Entrevista a Paula Escobar: “No debemos tenerle miedo al cambio ni parapetarnos en las certezas que pensábamos tener”

Paula Escobar

Para la periodista y columnista de La Tercera, que acaba de lanzar Un mundo incierto, selección de las entrevistas publicadas en este diario, la pandemia ha marcado un parte aguas para la humanidad que obliga a una reflexión profunda. “Tenemos que acostumbrarnos a que el mundo que viene será muy distinto al que vivíamos”, asegura.




Reconoce que es difícil elegir una entrevista entre todas las que ha hecho en los últimos dos años. Pero puesta entre la espalda y la pared, nombra a Emmanuel Carrère. No sólo porque el autor de El Reino y Yoga es uno de sus escritores favoritos sino también por algo que dijo. “Él cuenta en su último libro cuando sufrió una crisis mental”, recuerda Paula Escobar, “y dice que con eso quería mostrar que los estados no son absolutos -los estados de ánimo, los estados de la vida- quería que la gente dejara de sentir que cada cosa que está pasando es absoluta, porque todo va a pasar, ese momento malo va a pasar y también los momentos buenos, es parte de la vida”. Y, para la periodista y académica de la UDP, si hay algo que debemos aprender, especialmente en el momento que estamos viviendo en Chile, es no apegarnos tanto “a cada momento, a cada episodio, dándole un tinte absoluto”.

Esa lección puede extraerse también de la lectura de su último libro Un mundo incierto, que reúne 30 de las entrevistas publicadas en La Tercera desde el inicio de la pandemia y que ofrecen una combinación valiosa y poco habitual de miradas de algunos de los más destacados intelectuales y pensadores de la actualidad, desde el historiador Peter Brown, a Yuval Noah Harari, o al sicólogo y lingüista Steven Pinker y la cineasta iraní Marjane Satrapi. Diálogos que como dice Escobar, conversan entre sí, ofrecen miradas diversas sobre temas comunes y, especialmente, agregan “una perspectiva global a los problemas que tenemos en Chile. “Muchas veces siento que los debates chilenos tienden a tener una carecterística de aislamiento, pero uno puede ver en el libro que gran parte de las discusiones que estamos teniendo son debates globales”, dice.

Libro Paula Escobar

¿Cuáles son esos temas que emergen de las entrevista, los temas que están marcando los debates actuales en el mundo?

En primero lugar como yo comencé a hacer estas entrevistas en marzo de 2020 cuando empezó la pandemia, ese tema es el primero que está, además, porque es una pandemia que no terminó. Al principio pensamos que duraría dos semanas, después un mes, después un año y la verdad es que ahora ya es una pregunta que ni nos hacemos. Es un parte aguas para la humanidad. La incertidumbre que ha significado con cambios y aceleraciones tecnológicas que no tienen vuelta atrás, con efectos políticos y en algunos casos, con la búsqueda de liderazgos muy fuertes y autoritarios que solucionen esta crisis de confianza. Y también la pandemia como un evento en que se nos caen ciertos supuestos, como dice el historiador Peter Brown. Teníamos ciertos supuestos y confianzas en nuestro modo occidental de administrar los problemas y la verdad es que esto superó todo. Y si bien la ciencia es la que más estelarmente se ha portado dando vacunas en tiempo récord, los sistemas de gobernanzas nacionales y globales no han dado el ancho para solucionar este problema. Por eso, primero es la pandemia. Y lo segundo, son las crisis sociales, ambientales y el debilitamiento de la democracia. Y de ahí se desprenden muchos otros subtemas. El sistema hoy requiere, y en eso hay coincidencia desde pensadores de derecha liberal en adelante, que con la globalización y con cómo están operando los gobiernos nacionales en entornos de polarización política, a las democracias les están costando mucho proveer soluciones y derechos a todos sus ciudadanos. Hay una clase media empobrecida que está obviamente muy dañada y hay más pobreza. Por lo tanto esas desigualdades y esas inequidades van trayendo problemas políticos como el surgimiento de los populismos, en el sentido de crear sensaciones de fatalismo, como dice StevenPinker. Para qué ir a votar, para que hacer nada, para que contribuir si no vale la pena porque esto está todo corrupto, lo que no es cierto, como tampoco lo es que ya no valga la pena y haya que desarmarlo todo y partir de cero.

