la misma jornada, dos personas -un hombre adulto y una adolescente de 15 años- fueron gravemente heridas por bombas lacrimógenas lanzadas por carabineros durante las manifestaciones en Plaza Italia. Las bombas les dieron de frente, provocándoles un daño severo en sus cráneos. Hasta el cierre de esta edición los dos heridos se mantenían con riesgo vital.

Un día después del discurso del Presidente, Sergio Micco, director del Instituto Nacional de Derechos Humanos, informó que durante las manifestaciones de la tarde anterior hubo 14 casos de heridos por la acción de agentes del Estado. Micco sostuvo que "el instituto se basa en lo que ve, y lo que ha visto anoche es terrible. Realmente, esto tiene que terminar", y añadió que el miedo se estaba expandiendo y que eso le hace mucho daño a la sociedad civil chilena". Luego de escuchar al director del INDH leí que Fabiola Campillai, la mujer herida por una bomba lacrimógena mientras esperaba micro el pasado 26 de noviembre, les habría pedido a sus familiares que no salieran a la calle, porque era peligroso. Estaba aterrada. Campillai, tal como las personas heridas el martes 10 de diciembre, recibió el impacto de la bomba en la cara. Sobrevivió, pero quedó ciega.

El mismo día de las declaraciones desesperadas de Sergio Micco, Ciper publicó un reportaje detallando un hallazgo: Carabineros ha estado usando durante las manifestaciones un tipo de munición del que no hay registro en sus protocolos. El proyectil, conocido como "bean bag", está compuesto por una bolsa o saquito que en su interior contiene numerosas esferas de plomo del tamaño de una legumbre. "Los fabricantes advierten que no debe ser disparado a la cabeza, cuello, tórax ni columna vertebral, pues podría causar la muerte", explica el reportaje. Todo indica que ese habría sido el proyectil que el 28 de octubre le fracturó el cráneo a un hombre de identidad reservada durante una de las protesta. Aquel caso fue recogido en el informe de Human Rights Watch. La nota de Ciper recuerda, además, que hasta la fecha hay más de un millar y medio de personas que han sido heridas por perdigones desde el inicio del estallido.

El jueves 12 de diciembre y como reacción a los graves cuestionamientos sobre la institución, Mario Rozas, general director de Carabineros, anunció cambios en la estructura policial. En adelante, las llamadas Fuerzas Especiales serán conocidas como "reparticiones de control de orden público". En su discurso, Rozas informó, además, que en el proceso de modernización, Carabineros "le pedirá la ayuda a distintas instituciones, como INDH y Defensoría de la Niñez". Esto último resulta curioso, porque ambos organismos han sido los encargados de recoger las denuncias de violaciones a los derechos humanos incluidas en los informes internacionales, los mismos que Carabineros ha rechazado y cuestionado públicamente. En su reunión con la prensa, el general Rozas no hizo referencia a las denuncias sobre agentes químicos presentes en los gases lacrimógenos, sustancias que han provocado irritaciones y quemaduras entre manifestantes reprimidos por la policía.

El viernes 13 de diciembre en la mañana fue dado a conocer el informe de la alta comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos. El documento hace un contundente balance de los abusos cometidos por agentes del Estado durante la crisis. Además de incluir la información proporcionada por las instituciones locales, el equipo de la ONU recopiló denuncias y registró testimonios, entre los que se cuentan 24 casos de violencia sexual contra mujeres, hombres, niñas y un niño, en el contexto de las protestas. "La violencia sexual reportada -detalla el informe- incluyó violación, amenazas de violación, tratamiento degradante, comentarios homofóbicos o misóginos, golpes o actos que causan dolor en los genitales y manoseos". Después de conocer el documento de Naciones Unidas, el gobierno puso en duda la veracidad de los antecedentes, sugiriendo que podía tratarse de "noticias falsas".

Cuánta razón tenía el Presidente Piñera cuando en su discurso del martes 10 de diciembre nos alertaba sobre la facilidad con que, al menor descuido, la historia puede volver sobre nosotros, repitiendo los horrores de un pasado que de golpe se vuelve presente.

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