Algunas de las entrevistas, como la de Harari, adelantan un mundo bastante inquietante, en especial por sus temores tras la experiencia en el control de la ciudadanía que ha dejado la pandemia. ¿Cuáles son los temores que ve en el futuro?

Yo coincido con Harari que antes de la pandemia uno de los mayores riesgos de la humanidad era toda la información que el Estado o las instituciones podían tener de nuestra privacidad y cómo nos podían extorsionar, manipular, sabían más de nosotros que nosotros mismos, con toda la información de nuestras vidas que brindamos a través de la tecnología. Hoy la única forma de estar seguro y tranquilo es no interactuar, pero te quedas fuera de todo un mundo si no lo haces. Es un problema que, estoy de acuerdo con Harari, en la pandemia se ha profundizado y acelerado. Hoy se debate mucho la obligación de las vacunas, ¿puede el Estado obligar a alguien? ¿Cuánto sabe el sistema sanitario de ti, de tus decisiones? Él además lo que pensaba era que gobiernos autoritarios, dictatoriales, podrían a través de toda esta invasión a tu cuerpo, saber y controlar a los disidentes sabiendo cuánto sube la frecuencia cardíaca cuando escuchas al líder. Ya no es necesario ni siquiera saber qué dijiste en twitter. Creo que otro riesgo que hace ver Harari y otros pensadores y que en Chile no lo hemos debatido es cuánto se ha acelerado la cuarta revolución industrial, que es finalmente cómo la automatización en algunos procesos va a dejar - según lo que se calculaba antes de la pandemia-, a un 40% de las personas en el mundo sin trabajo. Hay trabajos que van a tener que reinventarse y para eso las personas que están en la edad mediana hacia arriba van a tener que reeducarse, y no reeducarse en el sentido chino, sino aprender un nuevo oficio, aprender una nueva carrera, y la educación va a tener que adaptarse a trabajadores y trabajadoras que no han estado estudiando en sus vidas. Y que se hace con la gente que no encuentra trabajo. La pandemia ha sido un experimento en tiempo real y muchos países han dado Ingreso Básico Universal, el UBI que se llama, que antes era una idea absolutamente estratosférica, que Rutger Bregman, uno de los entrevistados también había puesto en uno de sus libros, Utopía para realistas. Pero era visto entonces como un señor loco, pero la verdad es que hemos visto esto de forma bastante masiva, como una idea que puede quedarse en algunos países.

Cementerio de Nuestra Señora de Aparecida en Brasil. AFP

¿Qué otros problemas cree ha dejado la pandemia?

Creo que todo lo que era vulnerable antes de la pandemia se ha vuelto aún más vulnerable. Los niños y las niñas obviamente. Gran parte de la pandemia la están pagando los niños y las niñas que tienen un desfase educacional enorme. Recordemos que en Chile una encuesta mostró que no llegaban ni al 60% de lo que deberían haber aprendido producto de no tener clases presenciales sumado a graves crisis emocionales, sicológicas, por no estar con sus pares y no tener todo lo que la escuela provee. Eso es aún más dramático en los niños de situación vulnerable donde la escuela le provee alimentación que no tienen en la casa, le provee la figura de apego de la profesora o profesor, en fin, un montón de infraestructura emocional, cultural, de salud, que no tuvieron. Los ancianos para qué decir. Cuánto tiempo los ancianos estuvieron encerrados y en realidad no era un tema. Las mujeres, otro grupo vulnerable. Las mujeres vivieron otra pandemia dentro de la pandemia con violencia intrafamiliar, la pérdida de trabajo. En Chile se perdió una década de inserción laboral de las mujeres. Lo mismo, todas las personas que no tenían un contrato de trabajo, que no tenían un trabajo formal, las personas que no tenían un sistema de salud que los protegiera. Todo ellos están mucho peor por la pandemia. Y en el mundo para qué decir. Es una pandemia que da como en el quiebre de las diferencias y de las vulnerabilidades y de las certezas.

Y tomando le pregunta que le hizo a casi todos sus entrevistados, ¿cree que el mundo aprendió algo con la pandemia?

Esa es una pregunta que yo hacía mucho y todos me decían ‘yo no tengo la bola mágica’ y te voy a tener que contestar lo mismo. Es muy difícil saberlo porque además la pandemia ha ido cambiando. Las cosas que nos preocupaban en marzo de 2020 son distintas ahora. Es todo muy dinámico y sabemos que todo puede volver a pasar. Mira lo que está pasando en Europa, los casos van subiendo y qué van a hacer, van a restringir o no van a restringir. Sabemos que tampoco es un hecho que no van a volver a haber cuarentenas, esperemos que no, pero tampoco podemos estar seguros de que sea así. Lo que sí creo que llegó y ya es un tema, es que es un mundo mucho más incierto. Todos los expertos en pestes dicen que ésta no es la última pandemia. Tenemos que acostumbrarnos a que el mundo que viene será un mundo muy distinto al que vivíamos. Y también nos tenemos que acostumbrar a algo que Peter Brown decía muy bien. El estudia la edad antigua tardía y como dice, quería estudiar esa época, ver que pasó ahí, y descubrió que había muchos más matices, que había mucha riqueza y mucha vitalidad. Y él dice que hay que recuperar la continuidad histórica y no tenerle tanto miedo al cambio. Quizá suena cliché, pero a los humanos el cambio nos produce mucho conflicto. Y como decía Peter Brown, especialmente a los grupos más privilegiados desde la época de los romanos y desde antes les produce más miedo y más ansiedad. Eso no ayuda a la adaptación. Los seres humanos nos caracterizamos como especie por adaptarnos y vamos a tener que ejercitar eso frente a un mundo que había vivido durante décadas con un relativo orden, extraño orden, pero orden. Un país como el nuestro que había vivido con ciertas reglas, ciertos parámetros desde el retorno a la democracia ahora han cambiado. Y no debemos tenerle tanto miedo al cambio ni parapetarnos en las certezas que pensábamos tener.

La estatua del cirujano James Marion Sims fue erigida en el Central Park de Nueva York en 1934. Desde hace varios años distintos grupos de activistas, médicos e historiadores han pedido su retirada.

Peter Brown es también muy crítico al revisionismo histórico porque se puede terminar creando un mundo donde todos piensen igual, un mundo que se parece más a 1984 que a una utopía liberal. ¿Ve esos riesgos totalitarios también aquí en Chile?

Como todos los temas, el tema de la cultura de la cancelación, del negacionismo, es un tema global, de debate, de discusión, de conflicto, en todas partes del mundo. Coincido mucho con Peter Brown, uno puede no estar de acuerdo con lo que hizo su abuelo pero uno no va a borrar a su abuelo de su vida, ni avergonzarse de sus abuelos, o bisabuelos o tatarabuelos y esconderlos, es como algo que no forma parte del repertorio de un adulto que ya debe haber desarrollado su propia identidad y entender lo diferente que es de aquellos que estuvieron antes que uno. Pero a la vez valorar lo que hicieron bien y no estar en ese conflicto que es más propio de la adolescencia, de tratar de encontrar que uno es mucho mejor que quienes lo antecedieron. Ese impulso y esa pulsión por demostrar la superioridad tiene más que ver con la adolescencia. Pienso que es un riesgo muy grande eso de tratar de cortar la continuidad histórico. Hay maneras en que uno puede dialogar con el pasado críticamente sin necesidad de borrarlo y sin necesidad de hacer amnesia selectiva. Ojalá vayamos llegando a eso en el diálogo nacional porque es mucho más lúcido, es mucho más útil, creo que se pueden sacar conclusiones mucho mejores cuando se tiene a la vista todo eso. Como decía Peter Brown, que lo había sacado de PaulKlee, para pintar un paisaje a veces hay que hacerlo de espalda, evocarlo. Y de cara a lo que estamos viviendo en Chile en esta segunda vuelta, que parece una elección completamente distinta, hay mucho más de continuidad histórica en estas dos candidaturas que lo que hubo antes, o sea de decir, qué puede haber común, qué espacio va a haber de diálogo, porque quien gane va a tener al otro de líder de la oposición. Finalmente todos somos parte de la historia de Chile.

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